lunes, 30 de abril de 2007

LOS SEIS AÑOS DE LA DOLARIZACIÓN EN EL ECUADOR



Para efectuar un análisis de un tema de notable complejidad y controversial, me permito hacer una reflexión que nace más del sentido común que de conocimientos técnicos de la medida económica tomada por el país hace seis años, al adoptar como moneda de circulación nacional el dólar de los Estados Unidos de América, que buscó en síntesis corregir el deterioro galopante y continuo de nuestra frágil moneda nacional (el sucre), sustituyéndola por una moneda fuerte (el dólar), partiendo del hecho que la moneda es un instrumento de cambio y un medio de compra y venta de bienes y servicios, cuya pérdida de su poder adquisitivo termina por afectar al conjunto de la sociedad y por ende a su anhelo de mayor bienestar.
Tampoco es procedente se realicen afirmaciones o emitan criterios sin establecer el escenario social que existía y existe en el país, así como el contexto y la circunstancia en que se tomó la medida, escenario en el que en un juicio a priori daba la impresión que había un sector exportador beneficiado comprando la materia prima y/o el mismo producto exportable a un dólar de bajo precio, para luego vender el dólar que recibía del importador extranjero con un marcado sobreprecio (recordemos que el dólar oficial estaba en cerca de S/ 6000 y el dólar en la calle costaba cerca de 15.000 sucres), inversamente el importador nacional debía comprar dólares caros para poder importar sus bienes o mercaderías lo que le significaba incrementar sus costos de adquisición y reducir sus posibilidades de ganancia. A ese hecho real habría que agregar que los costos financieros por intereses muy elevados eran desmedidamente onerosos y terminaban por asfixiar económicamente tanto al sector importador como al sector exportador, afectando en definitiva a todo el aparato productivo del país.
En ese ambiente económico contextualizado de incontrolable devaluación de nuestra moneda frente a las monedas extranjeras, reflejada en una grave crisis financiera que provocó un verdadero colapso bancario, se obligó al cierre temporal de los Bancos, (hay que recordar se decretó un feriado bancario), el Gobierno de aquel entonces presidido por el Dr. Jamil Mahuad, de una manera desesperada y sin mayores estudios ni la debida planificación que normara la aplicación de la dura medida a tomarse, decidió establecer que el dólar sea la moneda de circulación nacional y como tal el medio de compra y pago de todas las transacciones económicas, con el propósito de frenar el oleaje inflacionario que sufría el país que licuaba los ingresos de todos los ecuatorianos. Lógicamente con la desesperación que se tomó la medida, no se meditó suficientemente en otras alternativas, como por ejemplo la establecida en Serbia y Montenegro que teniendo una moneda casi inservible como el dinar optó por establecer una circulación paralela de dos monedas: el marco alemán y el dinar como moneda nacional, o alternativamente impedir por medios legales al Banco Central la emisión monetaria sin un debido respaldo económico, para hacerlo y controlar de esa manera y con otras medidas colaterales la irrefrenable inflación que diluía y reducía a la nada los ingresos de los (as) ecuatorianos (as).
Tampoco se meditó sobre los efectos terriblemente devastadores que económicamente la medida provocaba, que en el fondo implicaba una macro devaluación del sucre, pues un dólar que oficialmente no llegaba a los 6.000 sucres fue sin mayor justificación fijado exageradamente en una cotización de 25.000 sucres, cuando ni siquiera los más avezados especuladores del “mercado negro” lo comercializaban a más de 18.000 sucres. Esta exagerada devaluación que le quitó flexibilidad al manejo monetario, significó un alto costo que el país lo está pagando al producirse un aumento de costos de producción que inciden en una estructura de precios, que ha terminado por afectar seriamente la economía de los ecuatorianos de ingresos medios y bajos, dada la rigidez del uso de la moneda adoptada que le resta posibilidades de manejo monetario al país, lo cual ha traído como resultado el tener actualmente un costo de la vida en el Ecuador que ha subido a niveles comparables con el de los países desarrollados, lo cual ha influido (no determinado) para que en estos últimos años se produzca una estampida migratoria de ecuatorianos que buscan obtener mejores ingresos, desplazándose principalmente a España, Estados Unidos e Italia, las cifras señalan que en los últimos siete u ocho años han emigrado del país alrededor de 1’000.000 de personas.
Ese sombrío panorama económico que vive el Ecuador, no puede ser atribuido exclusivamente a la dolarización, sino a la falta de políticas que apuntalen la producción con programas de apoyo consistentes, como tampoco se ha procurado volver confiable el manejo de los recursos públicos evitando se vulnere el Presupuesto del Estado con gastos que no cuentan con el debido financiamiento; esto hizo que la medida quede reducida a escasos resultados tangibles, detener la especulación, frenar la inflación de casi tres dígitos que tenía el país en aquel entonces y reducirla a un dígito (sin considerar la devaluación importada pues el dólar también se ha deteriorado en considerables porcentajes como por ejemplo frente al euro), bajar las tasas de interés pero de una moneda dura que internacionalmente ofrece mejores tasas para crédito e inversión, aunque nacionalmente se estimula el ahorro con mejores tasas pasivas por la confiabilidad de la moneda, pero lamentablemente al tener bajos niveles o índices de producción y productividad, las posibilidades de crear fuentes de trabajo se reducen como en efecto ha sucedido, lo cual deja en definitiva como balance que los inversionistas extranjeros que tienen una moneda estable tengan ventajas comparativas frente a quienes tienen que producir con una moneda importada cara, que ha vuelto difícil lograr niveles que equiparen sus ingresos a la dramática devaluación que sufrió el sector productivo sobre todo el primario, devaluación provocada por la dolarización a la que antes hice referencia.

La dolarización: medida económica irreversible
Las medidas económicas no constituyen por si solas un fin, sino básicamente son medios para lograr un determinado objetivo de orden social, si es que aceptamos que lo económico está estrechamente interrelacionado con lo social e incluso a factores de orden político, de orden administrativo y otros de innegable incidencia colectiva. Admitiendo que la dolarización logró un primer propósito al detener la galopante e irrefrenable inflación que sufría el país en aquellos años y que paralelamente produjo un tremendo impacto en costos de producción que no terminan de ser absorbidos sobre todo por el sector productivo primario (agropecuario y pesquero artesanal) que en el fondo tienen costos de producción en dólares y venden su producción en sucres devaluados, sin embargo hay que aceptar que rever la medida económica de la “dolarización” generaría nuevos perjuicios a todos los sectores económicos, no sólo a los que se beneficiaron de la misma (banca, comercio, y sectores terciarios de la economía), sino que afectaría al propio sector productivo primario y secundario (industrial), por ello estimo no existen condiciones para que “la dolarización” como medida económica sea revisada actualmente, debe mantenérsela, salvo que a futuro cambien las circunstancias y la situación económica del país, que afortunadamente al momento está favorecida por el ingreso de dólares provenientes de la espectacular crecida de los precios internacionales del petróleo lo cual fortalece la dolarización, si hemos de admitir que aquello significa un ingreso caudaloso de divisas desde fuera del país que no es producida por ecuatorianos aunque su origen sea el de extracción de este recurso del subsuelo nacional, pero en fin de cuentas aquello favorece la balanza comercial, si meditamos que el Ecuador tiene una alta dependencia externa por la elevada importación de bienes y/o insumos para su producción y consumo.

El Ecuador como país competitivo con la dolarización
Aclarando no es mi deseo ser crítico con la medida económica de la “dolarización”, reafirmo con énfasis que la medida se la tomó como un mecanismo desesperado para frenar la inflación y/o actitudes especulativas de diferentes actores de la economía nacional, pero hay un interrogante de fondo que plantearse: el país fue más o menos competitivo con esta medida, en mi opinión se volvió menos competitivo al encarecer como ya lo hemos reiterado sus costos de producción de bienes y servicios, lo cual explica la invasión económica de nuestros vecinos Colombia y Perú, que no dolarizaron su economía pero que crecieron económicamente más que el Ecuador en estos últimos años, lo cual refleja el hecho que éstos países producen a menores costos con sus monedas flexibles, con lo cual se ha invertido una realidad económica, antes nosotros les vendíamos bienes y servicios, ahora ellos nos venden aquellos, a lo que habría que adicionar que mientras nosotros exportamos mano de obra barata a los países desarrollados, nuestros países vecinos nos exportan mano de obra barata (especialmente Perú), o nos exportan bienes y servicios a mejores costos y mejor calidad (Colombia), por todo lo expuesto no tengo dudas que perdimos competitividad frente a nuestros vecinos y frente a economías de países asiáticos encabezados por China que produce y crece económicamente en tasas que se acercan al 10% anual, lo cual se explica por los bajos costos de producción con los que no podemos competir, en definitiva no somos competitivos como país aunque nos hayamos dolarizado, siendo iluso e irreal compararnos con los países desarrollados que tienen claras sus fortalezas y conocen de nuestras crónicas debilidades.

La globalización y la dolarización ecuatoriana
Nadie puede discutir porque sería insensato, el hecho real que el mundo contemporáneo es un mundo internacionalizado e interdependiente, lo que ha llevado a que se acuñe la palabra globalización, que a su vez dio origen a que se afirme que somos una “aldea global”, sin duda esa es la realidad del mundo de nuestros tiempos, lo que nos impone obrar económicamente con criterio no sólo nacional sino mirando el mercado internacional, por ello surge la pregunta, la dolarización nos ayudó a ser más fuertes económicamente en el mundo presente de auge de las mega empresas, no temo en sostener que su efecto ha sido virtualmente nulo, todo aquello nos obliga a entender que la eficiencia, la calidad, son factores insustituibles en la aspiración de tener un desarrollo sustentable y mejores condiciones de vida, lo mediocre, lo retórico, la ineficiencia, no forman parte del abecedario económico del mundo global dominado por el conocimiento, la publicidad y el marketing al amparo de un creciente desarrollo tecnológico y el crecimiento de los sectores terciarios de la economía (comercio y servicios), de tal manera que si la dolarización contribuyó a desnudar nuestra dura realidad y nuestras falencias o debilidades como país, la medida podría servirnos bastante para que procuremos ser lo más eficientes posible, esto es produciendo a bajos precios con productos de calidad, esforzándonos por encontrar los “nichos” del mercado nacional y mundial que nos favorezcan, que procuremos incorporar “valor agregado” a nuestra producción y es exactamente aquello lo que están haciendo las empresas pequeñas, medianas y grandes que existen en el país y que están demostrando tienen en la actualidad un notorio e indiscutible éxito en sus negocios.

La dolarización como “riesgo país”
Lo antes expuesto nos conduce a una conclusión paradójica, la mayor ventaja de la dolarización es haber puesto en evidencia nuestras grandes limitaciones como país, forzándonos a que nos interesemos en el llamado “riesgo país”, el cual se incrementa notoriamente por la marcada inestabilidad política y jurídica y la falta de seguridad ciudadana, existiendo esfuerzos que hay que reconocer ayudan a forjar la llamada “marca país” en ciertos sectores que han logrado colocar sus productos en el mercado externo, pero lamentablemente el sector público todavía sigue gastando sin control lo que provoca incorregibles desequilibrios presupuestarios, debiendo señalar que hasta el año anterior la venta de derivados de combustible significaba ingresos que ayudaban a financiar el Presupuesto del Estado, a la fecha está significando un gasto o egreso lo cual incrementa las posibilidades del déficit fiscal, aumentando concomitantemente nuestra dependencia en materia presupuestaria de la exportación del petróleo, cuya alza de precio tiene como contrapartida el aumento de gastos que debe realizar el país en la importación de derivados de petróleo que suben de precio en la misma medida que sube el precio del petróleo crudo, todo lo cual da como resultado que un buen porcentaje de los ingresos extras obtenidos por la exportación del petróleo a precios elevados se diluye por la importación de combustibles, sin que se hayan tomado medidas para que aquello no suceda, o al menos se atenúe, quedándonos estancados en el análisis de propuestas de la conveniencia de construir una o más refinerías.

