martes, 21 de agosto de 2012

Capitalismo de estado


 
El Estado es la forma moderna de organización de los países, de las naciones, de las colectividades o sociedades que habitan en un determinado territorio, que necesariamente deben tener un gobierno, aquello es lógico, ninguna sociedad puede vivir sin organización, sin tener quien la dirija. Así existieron en el pasado, los clanes, las tribus, las confederaciones de tribus, las hordas, las ligas de hordas, etc., todas ellas formas de organización primitiva, tenían quien las gobernaba, el Jefe era la máxima autoridad, el que disponía u ordenaba que podía o no podía hacerse, el que establecía las regulaciones al
interior del grupo social. En esas formas de organización social prevalecía la fuerza, los territorios se adquirían por victorias que se obtenían enfrentándose con grupos u organizaciones sociales similares,  eran en consecuencia organizaciones esencialmente guerreras, preparadas para combatir: la flecha, la lanza, eran sus armas, no aceptaban que
sus dominios (territorios) fueran invadidos por personas o grupos extraños, ese irrespeto a sus linderos, provocaba la inmediata reacción y ataque al que se atrevía a desafiar lo que ellos habían fijado como sus dominios, la defensa de sus espacios territoriales era cuestión de honor, ese honor es lo que hoy se conoce como soberanía de un país.

El avance de la civilización humana volvió imperativo que esa forma de organización primitiva del imperio de la fuerza, de la imposición del Jefe, se fuera racionalizando mediante la expedición de normas legales que establecieran no solamente derechos y deberes de las personas, sino incluso de los gobernantes que no pueden hacer lo que piensen o se les ocurra, eso es abuso, así nace el Estado como medio moderno de organización de los países. El Estado se convierte en consecuencia en una forma o mecanismo de organización social, agrupa a todos los que lo conforman con un  objetivo que es servir de instrumento del bienestar común, sin que puedan existir excesos que rebasen lo permitido por la ley. La búsqueda de la armonía y la paz social se vuelven objetivos inmutables y permanentes de una sociedad organizada como Estado, si a este pertenecen todos los que  le habitan, que aceptan sacrificar su libre albedrío para someterse a la normativa que le rige, es lógico que ese Estado deba responderle a sus asociados procurando mejorarles la calidad de vida, otorgándoles seguridad y/o tranquilidad.
 
Por lo antes expuesto el Estado que nace por voluntad y necesidad de sus asociados(as), no puede ni debe sentirse dueño de los derechos de sus habitantes, inversamente, el Estado organizado a través de instituciones y leyes, dirigido por sus gobernantes de turno, está obligado a servir a sus asociados y no al revés, por ello cuando un gobierno
cree que puede imponerle a sus gobernados una forma de pensar, una ruta de vida, o, los propósitos que deben guiar su existencia, ejerce un gobierno autocrático, que puede degenerar en despótico o tiránico. Ejemplo claro de ese modelo de administración del Estado lo constituye el nacional socialismo (nazismo) que partiendo de un análisis sicológico de la frustración colectiva que existía en Alemania, después de ser derrotada en
la Primera Guerra Mundial, a lo que habría que añadir la desesperación y el desconcierto generado por la crisis económica imperante, mezcló la demagogia y la violencia para tratar de atraer la pequeña y mediana burguesía, aquello teniendo el antecedente de la estructura del ejército prusiano, sirvió de germen y modelo para la creación de un movimiento
autoritario y con una indiscutible sumisión al Jefe. En ese sentido la personalidad de Adolfo Hitler, está ligada al nacional socialismo que tuvo como base al minoritario partido obrero alemán de tendencia progermánica y antisemita, partido formado por  Anton Drexler en 1919 y que en 1920 tomó el nombre de nacional socialismo, el cual se fijó un programa de 25 puntos, en cuya propuesta se incluía conformar un gigantesco imperio alemán, se rendía culto a la violencia y a la guerra para lograrlo. Se utilizaba como “caballo de batalla” echarle la culpa al judaísmo de todos los desastres alemanes, se identificó al mismo tiempo con el marxismo y con las finanzas internacionales, el partido creó su periódico “Völkischer Beobachter" para difundir su tesis y creó las fuerzas de asalto conocidas como las “camisas pardas”, fue ganando elecciones en 1924, 1928, 1930, 1932 y 1933, lo que catapultó a la Cancillería a su líder Adolfo Hitler, consiguió los plenos poderes dos meses más tarde, y con ello comenzó el cambio de la estructura política en el país, estableciendo un gobierno unipersonal y absolutista que controlaba todo lo que sucedía en el territorio nacional, la opinión del Jefe era irrefutable, él y solamente él juzgaba todo lo que sucedía o
podía acontecer en el país.
 
Convertido ya en un partido único, el Nacional Socialismo convirtió al Estado en totalitario, apoyado en medidas policiacas y terroristas, en la creación de campos de concentración. En 1933 contaba con 8 millones de afiliados y apuntó al control de la prensa, del cine y la radio, lo cual le posibilitó una gran acción propagandística, la persecución de todo intelectual, de toda obra de arte, que no respondiera a la perspectiva nazi, motivó el exilio y prisión de importantes escritores y artistas alemanes, lo que en definitiva significaba reprimir la posibilidad de pensar y generar en conjunto ideas o propuestas de desarrollo y bienestar para todo el colectivo social.