Conclusiones
Hecho el análisis desde un punto de vista estrictamente académico que no puede conocer de prejuicios de ninguna naturaleza, hemos de concluir que la Dolarización que se decretó en el Ecuador en el año 2000 ha traído ventajas y también desventajas, lo que no puede discutirse es que una medida económica cualquiera que sea, no es por sí sola, buena o mala, puede ser oportuna o inoportuna, pero lo más importante y trascendente y hay que comprenderlo y aceptarlo es que la misma depende del conjunto de acciones que en el orden político, social, económico y administrativo se adopten como conducta del país y como comportamiento de sus ciudadanos o habitantes, todos esos factores interactúan y están interrelacionados, lo que nos hace aceptar que la inestabilidad política, la inseguridad jurídica, la intranquilidad ciudadana, la crisis de valores de nuestra sociedad, afecta la confianza de los agentes y sectores económicos, que los errores administrativos inciden en lo político, económico y en lo social, es decir todo es interdependiente, por ello me inclino por concluir con las siguientes reflexiones.
1. La dolarización frenó la inflación, el resultado es que una inflación cercana a los tres dígitos se redujo a un dígito (sin considerar la inflación importada por la devaluación del dólar )y no es equivocada la afirmación de profesionales de la Economía que sostienen que el impuesto más perverso para una sociedad es la inflación, que encarece progresivamente la subsistencia y supervivencia de las personas.
2. Sin duda la dolarización enfrentó la corriente especulativa que sufría el país, creando un mayor clima de estabilidad macroeconómica, lo que permite una mejor y más previsible planificación empresarial en el corto, mediano y largo plazo.
3. Al anclarse la circulación monetaria a una moneda “dura” de hecho se produjo un descenso en las tasas de interés que benefició el financiamiento de toda clase de inversiones y al mismo tiempo favoreció el ahorro interno al ofrecerse tasas pasivas de interés más atractivas en una moneda estable en el ámbito nacional, aunque el crédito en dólares sigue siendo más barato en la banca internacional.
4. No obstante que sigue siendo crónica la indisciplina fiscal, en todo caso el dólar ayuda a evitar demasiados excesos en el gasto público, al cerrarse la fábrica de emisión de billetes que manejaba a su arbitrio el Banco Central, obedeciendo las peticiones o presiones de los gobiernos de turno.
5. El efecto más negativo de la dolarización es la resta de competitividad que sufre el país al tener que producir a costos elevados, ello explica el porqué productos que antes eran exportados a nuestros vecinos Perú y Colombia, ahora ellos los producen a menor costo y los exportan al Ecuador, provocando un doble efecto, la mano de obra ecuatoriana debe buscar mejores ingresos fuera del país, mientras fluye la importación de mano de obra y desplazamientos de Colombia y Perú, en el fondo sostengo y eso es económicamente nocivo, los costos de producción en el Ecuador han disminuido las posibilidades de crecimiento económico y por ende de desarrollo humano.
6. La importación de problemas económicos externos, no se puede desconocer que el Ecuador tiene una inflación nacional pero también debe sumarse a ello la devaluación de la moneda (dólar) que ya circulaba en altos porcentajes (más del 50%) en el país como medio de pago y de todo tipo de transacciones.
7. Es innegable que en la realidad del país al momento que se tomó la medida económica se encontraba virtualmente dolarizado si nos detenemos a revisar que tanto los depósitos como la cartera en moneda extranjera en la Banca promediaba un 60%. De aquello resulta que entre los ganadores está la Banca que diluyó gran parte de sus obligaciones con la macrodevaluación y los grandes perdedores fueron los depositantes en sucres que no sólo perdieron virtualmente sus ahorros al recibirlos después de algún tiempo en sucres devaluados en más de un 400%, si no que se vieron forzados a vender sus certificados de depósitos con castigos de alrededor de un 30% , es decir un verdadero atraco al depositante y ahorrista que creyó en el país y en los banqueros, con el agravante que éste “affaire” lo terminó pagando el país con un costo estimado de alrededor de 6.000 millones de dólares.
8. Volvió inútil al Banco Central como el ente regulador de la política cambiaria, crediticia y monetaria, como el prestamista en último término del Fisco, de la Banca, de las empresas estatales e inclusive de la privada, es decir el Banco Central es un “ elefante blanco”, que gasta como millonario y no hace virtualmente nada.

Comentario final
El Ecuador nació como un país improvisado, indiscutiblemente nacimos sin moneda, el Presidente Juan José Flores creó una Casa de la Moneda encargada de acuñar una “moneda” de circulación nacional, en 1863 ésa Casa fue eliminada y los Bancos solicitaron facultades para acuñar moneda y el Gobierno les concedió esa facultad, recién en 1884, se crea el sucre como moneda del país para racionalizar la actividad económica, la historia reciente nos cuenta que el “sucre” murió totalmente deteriorado y su poder adquisitivo terminó reducido a 1/25.000. Pobre sucre, no el que murió luchando gloriosamente en el Pichincha sino la moneda que fue bautizada con su nombre y fue aniquilado por el virus de la corrupción que infecta al país para convertirlo en dólares y resucitar milagrosamente en las cuentas corrientes y bolsillos de banqueros que asaltaron impunemente a depositantes y ahorristas de buena fe, perjudicando gravemente al sistema financiero nacional.

Mayo del 2006












LOS EFECTOS POLITÍCOS SOCIALES Y ECONÓMICOS QUE CAUSAN LA EMIGRACIÓN EN EL ECUADOR



La emigración es un hecho con diversas motivaciones y connotaciones de orden personal, social y económico, que se engendra en situaciones de carácter político, al producir un ambiente adverso que genera una falta de oportunidades de trabajo, (la principal causa de la migración) provoca la necesidad de quienes no encontrando en su país, en este caso en el Ecuador, posibilidades para desempeñarse en una determinada profesión, en un oficio o desarrollar sus habilidades y destrezas en alguna actividad laboral, deben buscar en países donde sí existen oportunidades de trabajo la esperanza de poder supervivir o aspirar a tener una vida confortable, buscando en definitiva en tierras extrañas el trabajo que no encuentran en el Ecuador, lo cual es propiciado por la existencia de una inseguridad social y económica que tiene como causa principal una falta de estabilidad política, la misma que responde al hecho de que quienes han gobernado el Ecuador en los últimos diez años no han logrado articular una propuesta con objetivos nacionales que produzca un estado de confianza en los habitantes del país, entendiéndose por gobierno a quienes detentan el poder político, en el que se incluyen el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, el Tribunal Electoral, los supra organismos de control (Superintendencia de Bancos, Superintendencia de Compañías, Superintendencia de Telecomunicaciones, Contraloría General del Estado), de tal manera que quienes influyen en la existencia de una situación de inestabilidad política y de inestabilidad jurídica, social y económica, son todos los que forman parte del poder político, quienes con su gestión y acciones contrarias al interés del conjunto de la sociedad lejos de crear un ambiente de bienestar social, generan un malestar social provocando desengaños en las personas que se traduce en una decepción de la vida que llevan en el país, y para ello no encuentran otra alternativa que no sea el procurar emigrar a otro país. Conviene recordar para entender mejor nuestra afirmación y análisis, aquella añeja frase de Confucio quien sostenía que “un buen gobierno es aquel que mantiene contento a sus gobernados y atrae a los que viven lejos”, en el Ecuador sucede exactamente lo contrario, hay descontento de los que viven en el país y aquello ha influido poderosamente en quienes habiendo logrado emigrar, encuentran fuera de la patria una estabilidad en su vida que no encontraron en nuestro país, esto explica el porqué quienes alcanzaron llegar a países como Estados Unidos y España que son los países que más atraen a los ecuatorianos, tienen una reacción que brota de una manera espontánea “queremos y soportamos todo menos regresar al Ecuador”.

Corrupción principal causa de la migración
La migración de ecuatorianos se intensifica coincidentemente con la crisis bancaria o atraco bancario de banqueros que utilizaron el dinero de sus depositantes en préstamos vinculados a negocios particulares, de familiares o de grupos de amigos, en acto de incuestionable acción delictiva, de defraudación de la fe pública, llegándose al extremo de tener que sustituir la moneda ecuatoriana por su pérdida total de valor (25.000 sucres por 1 dólar) por una moneda del país de más sólida economía a nivel mundial como son los Estados Unidos, medida monetaria que refleja que el poder adquisitivo de la moneda ecuatoriana se redujo a un valor casi nulo y de haberse mantenido el sucre hubiese continuado con un descenso imparable. Pero este hecho de depreciación de la moneda ecuatoriana no aconteció por una situación circunstancial, la crisis bancaria fue el efecto de una cadena de hechos y actos de corrupción que el país no puede ni debe olvidar, que se acentúan y crecen con la circulación de los petrodólares en la economía nacional y comienzan con un ineficaz control ejercido por el Banco Central al inicio de la década de los ochenta, con el aumento en el tipo de cambio oficial del dólar (estaba en 25 sucres por dólar) lo cual produjo una subfacturación en las exportaciones (se reportaba al Banco Central un precio del producto a exportar muy inferior al del mercado internacional, por ejemplo una libra de camarón se lo exportaba a 1.50 cuando el precio real era de alrededor de $ 5, eso significaba para el exportador recibir indebidamente $ 3.50 dólares directamente del importador extranjero, diferencia que no la entregaba al Banco Central como correspondía, sino que la vendía en el “mercado negro” a un precio superior al que fijaba el Banco Central), existía en aquella época de los años ochenta, a manera de ejemplo explicativo, la distorsión de un dólar fijado oficialmente en 40 sucres cuando en el mercado se lo vendía en 60 sucres, lo cual perjudicaba la estabilidad monetaria del país, que no recibía las divisas que debía recibir para equilibrar su balanza de pagos y en general mejorar su economía, ya que ese dinero que se reservaba el exportador afectaba al conjunto de la economía nacional y al sector productivo primario. Igual situación se producía con las importaciones, el Banco Central le vendía al importador dólares a 40 sucres cuando en el mercado se lo vendía en 60 sucres, con lo cual también se perjudicaba la situación monetaria del país (por ejemplo el Banco Central le vendía al importador dólares a 40 sucres y este compraba para la importación de algún bien que valía 100.000 dólares, el doble 200.000 dólares al Banco Central, de tal manera que los 100 mil dólares que no ocupaba en comprar lo que declaraba iba a importar, los vendía a $60 en el “mercado negro” nacional ganándose fácilmente y de manera incorrecta grandes sumas de dinero que perjudicaban la economía de los ecuatorianos): se utilizaba también el sistema de falsas importaciones, esto es, se compraba al Banco Central divisas para algo que en la realidad no se importaba, y los dólares que se obtenían constituían un gran negocio para el comprador de dólares, ya que los mismos los compraba a 40 sucres y los vendía en el mercado a 60 sucres produciéndose un doble dolo, por un lado falseaba documentos de importación y de otro extraía del Banco del Estado ecuatoriano divisas en base de esa falsedad, todo aquello significaba un drenaje de recursos que el país necesitaba y no utilizaba para su desarrollo, siendo sin duda el responsable de ese uso ilegitimo de divisas el Banco Central, el cual también no deja de ser corresponsable junto con la Superintendencia de Bancos en el atraco bancario, dado que fue justamente el Banco Central que prestó dinero por centenares de millones de dólares a banqueros que habían despilfarrado el dinero de sus depositantes, préstamos que no termina de recuperarlos el país; ese dinero es justamente el que se transforma en deuda de los ecuatorianos, pues ese pago debió asumirlo el país para poder devolverle a “cuenta gotas” el dinero a los depositantes, convirtiéndose en una deuda pública interna que debemos pagarla todos los ecuatorianos y que actualmente se acerca a los 6000 millones de dólares (la mayor parte se origina en la necesidad de pagar a los depositantes de los bancos quebrados). En conclusión, de haber existido un eficaz y oportuno control sobre todo de la Superintendencia de Bancos, al menos se habría atenuado el denominado “atraco bancario” que significó un terrible golpe a la economía nacional y que actualmente incide negativamente en el nivel de vida de todos los ecuatorianos, lo cual se traduce en una falta de empleo, puesto que al no haber recursos para inversión en sectores productivos y empresariales; y sobre todo para facilitar créditos de bajo interés y garantizar precios de sustentación al sector más importante de la economía que es el sector primario, se afectan el agropecuario y el pesquero que en definitiva son los que alimentan al país.
En este atraco no se puede dejar de anotar el rol negativo de la AGD, convertida en otra fuente de espúreos negociados, al permitir grandes descuentos a los depositantes que para recuperar su dinero depositado debían vender sus certificados de depósitos con grandes descuentos perjudicándolos con alrededor del 30% del valor de sus depósitos ya bárbaramente disminuidos por la devaluación que significó la dolarización, habría que agregar el cobro de jugosos honorarios por parte de abogados contratados por la AGD, enriquecidos a costa del país y de los depositantes perjudicados, ello explica porqué la AGD aceptó que los grandes deudores estafen a los ecuatorianos entregando bienes de ínfimo valor (por ejemplo un terreno con un avalúo 10, 20, 30, 40, ó 50 veces más que su valor real, mal utilizando el mecanismo de la figura denominada “dación en pago”). El actual gobierno del Coronel Lucio Gutiérrez en un juego politiquero, hace creer a los ecuatorianos que el problema de los deudores de la banca es el señor Agustín Febres Cordero (indiscutiblemente uno de los más altos deudores) pero se lo usó como pretexto político para desviar su responsabilidad histórica de investigar los atracos de la AGD de donde han salido administradores, abogados y compradores de depósitos bancarios, enriquecidos a costa de la economía nacional y en perjuicio de los depositantes que se han empobrecido inmisericordemente.
No se puede olvidar ni excluir dentro de la creciente corrupción imperante en el Ecuador el negociado en la importación de fertilizantes, perpetrado en la década de los 70, atraco en el cual el Banco de Fomento decidió importar insumos agropecuarios (por cincuenta millones de dólares), inflando deliberadamente una adquisición que no debió exceder de los diez millones de dólares, aumento del monto de la importación que se lo hizo para incrementar el valor de la comisión o coima, con lo cual se enriquecieron incorrectamente los autores de este atraco utilizando fondos públicos, tanto el vendedor de los fertilizantes como los que decidieron comprar dichos bienes, sabiendo que la gran mayoría de insumos que se compraban eran fungibles, por ello se dañaron tan pronto llegaron al país, perdiendo el Estado ecuatoriano ese dinero sin que nadie responda por ello. Otro acto inolvidable por lo descarado fue el conocido como “sobrelevante petrolero” cuando el Ministerio de Energía realizó una reliquidación a la Compañía Texaco que debía reintegrar al país 6.500.000 barriles de petróleo a $32 por barril y por arte de magia en la Secretaría del despacho ministerial “se equivocaron” al tipear la cifra y en vez de 6.500.000 se escribió 1.500.000 perjudicándose al país con 5.000.000 (cinco millones) de barriles a $32, es decir un escandaloso negociado que terminó con la cancelación del denunciante, el entonces Contralor General del Estado Dr. Luis Hidalgo. A este increíble atraco habría que agregar la captura de un funcionario vinculado a la entonces Corporación Petrolera Ecuatoriana (CEPE) y al Ministerio de Recursos Naturales de apellido Estrella, capturado infraganti en el aeropuerto con un maletín lleno de billetes que iba destinado a los que administraban el petróleo ecuatoriano en aquella época.
Estos casos sólo son unas pocas muestras de cómo el país desde el boom petrolero al inicio de la década de los setenta, cuyo principal cuestionador el Econ. Abdón Calderón Muñoz, fue vilmente asesinado por sicarios del gobierno militar en el poder. Otro caso ejemplificador de asalto a los fondos públicos es el de expropiación de la Isla Santay: la Dirección Nacional de Avaluós y Catastros (DINAC) fijó un avalúo al Banco de la Vivienda de $1.5 por metro cuadrado, habiendo logrado intermediarios y funcionarios de dicho Banco que jueces corruptos y comprados fijen el precio en $8 el metro cuadrado; esto se comprobó por denuncia de los expropietarios que $3 beneficiaron a los mentalizadores del atraco y el país se perjudicó en decenas de millones de dólares, en una expropiación que no se necesitaba, pues la isla Santay no se la utilizó jamás para ningún programa de vivienda y se encuentra actualmente abandonada como símbolo de la podredumbre que tanto daño ha hecho al Ecuador, afectando gravemente en su economía e influyendo en las indetenibles emigraciones objeto de nuestro comentario.
A estos hechos habría que añadir la corrupción imperante en la administración pública, en la que toda contratación de obra se la hace en base a fuertes pagos de comisiones que van del 20 al 30% del valor de la obra, a lo que hay que adicionar sobreprecios en la contratación; esto es, una obra que debiera costar diez millones de dólares, la propia entidad o el funcionario contratante interesado la eleva a veinte millones de dólares para recibir una mayor suma de dinero como coima o comisión, luego se producía deliberadamente una demora en el plazo de entrega de la obra y se hacían reajustes de precio, de tal manera que al contratista y fiscalizador les interesaba que la obra dure en su construcción el mayor tiempo posible, para beneficiarse del reajuste de precios, lo cual terminaba por hacer que la obra se la encarezca y se la concluya (cuando se la concluía que no era siempre), en el doble o triple de tiempo inicialmente pactado, a un precio que se cuadruplicaba o quintuplicaba en relación al valor pactado originalmente, perjudicándose al país de una manera que repugna a la ciudadanía honesta. Si esto lo trasladamos a los grandes robos que se han hecho en el país como los megaproyectos de generación eléctrica o los contratos de exploración petrolera, las concesiones coimadas hechas en telecomunicaciones, donde existe una cadena de incorrecciones de todo orden, explican el porqué el Ecuador ha llegado a una crisis tan profunda y casi insoluble, crisis en la que no se puede dejar de anotar el alegre reparto del Presupuesto del Estado entre gobiernos de turno y la Comisión de Presupuesto del Congreso Nacional, convertida en una traficante de dineros públicos por parte de legisladores que abandonaron su función de legislar o fiscalizar para convertirse en alegres repartidores de cheques o benefactores de contrataciones, que exigen jugosas comisiones, lo cual pudo detectarse con el descubrimiento de la llamada “Red Peñaranda”, en la que estaban involucrados un alto porcentaje de legisladores. Esto explica porqué en el Ecuador hay “nuevos ricos” salidos de la nada que no podrán explicar jamás cómo se enriquecieron sin trabajar, generando con su comportamiento ilícito un empobrecimiento de la mayoría de la población y es ese empobrecimiento lo que motiva la masiva emigración de ecuatorianos.
Un acápite final, el contrabando que antes fue considerado el delito y medio de enriquecimiento más repulsivo se ha convertido en un benigno perjuicio a los fondos públicos, si se los compara por ejemplo con otro de los grandes atracos al país como el caso del uso alegre de los llamados “fondos reservados” sin el más elemental pudor, lo cual tiene prófugos a un ex Presidente (Ab. Abdalá Bucaram), un ex Vicepresidente (Alberto Dahik) y a un ex Ministro de Gobierno (Econ. César Verduga), pero los que se enriquecieron con ese inmoral tráfico de dinero siguen paseando su desvergüenza con la garantía de la impunidad que impera en el Ecuador.

Espectacular migración en los últimos cinco años
Por cifras suministradas por controles migratorios de salida de ecuatorianos del Ecuador, descontando los que no regresaron al país en los últimos cinco años, la cantidad de compatriotas que emigró se aproxima al millón de personas que representan aproximadamente el 25% de la población económicamente activa, que en definitiva deja de trabajar y producir para el país, trabajando y produciendo para otro país. Si a esa dura realidad se agrega la triste situación de que los emigrantes (con excepciones que confirman la regla), son enganchados o contratados para realizar labores de ínfimo nivel dentro de una jerarquía organizacional o productiva de la sociedad, contrataciones o enganches en los que hay que incluir contratados (as) para ejercer la prostitución mujeres y gays, nos conduce a reafirmar que el Ecuador no tiene otra alternativa que lamentar esta realidad, que afectando a quienes han debido someterse a tan dura prueba, nos debe invitar a reflexionar sobre el porqué de tan dramática situación y en homenaje a los ecuatorianos, pedir al menos sanción para quienes se han enriquecido injustificadamente “de la noche a la mañana”, a quienes las personas que todavía tienen dignidad deben despreciarlos y rechazarlos cuantas veces sea necesario.





"EL PERFIL DEL RECURSO HUMANO IDÓNEO PARA ENFRENTAR LAS CRISIS EMPRESARIALES"


(Conferencia en XVIII Congreso Interamericano de Secretarias)

Para definir o diseñar el perfil de un recurso humano idóneo es indispensable partir de qué clase de recurso humano es el que requiere una colectividad, el que necesita una organización, una institución, una empresa, un país. Para poder acertar en el concepto o conclusión se deben considerar por una parte, las circunstancias que influyen en el diseño de ese perfil, y de otra parte, los objetivos que se persiguen con la formación de ese recurso humano, una y otra son condiciones que no pueden excluirse y se complementan inseparablemente, si se pretende efectivamente contar con alguien idóneo y si nos detenemos a reflexionar que la idoneidad está directamente vinculada a que algo o alguien sea lo apropiado o sea lo indicado para atender una determinada demanda o requerimiento.
Resulta también incuestionable que la gran diversidad de actividades que confluyen en la vida de una sociedad, convierten en un imperativo admitir que la preparación o formación del recurso humano debe ser altamente especializada, pues en la multiplicidad de factores que inciden en el convivir de una sociedad, lo recomendable y/o conveniente es contar con recursos humanos que conozcan a profundidad una determinada materia o área de actividad, pues tampoco se puede perder de vista que hay personas que pueden ser idóneas para una determinada actividad pero no lo pueden ser para otra actividad, ya que en este aspecto concurren elementos como las aptitudes, habilidades, destrezas, vocaciones, situaciones o circunstancias que le han deparado la vida. No se puede olvidar que en el psicoanálisis de Freud los tres a cinco primeros años de la existencia de un ser humano son determinantes en su comportamiento en la vida, en el fondo existe una personalidad que está influenciada en su proceso formativo por factores hereditarios, por factores de crianza en el hogar, por la educación recibida en las etapas preescolar, escolar, secundaria y superior, y finalmente por influencias del medio en el cual la persona se va desenvolviendo en su vida. Todo lo expuesto nos lleva ha admitir como fundamentos para contar con un recurso humano idóneo, que éste está condicionado por factores intrínsecos de la persona y siempre deberá ir junto a la idoneidad para ejercer una determinada función o realizar cualquier actividad en la vida, el tener como soporte imprescindible ser dueño de una conducta o un comportamiento que se sustente en principios y valores, ya que de nada sirve una gran formación en cuanto al conocimiento de una materia o de varios campos del saber humano, si aquélla persona no está provista de una sólida e insobornable base ética.
Situado el tema desde un ángulo de vista subjetivo o personal del recurso humano, es indispensable identificar el escenario externo o el aspecto objetivo y real en que esa persona va ha desenvolver sus actividades, aquello nos conduce a una necesaria ubicación del contexto que de presente o futuro debemos visualizar, para que ese recurso humano adecue su gestión a una realidad presente o a una potencial realidad futura, pues no se puede soslayar que no estamos hablando de un recurso humano que se prepare para el pasado, sino para el presente y el porvenir, lo cual nos impone analizar la realidad mundial de principios del Siglo XXI sin que aquello implique dejar de considerar experiencias o vivencias del ayer.
Personalmente estoy entre los que comparten la opinión del sociólogo canadiense Daniel Bell que sostiene "que el mundo asiste a un cambio de una civilización que no termina de morir a otra que no termina de nacer", frase que señala gráficamente la situación de transición que vive el mundo actual, cuya principal manifestación del proceso de cambio en evolución es: la existencia de una crisis que ha arrasado con valores, ha agrietado la estabilidad económica, afecta la estabilidad política y termina por generar graves problemas y alta conflictividad social, cuyos más preocupantes síntomas son la existencia de una ascendente pobreza y el rebrote de conflictos con matices locales o religiosos, pues justamente el nacimiento de una sociedad globalizada por el avance de las comunicaciones, provoca una lógica reacción de respeto a una identidad cultural local o regional, como mecanismo legítimo de defensa de ancestros, tradiciones y costumbres, que en fin de cuentas constituyen el alma de una sociedad. En resumen, las sociedades contemporáneas reclaman sobre todo en los países de menor nivel de desarrollo como es el caso del Ecuador, se formule una propuesta viable y concreta que, considerando los factores que inciden en sus dificultades, permita superar los crecientes problemas que se derivan de la aguda crisis a la que hacemos referencia, para renovar la esperanza de un mejor mañana, con lo cual es factible restaurar la autoestima, reactivar motivaciones y recuperar la confianza, andamiaje indispensable para articular un proyecto o programa de beneficio compartido que contribuya a mejorar la calidad de vida de las personas, que en esencia es la razón de ser y existir de una sociedad organizada modernamente en forma de Estado o históricamente a través de comunidades.
El enfrentamiento de los agudos problemas que son todo orden: políticos, sociales, económicos, morales, administrativos, educativos, etc., que confluyen en el desencadenamiento de la crisis, impone ubicar antecedentes, causas, circunstancias, razones, entornos, actitudes, que están agobiando a los países menos desarrollados. Dentro de esa realidad es incuestionable que la crisis comenzó a incubarse cuando se produjo al inicio de la década de los años setenta (Siglo XX) una escalada del precio del barril del petróleo que se multiplicó por diez, es decir, las economías de los países petroleros se beneficiaron en la misma medida que los países no petroleros se perjudicaron por este boom del precio de un producto de gravitante uso en los procesos productivos y/o de desarrollo. Este hecho produjo un desmesurado apogeo de las grandes empresas transnacionales dedicadas a la comercialización y/o exploración de este recurso del subsuelo, bautizado por sus beneficiarios como el "oro negro" y por sus devastadores efectos morales como el "estiércol del diablo", el mundo en consecuencia, vivió situaciones inéditas por la inyección de un verdadero torrente de petrodólares (papel moneda) que circulaba en el mercado mundial, aquello trajo como natural consecuencia situaciones que afectaron con mayor rigor la economía de los países en vías de desarrollo y esas consecuencias las estamos sufriendo y pagando, las mismas que de manera resumida son: 1) aumento de corrupción, en razón de la abundancia de dinero que comenzó a circular por esta enorme afluencia monetaria que se inyectó en la economía mundial, provocando la tentación en personas que tenían acceso a esos recursos de enriquecerse rápida y fácilmente, ello explica en un buen porcentaje, la existencia de "nuevos ricos" en el Ecuador; 2) una inflación irrefrenable, causada por la circulación de una mayor masa monetaria en manos del consumidor que desató un crecimiento de la demanda y es auge de un consumismo desbordado; 3) graves afectaciones a países de pequeña economía no productores de petróleo, que se vieron obligados a reservar una gran cantidad de recursos para compra de petróleo y sus derivados, sacrificando programas de desarrollo social; 4) las señales de atracción enviadas por los poderosos consorcios financieros internacionales de los países desarrollados, para captar los petrodólares de los países productores mediante la elevación de las tasas de interés, descapitalizó a los países de menores ingresos, a lo cual habría que sumar que el depósito en la banca internacional ponía a buen recaudo el dinero obtenido por los corruptos, ya que evitaba o dificultaba se pueda comprobar el enriquecimiento no justificado e ilícito; 5) Aquellos recursos captados desde los países productores de petróleo por la gran banca internacional, se los ofreció posteriormente a los países necesitados de dinero vía créditos de ágil tramitación (con pago de comisiones de soborno incluidas), dando origen a un endeudamiento externo virtualmente impagable, el cual a su vez genera una mayor dependencia de los países del Sur subdesarrollado frente a los países del Norte desarrollado; 6) la ausencia de una visión clara del problema causado por el boom petrolero y sus ya comentadas negativas influencias económicas, originó una crecida en los precios de los servicios básicos (agua, luz eléctrica, telecomunicaciones) incluyendo alzas en materiales de construcción de vivienda, erosionaron la calidad de vida de los habitantes de los países más pobres, que terminaron por empobrecerse más en la misma medida que los países ricos se enriquecieron más; 7) esta nueva realidad económica produjo un gran remezón en la geopolítica mundial por el gran peso económico que adquirieron los países productores de petróleo ubicados principalmente en el Medio Oriente, cambiando el antiguo equilibrio existente en el poder mundial, ello explica el porqué los países árabes se han convertido en verdaderos polvorines de agitación política-religiosa. En síntesis siendo el petróleo el elemento de mayor influencia en los costos de producción de bienes y servicios, su producción y precio sujetos a intereses de poder político y económico, ha provocado grandes desajustes en la economía mundial, la cual no termina de recuperarse ni atina a encontrar caminos de mejoría, salvo los todavía tibios esfuerzos por encontrar fuentes alternativas de energía no perecibles, pues tampoco se puede perder de vista que el petróleo es un recurso perecible.
Paralelamente al proceso de transición y crisis al que vengo haciendo referencia, el mundo asiste a un vertiginoso desarrollo tecnológico que va creando una cada vez más pronunciada influencia de los medios informáticos sobre todo audiovisuales en la vida de todos los pueblos del mundo. Aquella sociedad industrial que predominó en la vida de la humanidad durante la última parte del siglo XIX y la mayor parte del siglo XX, está siendo reemplazada por una nueva sociedad donde la tecnología se convierte en el primer factor de desarrollo de todos los países del planeta, es lo que se llama "la sociedad de la información" que en el fondo equivale a la llamada "sociedad del conocimiento". Nos encontramos irrefutablemente frente al advenimiento de una sociedad inédita, con nuevos paradigmas que están en vías de consolidarse como los nuevos referentes de toda actividad humana, identificar aquellos paradigmas es el reto y desafío de la sociedad contemporánea, de ahí la importancia de conocer el verdadero entorno del mundo de nuestros días. El hecho referencial, que el magnate de la informática Bill Gates reemplace como el personaje más adinerado del planeta a los tradicionales nombres como el del magnate de la industria automotriz Ford, es una tangible muestra de la realidad.
Descrita someramente la situación contemporánea es válido que procuremos establecer cuáles son los pilares sobre los que se edificará la sociedad del siglo XXI o al menos en la primera parte de esta centuria. Sin temor a equívocos nos encontramos con una sociedad cuyos elementos distintivos son los siguientes:
1) Es una sociedad donde el conocimiento se va convirtiendo en el primer factor de desarrollo y bienestar, se vuelve imperioso contar con un recurso humano altamente profesional, especializado y calificado, pues en un mundo de exigente competitividad es obvio que los que tendrán espacio para el éxito serán aquellos que estén más capacitados, se destaquen o tengan un buen y bien orientado acerbo de conocimientos. No se puede ignorar que la inteligencia humana íntimamente ligada al conocimiento, fue siempre el gran dínamo generador de ideas que influyeron en todos los procesos de avance y transformación que experimentó la humanidad. Una inteligencia bien ordenada y creativa es capaz de derribar las mayores murallas que la fuerza ha pretendido construir, la inteligencia es herramienta constructiva, la fuerza siempre será acción destructiva, y en las leyes físicas a las que puede recurrir el ser humano no hay sino dos opciones: la persuasión o la violencia;
2) Es una sociedad que necesita sepultar de manera solidaria y militante la galopante corrupción que generó las últimas décadas del siglo XX, con la masiva circulación de petrodólares y la desvergüenza o sinverguencería de los que pasean impunemente sus fechorías delincuenciales, es el momento de tomar conciencia: nadie que actúe lícitamente es capaz de enriquecerse "de la noche a la mañana", las fortunas sólo fueron posibles por herencias o loterías o por afortunados negocios empresariales, es hora de que los que exhiben injustificadamente bienes, no nos sigan con "el cuento" de que es lo que tienen como bienes, deben decirnos "cómo lo llegaron a tener". El mundo actual necesita "poner de moda la honradez", necesita restaurar con urgencia "la sanción cívica del desprecio al nuevo rico". Si no se restauran valores como imprescindibles referentes de la vida comunitaria será imposible que los países encuentren el camino apropiado para ir disminuyendo inequidades y se pueda enfrentar eficazmente ese monstruo social que puede despertar las más inesperadas e imprevisibles acciones y reacciones violentas que es la pobreza y el hambre.
Dentro de esos valores debe mencionarse: a) la honestidad que implica proceder correctamente, no perjudicar o causar daño a otros, no apropiarse de bienes o dineros públicos o ajenos, no engañar o mentir para obtener alguna ventaja o beneficio; b) la justicia sin la cual es imposible establecer quien tiene o no tiene la razón, es la que nos permite distinguir lo que está bien de lo que está mal, la que posibilita ser equitativos, es la más elevada expresión de la ecuanimidad y la sensatez, la que nos hace sentir que nuestras garantías o derechos están realmente protegidos; sin justicia sólo existe desconfianza y el imperio del abuso, del atropello, del más "vivo", del más insolente, del más fuerte; c) la verdad como instrumento indispensable que nos permita orientar nuestras acciones y conocer la realidad que vivimos, la verdadera dimensión y trascendencia de los hechos, encontrar el camino adecuado para transitar seguros en la vida; d) el respeto tanto al derecho como a la dignidad de los demás, a sus creencias políticas o religiosas, sin lo cual es imposible ninguna convivencia civilizada ni pacífica, históricamente ha quedado demostrado que la violencia jamás solucionó problema alguno y sólo produjo más violencia y mayor controversia social; e) la sinceridad como contrapartida a toda expresión de engaño, de mentira, de fraude, con las que muchas personas cometen ilícitos o actos dolosos reñidos con la moral y la ética, la sinceridad es lo opuesto a aquella conducta con la que el sin vergüenza a través de mentiras premeditadas se aprovecha de la buena fe y credibilidad ajena; f) la generosidad, como un atributo de enorme importancia que permite a las personas ser útiles a los demás y no utilizar a los demás, sólo la generosidad o bondad hacen posible las más puras acciones humanas, es la que da origen al desinterés que es la más encumbrada de las virtudes, el mítico y legendario revolucionario Ernesto "Che" Guevara sostenía en una de sus frases mejor logradas "las grandes revoluciones están sustentadas en los más nobles sentimientos"; g) el trabajo como la más saludable y dignificante de las acciones humanas, es el que nos permite no solamente nuestra supervivencia, sino que también contribuye al desarrollo y bienestar de todos, es adicionalmente el mejor estímulo para distraernos, tener una mente ocupada y colaborar con el bien común; contrariamente, la ociosidad es de acuerdo a un histórico axioma "la madre de todos los vicios", por ello es saludable trabajar con el mayor empeño, con todo esmero, con responsabilidad, con dedicación, con total entrega y queriendo lo que hacemos y no haciendo lo que queremos o nos da la gana hacer; h) la solidaridad como expresión de preocupación y atención de los problemas de los demás, sin la solidaridad que es igual que la fraternidad humana, es imposible comprender las facilidades o dificultades que nos presenta la vida, es aprender a vivir juntos, es aceptarnos con nuestras cualidades y defectos, es compartir, es comprensión de la actitud de otros, es "no mirar la paja en el ojo ajeno sino mirar la viga en el propio"; i) la sencillez que es lo opuesto a la prepotencia que genera abuso y atropellos, la persona debe aprender a dominar sus impulsos y vanidades, su ego personal, Séneca tenía razón cuando afirmaba que "la sencillez es la medida de la verdadera grandeza" ello explica el porqué personas que habiendo sufrido los sinsabores de la falta de influencias o de no haber tenido poder fueron en esas circunstancias hombres humildes, pero la vida nos enseña que esas mismas personas se pueden convertir con poder, en personas déspotas y agresivas, utilizando lamentablemente el poder para saciar venganzas o revanchismos sociales, el hombre que realmente vale no sufre de ninguna tara o complejo y siempre será confiable; j) la tolerancia como expresión de respeto a las ideas de los demás. No tratar de imponer nuestro criterio o punto de vista, de aprender el difícil arte de escuchar, de abandonar prejuicios, de controlar el egoísmo, de no invadir el fuero interno o íntimo de los otros, es admitir que todos tenemos iguales derechos, que tenemos derecho a tener nuestras ideas, creencias, aspiraciones, concientes de que cada persona tiene su propia y natural individualidad; k) la constancia, es axiomático que quien persevera triunfa, sólo cuando nos dedicamos con todo esmero al logro de una meta es posible alcanzar esa meta, es admitir que nada se lo consigue sin esfuerzo y sacrificio, es incuestionable que el destino de nuestras vidas lo forjamos con nuestras acciones, debemos admitir que al final de nuestra travesía por la vida "cosechamos lo que sembramos"; l) la lealtad como la más expresiva y sana demostración de entrega a un objetivo de interés común, de afecto a una institución o empresa a la que pertenecemos, de gratitud a quien demostró solidaridad con nosotros, de reciprocidad con quien nos extendió una mano amiga, sin que aquello signifique que existe lealtad cuando somos cómplices o encubridores de lo incorrecto, aquello es también ser coparticipe de un acto inmoral, equivale a ser desleales con nosotros mismos, en todo caso un desleal con la entidad de la que forma parte, con un ideal, con un objetivo de interés para todos, es un ser repulsivo que confunde lo bueno con lo malo y termina promiscuándolo todo como lo sostuvo con total claridad Eloy Alfaro; m) la amistad, que en acertada concepción de Francois De La Rochefoucauld decía "un verdadero amigo es el más grande de todos los bienes y el que menos nos cuidamos de adquirir", sin duda la amistad es la mejor garantía que podemos tener para lograr lo que deseamos, a través de un amigo podemos conseguir muchas cosas y satisfacciones que sin su concurso sería imposible lograrlo, un amigo es quien nos estima tal como somos, con nuestras virtudes y defectos, un amigo es quien está junto a nosotros en el momento que lo requerimos, es la persona que nos acompaña cuando estamos solos, el que nos auxilia en los momentos difíciles, es el que nos hace notar nuestras equivocaciones, fallas, desvíos, en fin la amistad tiene la particularidad de no ser interesada, es espontánea, está sustentada en el aprecio y buenos deseos que una persona siente por su amigo (a); n) la prudencia, que significa no ser impertinente, el de pensar bien lo que decimos, no agraviar, ofender o lastimar a otros por el hecho de no controlar nuestras palabras o acciones, no hay que olvidar que la palabra puede ofender más que la acción, ser prudentes no es ser débiles, no es decir o hacer lo que no debemos, "lo cortés no quita lo valiente" reza una antigua y sabia expresión, la prudencia es en definitiva tener el debido tino y equilibrio emocional para manejar nuestras relaciones con los demás; o) la responsabilidad, que implica hacer las cosas de una manera seria y ética, es no hacer lo que nos parece sin observar el daño que podemos causar a otros, es hacer las cosas como deben ser, la persona responsable inspira confianza, es alguien a quien se puede delegar funciones, a diferencia de un irresponsable que no inspira la más mínima seguridad a nadie, el hombre responsable será siempre constructivo a diferencia del irresponsable que al no importarle nada ni nadie puede causar mucho perjuicio a terceros inocentes, por ello existe la llamada "ética de la responsabilidad" que significa que cuando nos excedemos en nuestras atribuciones o no cumplimos nuestros deberes responsablemente estamos siendo faltos de ética y eso es incorrecto.
3) El mundo presente es un mundo internacionalizado e interdependiente, de tal manera que nuestras acciones o capacidad de gestión debemos programarlas y realizarlas en cuanto somos capaces de ser competitivos a nivel internacional y no sólo dentro de un ámbito local o nacional, los modernos medios de comunicación han convertido al sistema informático en un verdadero mercado internacional, facilitando transacciones entre personas o empresas que se encuentran a considerables distancias unas de otras, los negocios se han deslocalizado, se los hace entre personas ausentes, a distancia. El rezagarse frente a una evolución de la humanidad es dar exageradas ventajas a quienes si obran o proceden observando la realidad del entorno universal que nos toca vivir, por ello hoy se habla de "un mundo sin distancias", de "una aldea global", de un "ciudadano de cristal o transparente", los datos personales circulan en un ámbito supranacional, por ello actualmente se extreman cuidados para evitar la piratería de informaciones que pueden afectar aspectos personales o íntimos, la legislación busca no sólo universalizar el acceso a la información sino proteger la información, evitar la estafa electrónica, la interferencia de las comunicaciones. Además de otras situaciones derivadas del imperio de la "sociedad de la información", los medios de comunicación han eliminado las barreras de las distancias, los medios de transportación han acercado a los habitantes de todas las latitudes de la tierra, los medios audiovisuales nos permiten "mirar en vivo y en directo" lo que sucede a miles de kilómetros, ya no existen mercados nacionales, los mercados son internacionales, todo se produce en función de la demanda mundial, las transacciones de negocios ya no se hacen de manera personal o epistolar (correo), se las concreta a través de medios como el fax, el correo electrónico, de Internet, de servicios rápidos de correspondencia como los "couriers", la red de comunicaciones se ha transformado en un "mercado" en el que se publicitan, ofrecen y demandan toda clase de bienes y servicios, en síntesis en un mundo internacionalizado debemos fortalecernos internamente para ser competitivos y fuertes externamente, de lo contrario seremos cada vez más dependientes;
4) La tecnología como el gran instrumento que incide en el desarrollo de los distintos países del mundo, sin el recurso tecnológico las posibilidades de competir exitosamente son muy limitadas, vivimos en una sociedad que cada vez tiene mayor dependencia del desarrollo tecnológico, a mayor inversión tecnológica mayor desarrollo. La tecnología se transfiere cada vez con mayor intensidad, se han impuesto nuevos sistemas de transacciones económicas, como las "licencias", "las franquicias", las "alianzas estratégicas", los "joint venture", la venta de bienes de capital incluyendo preparación de personal, entre otros, son los medios que se utilizan para poder ser parte de la economía y del mundo moderno. Obviamente el gran ganador es el dueño de la invención tecnológica que recibe una participación de los cesionarios o licenciatarios de sus negocios a través de las llamadas regalías o royalties.
El desarrollo tecnológico ha introducido verdaderos axiomas en la vida contemporánea: la libertad de comercio, la libre competencia, la libre circulación y acceso a la información, el correo y el contrato electrónico, las llamadas paginas "web", las bases de datos multimedias, las TV ofertas, son los términos y medios del comercio moderno, las Bibliotecas y aulas virtuales son expresiones muy utilizadas en la educación contemporánea. A ello hay que agregar la importancia que actualmente tienen en todas las actividades, la publicidad, el marketing, las patentes, las marcas, los diseños industriales, las etiquetas, los Know How (secretos técnicos de fabricación de un producto), los rótulos de establecimientos así como la evolución e influencia de una nueva normatividad jurídica como el Derecho a la Propiedad Industrial e Intelectual, el Derecho Informático y de las Telecomunicaciones, el Derecho Empresarial, el Derecho Medioambiental, el Derecho de los Mercados Financieros, el Derecho de Gestión de Conflictos y Arbitraje, todo lo cual está volviendo también impostergable y necesario la internacionalización de las normas jurídicas.

Cómo contribuir a enfrentar una crisis
Hecho el análisis del perfil del recurso humano idóneo en un contexto tanto subjetivo o personal como objetivo o externo, revisado el escenario en el que debe actuarse en el mundo contemporáneo, establecido el marco teórico y conceptual del mismo, surge un lógico interrogante que sin duda es el que motiva el tema de esta conferencia ¿Qué hacer y cómo hacer para enfrentar las dificultades que presenta una crisis? y sin que existan recetas mágicas o milagrosas, pues hay objetivos y circunstancias que deben considerarse, es indiscutible que en primer lugar la mejor medicina es la unión de esfuerzos e ideas lo cual resulta fundamental y básico, aquello implica el estar concientes que el bien común beneficia a todos, frente a la crisis, se vuelve un imperativo postergar criterios personales para conjuntamente impulsar una propuesta o proyecto que permita NO naufragar en las agitadas y tempestuosas corrientes de una dificultad por escabrosa que esta sea, ello implica asumir un compromiso militante con la entidad, empresa o institución con la que se colabora o a la que uno se pertenece, sin concordia no es posible administrar bien un país, una ciudad, una entidad, ni una casa familiar.
La tradicional propuesta de Rousseau de un "pacto social" para encauzar y vigorizar el destino de una sociedad, vuelve a convertirse en un llamado a los hombres y mujeres de buena voluntad del siglo XXI. Si el siglo XX se caracterizó por la prevalencia de la conflictividad, por el imperio de la llamada "guerra fría" y/o del "equilibrio del terror" como los medios que permitieron la supervivencia de la humanidad después de sufrir la catástrofe de dos guerras mundiales, si aquella fue la fórmula de coexistencia pacífica entre las dos superpotencias que pugnaban por el control hegemónico del poder mundial: los Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el siglo XXI se perfila como una centuria que demanda integración al interior del país y entre países que reclaman concertaciones y coincidencias de los actores sociales, las controversias y conflictos generados por la "lucha" entre el capital y el trabajo, que originó la sociedad industrial en auge en el siglo pasado, se transformará en la era posindustrial en la búsqueda de encuentros para alentar un impostergable y decidido apoyo al sector productivo auténtico. Ir encontrando en el desarrollo tecnológico, en la red informática y en el comercio electrónico nuevas formas de mercadeo de sus productos. Los desproporcionados avances del sector terciario de la economía (comercio y servicios), exige apoyar el sector primario de la economía (agropecuario, pesquero, artesanal) como instrumento alternativo e indispensable para atenuar las grandes inequidades que hacen del capital improductivo o especulativo el agente que aumenta cada vez más la brecha entre quienes tienen muy poco o nada y quienes tienen demasiado, con lo cual se agrede el factor esencial de una economía sana, esto es, se limita la capacidad de demanda del mayor porcentaje de la población, sin demanda se afecta la producción, la circulación de bienes y servicios, se deteriora en definitiva la situación económica individual y colectiva de los integrantes de una sociedad.
En segundo lugar es indispensable e inexcusable para enfrentar una crisis, el cooperar con un régimen de austeridad que permita el más eficiente uso de recursos, debe entenderse que éstos son escasos e insuficientes, aquello nos obliga a ser cuidadosos en el gasto y manejar las limitaciones con las mayores precauciones que sean posibles. No se trata de buscar a como de lugar más ingresos para compensar egresos, se trata de cuidar que los egresos no desborden los ingresos, es obvio que hay que optimizar ingresos, que hay que buscar mejorarlos, pero en una crisis lo primero es cuidar los gastos, la frase de Séneca vuelve a ser un llamado a la conciencia colectiva "todo gasto que no sea necesario y/o indispensable es perjudicial para la economía familiar o social".
En tercer lugar es indispensable en el manejo de una crisis contar con un liderazgo firme que posea los más amplios conocimientos de las diferentes variables que inciden en una realidad social, no se puede perder de vista que dentro de una sociedad todos los factores y actores interactúan e influyen en todas las actividades públicas o privadas que suceden o existen dentro de la misma. Sin un buen conductor, experimentado, seguro, capaz, eficiente, sereno, ecuánime, visionario, con ideas claras, que sepa por dónde transita, que conozca actores, que entienda la problemática de los distintos sectores que componen la sociedad, que tenga el soporte de un ideal consistente, que sepa y cuente con un buen equipo de ejecutivos y colaboradores, que no tenga otro compromiso que no sea con el anhelo colectivo, que quiera colaborar en la superación del problema que enfrenta, que tenga un encendido afecto por la causa común o comunitaria, es un líder que reune un conjunto de cualidades que no lo vuelva vulnerable a los vicios contaminantes de la sociedad en crisis. En resumen, sin una organización sólida, sin objetivos claros y definidos, sin liderazgo serio y honesto, no es posible esperar buenos resultados.
En cuarto lugar es indispensable priorizar lo que realmente sea prioritario, no se puede en una crisis darse el lujo de favorecer lo fatuo, lo que realmente no sea necesario y conveniente a todos, hay que preocuparse primero de lo indispensable y necesario y luego de lo que no sea indispensable, hay que aprender a distinguir lo que conviene a todos de lo que conviene sólo a un grupo o a pocas personas.
El punto de partida para establecer lo prioritario es mantener con firmeza como permanente objetivo el bienestar colectivo y ello es posible en la medida en que no se favorezcan monopolios, privilegios, que se actúe con equidad, que no se antepongan afectos o desafectos personales, que no se sea débil y se ceda ante presiones de intereses de una acción o sector que en el fondo sólo son una parte del colectivo social en el que actuamos, sólo procediendo de esa manera clara, firme y nítida, será posible ir al encuentro de un bienestar compartido, sea al interior de una institución o empresa o al mejoramiento de la calidad de vida de las personas, que conforman una determinada colectividad, que es en último término la razón de ser de una sociedad que se agrupa en una organización llamada Estado o país como ya lo señalamos anteriormente.
Lo expuesto demanda como condición o premisa insoslayable el tener un trato lo más igualitario posible con quienes conforman una colectividad, una entidad o una empresa, y ese trato igualitario considerado en función de un país debe en primer lugar respetar y garantizar a todos el ejercicio de los derechos humanos, posibilitarles que vivan en un ambiente sano y no contaminado. Darles el apoyo y facilidades que sean factibles dentro del marco legal, para el desarrollo de sus iniciativas en sus actividades profesionales, económicas o laborales, el favorecer el encuentro con la identidad y la diversidad étnico- cultural, el ser intransigente con toda acción de corrupción o de perjuicio a todos. De otra parte, se debe tener una permanente preocupación por permitir a todos el disfrute de servicios básicos a precios accesibles a la economía del conjunto de habitantes, aquellos servicios son los de agua potable, energía eléctrica, telecomunicaciones, debe proporcionarse una eficiente atención en materia de seguridad social que es fundamental en la supervivencia de las personas (en el Ecuador lamentablemente casi no existe), el darle al ciudadano la ayuda o crédito que sean necesarios para que accedan a una vivienda digna, el que cuenten con servicios mínimos de atención a su salud, que tengan una buena educación al menos hasta el nivel básico, o de proporcionar un trato igualitario a todos los habitantes, si hemos de admitir que la igualdad absoluta no existe ni en las doctrinas más utópicas de las que tiene memoria la humanidad, pues filosóficamente ni dos hojas de hierba o dos gotas de agua son iguales.
Si nos referimos concretamente a una entidad o a una empresa pública o privada, se puede afirmar que existe un trato igualitario cuando procuramos dar a todos beneficios similares, cuando se toman en consideración dos factores fundamentales: experiencia y especialización, lo cual permite una adecuada y justa jerarquización en los niveles que le corresponde a cada cual, lo que al final de cuentas hace posible que todos se sientan estimulados, lo suficientemente motivados y a través de ello se tenga la percepción de que hay un trato lo más cercano a lo justo y que se le da a cada quien de acuerdo a su capacidad y a sus necesidades, esto equivale a la tan declamada justicia social.
Pero es imprescindible advertir que lo bueno no es posible si no se admite que existen cosas malas, son justamente las correcciones las que permiten mejorar situaciones; "el verdadero mal de la humanidad es no enfrentar el mal" sostuvo con clara inteligencia y singular acierto el gran pintor Van Gogh, "el problema del mundo es no tener conciencia del mal" afirmaba Kinmiskury. En efecto lo perfecto no existe, pero si es posible buscar lo que sea bueno y beneficioso, el mundo contemporáneo está afectado e infectado por nuevas plagas que lo están azotando y destruyendo, el terrorismo como una degeneración de los antiguos movimientos guerrilleros, como una expresión demostrativa que la violencia bruta y brutal ha reemplazado las ideas y doctrinas que inspiraron los antiguos movimientos revolucionarios, a ese terrorismo que asesina indiscriminadamente y sin contemplaciones, se une otra plaga no menos letal e inhumana: el narcotráfico que no sólo está destruyendo y asesinando emociones y anhelos legítimos de la juventud, sino que paralelamente se ha convertido en el segundo más grande negocio de la humanidad, el que más dinero moviliza después del negocio automotriz, eso refleja el inmenso poder que tienen los capos de esta nefasta adicción controlada por verdaderas mafias, por traficantes de inocencia, de la ingenuidad y de la credibilidad de personas de bien, a quienes le agreden el derecho a una vida tranquila y normal, a esas dos repulsivas e inaceptables enfermedades de la sociedad contemporánea se añade la degradación del sexo que está conspirando contra la unión familiar, el SIDA, la legalización de matrimonios antinatura de homosexuales y lesbianas, son rasgos inequívocos de que soplan vientos confusos en materia sexual, una cosa es respetar el derecho de cada cual a vivir su vida a su manera y otra cosa es fomentar prácticas degradantes de la moral pública, la propia liberación de género ha sido en la realidad deformada en su verdadero contenido y hoy existen muchas madres solteras que sufren la angustia de sentir que el más sublime de los sentimientos que es el amor, ha sido incorporado al campo de las aventuras sin destino. A estos vicios depredadores de lo humano, se añaden en el ámbito económico prácticas perjudiciales al interés social, en nombre de la competencia y la competitividad se cometen las más descaradas agresiones a la libre competencia como fundamento de la libre empresa, del equilibrio del mercado, dando paso a una lucha desigual en la que "compiten en igualdad de condiciones tiburones y sardinas", el tradicional dicho "el pez grande se come al pequeño" se ha transformado en una triste realidad, es un mercado en el que el pequeño sector dominante, ha olvidado que las inequidades solamente alimentan los más insospechados tumultos y engordan la posibilidad de una escalada de incontable violencia social, cuyos brotes de creciente inseguridad ciudadana son un síntoma de que no está distante el que se produzcan rebeliones o estallidos anárquicos sino se corrigen inmoralidades, insensateces y desatinos. La frase del más elevado exponente de la lira, el poeta mantense y ecuatoriano José Maria Egas "el mundo está loco, se muere de un mal imprevisto" parece haber sido una advertencia real del sendero que está recorriendo el mundo de nuestros días como consecuencia de la desmesurada ambición de enriquecerse de quienes no tienen el más mínimo respeto por la angustiosa situación en la que viven inmensas mayorías.
No existe un mundo unipolar, el mundo actual es básicamente un mundo en el que "cada cual juega su propia carta", Estados Unidos con un enorme déficit fiscal, juega a ser el guardián, árbitro y gobernante de los destinos de la humanidad, Europa se une y busca mantener niveles de manejos económicos compatibles con su pasado que todavía conserva rezagos del poderío alcanzado entre los siglos XV al XVIII en que dominó el mundo, Japón no abandona sus aires imperiales y lucha por mantener un espacio de importancia en el escenario proyectado y montado por los países de mayor riqueza y desarrollo, China Continental que tiene entre sus planes absorber y recuperar en el mediano plazo a la China Insular (Taiwán), desarrolla un ambicioso proyecto de un socialismo de mercado bajo los lemas "dos sistemas y un solo objetivo" o "no importa el color del gato si sabe cazar ratones", sin duda con su enorme poderío que incluye tener en su balance la quinta parte de la población mundial apuesta a ser una gran potencia en el siglo XXI, los países árabes se unen a través de la Liga Árabe de Naciones pero se debilitan y desangran internamente a través de luchas de poder que los desubica en el contexto mundial, columpiándose entre fanatismos derivados de la religión musulmana y una variada gama de sectas religiosas de una parte, y los caudalosos ingresos petroleros de otra parte, que los vuelven permeables al confort occidental, en todo caso su riqueza petrolera los mantiene con oxigeno en su lucha por supervivir, pero el inagotable e insoluble conflicto israelita-palestino, abre una grieta muy difícil de ser subsanada y por ende están impedidos de articular un proyecto de paz y desarrollo y al contrario están condenados a vivir en una permanente guerra. En ese contexto en el que Rusia busca conservar su propia individualidad y no quiere dejar el trono de sentirse potencia mundial, América Latina sigue sin poder proyectar una posibilidad de integración, México ha sido absorbida por el TLC con Estados Unidos y Canadá y actualmente es más dependiente que nunca de esos países, sobre todo de Estados Unidos, Centro América con todas sus limitaciones negocia su propio TLC y se ha decidido a ser parte de la OMC, es decir ha decidido incorporarse al mercado globalizado, Argentina y Paraguay han sido devastadas por la corrupción y su recuperación se vuelve difícil, Bolivia es un caos total, la única tesis que encuentra para no explotar es reclamarle a Chile la salida al mar, Cuba se refugia en su revolución de hace más de cuarenta años y en el sistema socialista, con una admirable lealtad del pueblo que vive con la hermosa frase de Martí "vivir con dignidad es muy duro, pero sin dignidad no se debe vivir", lamentablemente alrededor del 20% de su población ha emigrado, pero sigue manteniendo inmutablemente un discurso "antiyanquee o antiimperialista" como "caballo de batalla", Colombia se desangra en luchas fraticidas sin posibilidades de solución que no sean la de su propia desintegración, Ecuador se aferra a la mediocridad, a la retórica hueca, a la demagogia del autoengaño, a la "viveza criolla", el único esfuerzo visible que hace es el de autobloquear su futuro, Venezuela está atrapada en un criollismo con una etiqueta de "bolivariano" que sólo ha logrado dividir a los venezolanos y los enfrenta por una parte, a antiguos y nostálgicos miembros de la desbordada corruptela del boom petrolero, y de otra parte, a un discurso populachero que ofendiendo los ideales puros del Libertador, sirve de bálsamo a la inmensa legión de empobrecidos por una politiquería indigna de los grandes anhelos de Simón Bolívar y Francisco Miranda, Chile escogió su camino de ser competitivo internacionalmente y sus logros son dignos de ser destacados y en realidad lo hacen en el concierto de países latinoamericanos y caribeños, Panamá no deja de ser un buen sitio de tránsito para mantener con vida el contrabando, la islas caribeñas no pasan de ser atractivos lugares para el descanso de turistas de todo el mundo, Brasil ha hecho enunciados meritorios de integración pero su propuesta sigue tan verde como la esperanza de ver convertida a la Amazonía en la gran reserva de la humanidad, quizá el avance que ha tenido el Mercosur sea una señal del génesis de vientos integracionistas. En fin la verdad se fundamenta en hechos y realidades y el mundo está tal como está, nada justifica que pretendamos clonar o reprisar un pasado cuando es emergente el desafío de edificar un mejor futuro, el escándalo y la estridencia como mecanismo para llamar la atención sólo consiguen distraer momentáneamente la opinión ciudadana y en el fondo le hace el juego a una corrupción que sabe muy bien que aquello es transitorio y que seguirán disfrutando de la impunidad en sus tropelías, pues están revestidos de una coraza de sinvergüenzas que "las acusaciones" o "cuestionamientos" les resbala ante la certidumbre de que a las quejas si no se les hace un seguimiento serio y persistente quedan para ser archivadas en el olvido, los pícaros son concientes de que el soberano carece de memoria y le es normal el perdón y olvido, pues lamentablemente las mayorías no alcanzan a distinguir que perdonar no implica olvidar.
Una acotación final y válida, un Estado que presume que vive una democracia formal debe tener claro que esa democracia es real cuando entiende que existen tres o cuatro actores imprescindibles: 1) el poder político ejercido por las llamadas Funciones del Estado (Ejecutiva, Legislativa, Judicial, Órganos de Control, Organismos Seccionales), 2) el sector empresarial (público o privado) que es el que genera bienes y servicios sin lo cual es imposible satisfacer necesidades sociales ni el logro de ningún bienestar, 3) un sector académico que debe suministrar el recurso humano apropiado e idóneo sin cuyo concurso no hay posibilidades de mejores condiciones de vida, si admitimos que el recurso humano es el principal capital de una sociedad “un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia distinción” exclamó Bolívar, "más importante que la ciencia de gobernar es la ciencia de educar" sostuvo con notable visión y claro talento el gran Platón de la Grecia de la época de oro. En el mundo internacionalizado de la era informática existe el auge de las llamadas ONG´s que van ganando espacios como un cuarto sector de incuestionable protagonismo y credibilidad democrática ante el descrédito del poder político, que está percibido por la ciudadanía como negativo y carente de eticidad. No se puede desconocer que existen sectores como los Medios de Comunicación, la Iglesia, las Fuerzas Armadas, que constituyen estamentos reales de poder ciudadano y gozan de aceptables porcentajes de credibilidad e influencia en la opinión pública. Existen organizaciones sociales cuya importancia en la vida ha sido y será siempre gravitante y a la que jamás se debe dejar de considerar por los derechos que le corresponden. El no tener claro que una democracia es eficaz en cuanto existe una coparticipación en las distintas esferas que les corresponden, al sector político y al conjunto de la sociedad, es lo que origina lo que se conoce como crisis de gobernabilidad e inseguridad jurídica.
En definitiva toda sociedad es heterogénea por naturaleza, los distintos factores y actores interactúan y están interrelacionados unos con otros, ello explica el que para superar una crisis, se deba tener un dominio y una visión global que tenga en consideración todas las variables que inciden en ella, eso hay que comprenderlo a cabalidad y ello explica está resumida síntesis que ha procurado pasar una revista de la realidad de nuestros tiempos.

Manta, mayo 27/2004












"ES POSIBLE LA CONCERTACIÓN Y EL DESARROLLO EN EL ECUADOR"


(Ponencia en Foro Organizado por Auditoría Democrática Andina)

Para analizar el tema propuesto debemos partir de un hecho real e incuestionable, vivimos una época de profunda crisis de todo orden: de valores morales, económica, política, administrativa, social, educativa, etc. y esa crisis se evidencia más acentuadamente o con mayor rigor en los países en vías de desarrollo o subdesarrollados. Se quiere percibir o entender el tema con otra óptica y desde un ángulo de vista distinto, podría también concluirse en otra realidad, el crecimiento económico de los países desarrollados en un mundo internacionalizado e interdependiente ha repercutido desfavorablemente en los países en vías de desarrollo, los unos se han beneficiado en la misma medida que los otros se han perjudicado, pero el hecho de que se vive una crisis es definitivamente innegable, de tal manera que por cualquier lado que se quiera mirar la situación que afecta al Ecuador, no podemos soslayar la existencia de graves problemas que inciden en el desarrollo y el bienestar colectivo de sus habitantes, generando conflictividad social y desencuentros entre ecuatorianos.
Si objetivamente existe y se vive esa realidad en el Ecuador, lo lógico es que el país y de manera especial su Gobierno comprendan que la concertación se convierte en un imperativo, para ello es conveniente revisar experiencias que recoge la historia y en ese ámbito nos encontramos con episodios como la profunda crisis que afectó a los Estados Unidos en 1929, que estuvo a punto de producir la separación de sus entonces trece Colonias, y provocar el colapso de esa nación, lo cual fue impedido por la actitud y la reacción inteligente de los líderes de ese país, que con claro entendimiento del tema y haciendo renunciamientos de intereses o visiones personales, optaron por buscar una concertación, reconociendo derechos y atribuciones autónomas a sus trece Colonias y extendiendo esa autonomía inclusive a otras regiones del país, consagrando un régimen federativo compuesto por cincuenta y dos Estados, con lo cual dieron nacimiento y formaron los Estados Unidos de América, hoy convertido en el país de mayor poderío y desarrollo en el mundo entero. El episodio referido refleja sin mucho esfuerzo, que en una crisis la concertación se vuelve una necesidad imperiosa y si el Ecuador (en esto si existe unanimidad de criterio a nivel nacional), está atravesando una crisis que la sienten y viven los doce millones de ecuatorianos, no admitir la conveniencia de una concertación renunciando a intereses personales o de grupos, sería simplemente una monumental "necedad". Algo históricamente y por idiosincrasia más cercano al Ecuador es el caso de España, dicho país se había rezagado a enormes distancias de los otros países europeos y para poder salir de su incuestionable atraso, se instrumentó un gran acuerdo nacional a inicios de la década de los años setenta con el liderazgo claro y visionario del entonces Presidente Adolfo Suárez, habiendo España fundamentado el logro de una gran concertación patriótica, reconociendo su diversidad, procediendo a reordenar su régimen político-administrativo otorgándole autonomía a sus diecisiete regiones. Desmontando un régimen falangista, centralista y arbitrario, hoy tres décadas después del patriótico acuerdo se exhibe un resultado: España se convierte en uno de los países de mayor desarrollo humano que existe en la época contemporánea, según informe del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidad, PNUD.
Las afirmaciones y ejemplos antes señalados nos llevan a una inevitable conclusión, una crisis exige postergar creencias, intereses, aspiraciones o visiones empales o sectoriales, sea que estas provengan del sector político, del sector empresarial, de sectores sociales o de cualquier otro sector de la sociedad ecuatoriana y entender que sólo la unión de esfuerzos, de ideas, de anhelos y la identificación de objetivos comunes del país, si es que sinceramente se anhela vivir digna y soberanamente, harán posible superar a través del dialogo y acuerdos concretos, la solución de los problemas que inciden en la profunda crisis que soporta el Ecuador. En la línea de pensamiento que invocamos, para abonar en favor de la tesis del imperativo histórico de una concertación que contribuya a construir o cimentar las bases del Ecuador moderno del Siglo XXI, merece destacarse el pacto de gobernabilidad hecho por los chilenos, donde partidos políticos no coincidentes como el Socialismo y la Democracia Cristiana han llegado a un acuerdo para mantener y fortalecer el régimen democrático, no se trata de un pacto de prebendas o de repartos de cargos, no es un pacto de "toma y daca", como los que desafortunadamente prevalecen en la política ecuatoriana y que tanto repugnan a la conciencia ciudadana, es un pacto para apuntalar una tesis, un interés nacional que rebasa intereses grupales, la vigencia de la democracia, el vivir en paz, el contribuir al progreso y bienestar de los chilenos. Agrego otro caso, Guatemala un país centroamericano que vivió una verdadera guerra civil, llegó a un pacto fiscal, primero entre sectores de la sociedad civil y luego incluyendo a los líderes políticos que comprendieron lo beneficioso del pacto, unión que les ha permitido favorecer un desarrollo sustentable, postergar intereses facciosos y eliminar o al menos atenuar todo brote de conflictividad y enfrentamientos cuyos únicos perjudicados eran los propios guatemaltecos. No olvidemos que la teoría del pacto social es una tesis que la mentalizó ese gran revolucionario francés que fue Rousseau a fines del siglo XVIII, consecuentemente no existe invención en la propuesta, no se trata de "descubrir" recetas mágicas, sino de admitir la existencia de hechos y realidades que nos obligan a todos a pensar más en el "nosotros" que en el "yo". Me atrevo a sostener que uno de los paradigmas que caracterizará buena parte del siglo XXI será el de una tendencia hacia la concertación en reemplazo de la extrema conflictividad que caracterizó el siglo XX cuyos más patéticos ejemplos lo constituyen las dos guerras mundiales y la multiplicidad de conflictos internos en una gran cantidad de países.
Cómo concertar, con quién o quiénes concertar, para qué concertar y sobre qué concertar, son interrogantes lógicos que no pueden dejar de ser considerados en mesas de diálogos y análisis a efectuar, si es que se desea sinceramente avanzar en la búsqueda de acuerdos mínimos. En la respuesta a las interrogantes antes indicadas, surge una primera premisa irrefutable y es la que para volver viable la concertación debe existir un liderazgo adecuado y confiable, que sea además firme, convencido, de sólidos principios éticos, que con una debida claridad de ideas y sobre todo de conocimientos debidamente fundamentados de los problemas que realmente inciden en la actual crisis nacional, pueda encausar o dirigir un diálogo que permita la formulación de planteamientos que deben ser concretos, que permitan concomitantemente identificar soluciones que también tienen que ser concretas y realizables, para no caer en un rosario de planteamientos o en aquella "lluvia de ideas" con la que normalmente comienzan y terminan la multiplicada y ya saturada realización de foros, seminarios, encuentros, talleres, etc., que se han efectuado en el país sobre los más variados temas. De lo expuesto no existe la menor duda que la responsabilidad de cómo promover, conducir y viabilizar una concertación, tiene como primer gran responsable al Jefe de Estado, sin cuya voluntad política y sin cuyo conocimiento de realidades es imposible dar el primer gran paso, que obviamente no puede tener la pretensión de lograr la participación o la homogeneidad o unanimidad del conjunto de la sociedad ecuatoriana, pero si es perfectamente posible lograr el apoyo y el aporte de los sectores mayoritarios y más representativos del país. Debo puntualizar que el planteamiento del acuerdo o concertación no parte de una "base cero", pues los nudos críticos están repetidamente identificados y las posibles soluciones también están amplia y suficientemente sugeridas, de tal forma que el reto ya no es sentarse a proponer, si no que es el momento de actuar y de hacer bien las cosas, pues ya no queda espacio para la equivocación, para la dilatoria, para la retórica, ni para el ensayo, es el momento de la acción y no de la palabrería demagógica, que por hueca y vacía está devaluada, aparte de que resulta intrascendente y no conduce a ninguna parte.
Con quién o quiénes concertar y en esto se debe estar bien claro, para no provocar una dispersión de planteamientos que lo único que haría es dilapidar tiempo y esfuerzos, debe convocarse a la gran concertación o pacto social a los sectores que representen las distintas vertientes de opinión y de intereses de la sociedad ecuatoriana, y si admitimos que un Estado se sustenta en un trípode integrado por tres sectores fundamentales: Ejecutivo, Legislativo, Judicial y los órganos de control, pues se entiende que en aquellas instituciones están también incluidos los dirigentes de los partidos políticos, a los que no puede excluírselos o al menos dejar de invitárselos. Un segundo sector que es el sector productor de bienes y servicios, sea de empresas públicas o privadas, en cuyo caso se incluyen los sectores propiamente empresariales y los sectores laborales, un tercer sector que es el sector académico como el gran orientador y sugerente de propuestas, que con el debido soporte de la inteligencia y del conocimiento científico y tecnológico es el llamado a contribuir a la solución de los problemas sociales señalando métodos y aportando estrategias y propuestas concretas, en este sector se sitúan las Universidades y Escuelas Politécnicas y los organismos dedicados a la investigación científica y tecnológica, investigación que hay que señalarlo es paupérrima en el Ecuador, tanto por la falta de apoyo económico estatal como por la falta de iniciativas de proyectos de real trascendencia y beneficio para el país. Se podría agregar y hay quienes lo sugieren un cuarto sector que sería el de las Organizaciones no Gubernamentales (ONG's), entre las que se cuentan fundamentalmente los organismos internacionales que tienen representantes en el país incluyendo por supuesto en este sector las organizaciones de promoción y defensa de los derechos humanos, de tal manera que con quienes debe promoverse la concertación es con los sectores representativos de la sociedad ecuatoriana en los que no puede dejarse de incorporar las organizaciones indígenas y afroecuatorianas, en cuanto la Constitución Política del Estado aceptando sugerencias de organismos representativos internacionales, les asigna un trato preferencial a estas minorías étnicas reconociéndoles sus peculiares características y formas de organización y vida.
Para qué concertar. La respuesta no puede ser otra que la de hacerlo pensando en los objetivos de corto, mediano y largo plazo, que los ecuatorianos desearían lograr para vivir en un ambiente de paz, respeto, seguridad, bienestar, es decir, procurar concertar en función de objetivos nacionales permanentes y no para superar coyunturas circunstanciales. Cómo ponerse de acuerdo en esos objetivos nacionales, cuando para unos pueden ser unos y para otros les puede parecer otros los prioritarios. En esta situación estimo se debe recurrir a los que taxativamente los enumera el Artículo 3 de la Constitución Política vigente en el Ecuador, donde se consagran los deberes fundamentales del Estado y entre ellos se mencionan los siguientes: fortalecer la unidad nacional reconociendo y respetando la diversidad, asegurar la vigencia de los derechos humanos de mujeres y hombres, priorizar la seguridad social, defender el patrimonio natural y cultural del país y preservar el medio ambiente, promover un crecimiento sustentable de la economía, garantizar la vigencia del sistema democrático y mantener una administración pública libre de corrupción, en consecuencia sin hacer mayores esfuerzos en ese artículo constitucional se encuentran los objetivos a debatir y concertar, pues si nos detenemos un instante al análisis de esta disposición legal que todos debemos aceptar, en ella están todos los problemas que los ecuatorianos consideran prioritario solucionarlos, ahí están incluidos el combatir la corrupción, erradicar la pobreza, la protección y defensa de los derechos humanos, el fortalecer la unidad nacional reconociendo nuestra incuestionable y marcada diversidad étnico-cultural, geográfica, climática, etc., favorecer la seguridad social, proteger el medio ambiente, fomentar el desarrollo cultural, apostar a un crecimiento socioeconómico sustentable, a lo que habría que agregar lo que la propia Constitución estipula seguidamente en los Artículos 4 y 5, esto es, mantener una política internacional que fundamentada en la paz, la cooperación, la seguridad jurídica del Estado, la integración, la condena del uso o amenaza de la fuerza, el rechazo a toda forma de colonialismo o neo-colonialismo, la posibilidad de establecer acuerdos bilaterales o multilaterales, con lo cual encontramos que la ley fundamental del Estado nos guía y orienta con claridad y puntualmente, sobre que temas es que se puede y debe realizar un diálogo real y eficaz, para lograr una profunda, consistente, bien concebida y bien hilvanada concertación nacional.
Pero no soy amigo de limitar mis criterios a repetir enunciados, más aún en momentos como los actuales en que la palabra está devaluada, hay crisis de credibilidad, se ha perdido la confianza en la palabra oficial, el pueblo ecuatoriano ha sido sucesivamente engañado a través de un discurso político en el que se ha abusado de la buena fe popular, de sus necesidades, de sus sentimientos, es fácil advertir que aflora en la conciencia ciudadana un resentimiento, un desengaño, sus líderes en quienes alguna vez confiaron han defraudado a los ecuatorianos, ya no creen en nada ni en nadie, aquello es muy grave para la estabilidad democrática. Siendo lo expresado una verdad que se vive y se siente, me permito plantear concretamente que la unidad nacional solo se fortalecerá implementando un progresivo proceso de descentralización, que avance sin prisa pero sin pausas, al reconocimiento de autonomías provinciales o regionales, a respetar circunscripciones territoriales, ello favorece la justicia en la distribución de los ingresos públicos, y cuando hay equidad no hay desunión y se estimula la unión, este proceso desconcentrador del manejo político de la cosa pública debe pasar forzosamente por la creación de nuevos distritos electorales que devuelvan la representatividad de la que hoy carecen muchos de los que son electos en comicios, pasados los cuales una gran mayoría de ciudadanos ignora hasta el nombre de quien lo representa; hay que erradicar la pobreza y ello sólo será posible si apoyamos sin reserva al sector productivo, sobre todo al primario, al agropecuario y pesquero, ese apoyo debe incluir asistencia crediticia y tecnológica, sin descartar subsidios para crear precios de sustentación; se debe efectuar una verdadera reingeniería en la seguridad social, es triste decirlo pero en el Ecuador simple y llanamente no hay seguridad social y eso significa un ciudadano desprotegido de contingencias y riesgos para los que no están preparados, las prestaciones de la seguridad social no llegan o llegan forzadamente o de mala gana; hay que combatir la corrupción, eso demanda el que hay que profundizar procesos sancionadores del enriquecimiento no justificado, no es suficiente que una persona al asumir una función pública declare sus bienes, debe decir cómo los llegó a tener, existe para el combate a la corrupción la base de una Comisión de Control Cívico de la Corrupción socialmente acreditada, a la que debe fortalecer al igual que sus veedurías a nivel cantonal; en fin si la democracia es respetada, así se favorecerá la tranquilidad ciudadana, se garantizarán los derechos fundamentales de la persona, los derechos humanos, que pertenecen a los pueblos y no a ningún gobierno de turno.
Lo anteriormente expuesto es un breve esbozo de ideas para no dejar flotando una lista de problemas del país. El asunto radica en cómo enfrentarlos y superarlos en la práctica, en esto hay que ser directos: para enfrentarlos hay que conocer y dominar las variables que inciden en cada uno de los objetivos planteados, todos están interrelacionados, interactúan entre sí, son interdependientes, el lograr transformar en realidad los propósitos conlleva el saber hacer, ese es el meollo del asunto, hay que considerar factores que inciden en el enfrentamiento de problemas sociales, la oportunidad con que se actúa, la previsión para evitar el lamento, el conocer personas, el identificar qué intereses los mueven, ahí es donde surge y se necesita del líder, del conductor, del guía, del estratega. Hay algo más, vivimos un mundo internacionalizado, interdependiente, eso es real, por eso hay que saber manejar escenarios nacionales e internacionales si se quiere ser competitivos, en fin hay que saber actuar, saber utilizar todas las variables o vertientes que confluyen en la indiscutiblemente compleja y heterogénea realidad social, económica y política.
Adicionalmente a los puntos planteados, estimo merecen un especial trato y análisis el buscar concertadamente puntos de encuentro en lo relacionado con la solución del grave problema de las deudas externa e interna. Desde mi particular punto de vista, encuentro que la mejor opción es una negociación vía fiducia petrolera, una buena e imaginativa solución en este problema de excesivo endeudamiento público devolvería al país la posibilidad de un sano manejo fiscal, con las grandes ventajas que ello implicaría para equilibrar sin medidas económicas traumáticas el manejo presupuestario. Igualmente merece una especial y dedicada atención lo que hay que realizar con la seguridad ciudadana, con el auge delincuencial, hay que atacar sus causas y efectos, vivir sin seguridad es vivir intranquilos y eso no es vivir o al menos es una vida sujeta a grandes tensiones, se habla y se reclama mucho de una seguridad jurídica, la preocupación es justa, sin un bien entendido respeto a la ley, cada cual hace lo que le parece y conviene, lo que "nos da a gana", si no respetamos derechos y deberes que nos corresponden estamos abonando para crear un ambiente de desconfianza, de imperio del abuso, de arbitrariedades, de imprevisiones, esto genera vulnerabilidad social y sentimientos de impotencia ciudadana.
Pero el tema planteado no está solamente relacionado con la concertación sino que incluye el desarrollo y surge eminentemente la necesidad de definir la imbricación entre concertación y desarrollo, lo que nos impone definir qué entendemos por desarrollo, pues a menudo se confunde crecimiento económico con desarrollo, lo primero es una parte, lo segundo es el todo. A manera de ejemplo pueden aumentar los ingresos por venta de petróleo y hay crecimiento económico, pero si esos ingresos no se destinan a obras de interés social que beneficien a todos y se emplean en gastos improductivos no existe desarrollo.
Para tratar de simplificar lo que significa desarrollo, debemos apelar a los tres condicionantes que requiere el que podamos tener una adecuada satisfacción de necesidades y una vida confortable, para ello es necesario tener una inflación controlada, esto es una estructura de precios sobre todo en productos alimenticios estable, no sujeta a variaciones intempestivas y bruscas que descontrolan el presupuesto familiar, el procurar que la población económicamente activa tenga suficientes fuentes de trabajo lo cual otorga tranquilidad y capacidad de demanda, esta última es el más claro indicador del estado en que se encuentra la economía social; y en tercer término procurar un crecimiento económico permanente, es decir que exista un aumento en la producción de bienes y servicios para atender la demanda de los mismos que es cada vez creciente tanto por el aumento del consumo como por el aumento de la población. Teniendo bajo control estos tres condicionantes, se permitiría un verdadero desarrollo y con el desarrollo es factible obtener un bienestar colectivo y equilibrado como lo define el mismo Art. 3 de la Constitución antes citado cuando nos referimos a la identificación de los llamados objetivos nacionales.
El desarrollo en consecuencia está íntimamente familiarizado con el bienestar y con la calidad de vida de una sociedad o de un país, pero ese desarrollo al que nos estamos refiriendo y que exige condiciones que lo integran y viabilizan, requiere a su vez el establecimiento de políticas gubernamentales que apunten al logro de un clima de estabilidad política o democrática, de tranquilidad ciudadana y de bienestar, trilogía de factores que deben examinarse para establecer si existe o no un buen Gobierno, esos son los factores que con extraordinaria visión y capacidad los señala el Libertador Simón Bolívar, por lo tanto podríamos concluir el análisis del tema que nos ocupa, sosteniendo que el desarrollo de un país exige concertaciones mínimas, de tal manera que debemos aceptar que el uno no es posible sin el otro o más claramente el que para lograr el desarrollo es necesaria la concertación, pues es indiscutible que solo a través de la unión es posible el ejercicio adecuado del poder y hemos advertido que para ejercer un poder real hay necesidad de manejar con claridad las ideas, poseer un claro conocimiento de realidades, y por supuesto hacer uso oportuno y eficaz de todas las variables que inciden en la vida de una sociedad, pues sólo así es posible lograr una concertación sobre aspectos o temas que todos los ecuatorianos desearían nos pongamos de acuerdo, lo que en último término equivale a que concertemos nuestro desarrollo y por ende hacer factible un bienestar compartido y equitativo única forma de medir si tenemos una aceptable calidad de vida.

Enero 22/2003