En el plano económico quiso estructurar un sistema equidistante entre el capitalismo y el socialismo, pero muy pronto esa posición dio lugar a la formación de un gran capitalismo con fuerte intervención del Estado, su programa económico respondía a tres principios: autarquía acompañada de una dominación económica de los países subsidiarios, la dirección y control de la industria y la banca; y el control de los salarios y precios a través de los sindicatos verticales de producción: el Reichstbank (banco oficial) reglamentaba el tipo de interés, se procuraba la formación de un gran capital estatal mediante el cobro de impuestos y empréstitos a largo, mediano y corto plazo, fueron puestos en vigencia planes cuatrianuales: el de 1932-1935 para acabar con el desempleo mediante la construcción de una gran obra pública, el de 1936-1939, con el cual se implantó el rearme y se puso como meta la consecución de una autarquía. En definitiva a pesar de la demagogia socializante, la política económica tuvo como objetivo la alianza de un Estado fuerte y
militarista con el gran capital, para desarrollar una empresa imperialista de signo bélico, lo cual desembocó en un alto presupuesto militar que ascendió a 15.000 millones de marcos en el bienio 1937-1938, quedaba claro, el poder político se sustentaba en una fuerza militar aliada al proyecto mentalizado por el Führer (caudillo) Hitler, que se convertía en consecuencia en el dueño del país y de la riqueza nacional.
 
El nazismo estructuró una fuerza de represión muy fuerte y temida: la Gestapo dirigida por Heinrich Himmler, en el ministerio de Propaganda estuvo Joseph Goebbels encargado de repetir y difundir continuamente la tesis y pensamiento del gobierno que tuvo como ideólogo del partido a Alfred Rosenberg, en el grupo de los que estaban cerca del jefe y caudillo Hitler, hubo dirigentes destacados como Goring, Hess y Bormann.

El fascismo en Italia tuvo similares características y propósitos que el nazismo, nace en igual época alrededor de 1920, sostiene la tesis de un jefe conductor junto a la elite gobernante que tomará todas las decisiones sobre lo que debe hacerse en el país, el fascismo adopta posturas militares nacionalistas y expansivistas. El coraje, la fe, la unidad y la disciplina, se convirtieron en elementos básicos del proyecto político. La oposición y la crítica son reprimidas, el Estado domina la vida de los individuos, solo admite un partido o movimiento político, el oficial, que goza y controla la puesta en práctica del ideario fascista, sus propuestas fueron también dirigidas por un líder único, Benito Mussolini.
 
De lo antes expresado queda claro que un Estado para que se considere como tal, debe estar sujeto a una normativa jurídica a la que deban someter sus actos gobernantes y gobernados, eso explica por qué cuando una dictadura ha asumido el poder, ha puesto en vigencia la Constitución y leyes añadiendo, “en todo cuanto no se oponga a los fines y
decisiones del gobierno”, esto demuestra que aunque las dictaduras asuman todos los poderes, no pueden prescindir de las instituciones que siempre estarán por encima de las circunstancias de los gobiernos de turno, de ahí la necesidad de respetar el ámbito de acción de las funciones del Estado y las instituciones que lo conforman, lo contrario no es democracia.
 
En el gobierno de un Estado no existen términos medios, o se adopta un sistema democrático en el que los derechos de las personas se los reconoce y garantiza, o se lo administra de acuerdo al criterio y voluntad de quien lo gobierna y su grupo cercano, en cuyo caso lo que existe es una autocracia, que es opuesta a lo que realmente es una
verdadera democracia, en el que los intereses del conjunto de la población deben ser la prioritaria preocupación de quienes ejercen el poder, por ello cuando los grupos que gobiernan son los que absorben excesivas atribuciones para decidir sobre los intereses del conjunto de la sociedad, se genera un gobierno autocrático donde la libertad se restringe
y los derechos de las personas quedan amenazados, sino se someten al criterio e intereses del grupo gobernante, eso es lo que aconteció en los países ubicados tras la “cortina de hierro”, de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en el nazismo de Alemania o en el fascismo italiano.

Cuando el Estado a través de quienes lo dirigen o gobiernan, orientan su gestión a tratar de controlarlo todo, asumiendo potestades omnímodas, limitando libertades individuales, incluyendo iniciativas de carácter económico, nos encontramos frente a un Estado que administra no solo los recursos naturales, las empresas que prestan servicios públicos básicos (agua, luz, telecomunicaciones), sino que establece además altas cargas tributarias, para tener mayores disponibilidades presupuestarias, en este caso nos encontramos frente a un capitalismo de Estado con tendencia a un ejercicio vertical y autoritario del poder, volviéndolo un poderoso ente con poder político y económico, que todo lo planifica, dirige y controla y que pasa a ser gobernado por un caudillo, cuyo pensamiento, ideas o criterios, se convierten en la opinión única que todo lo decide. Esa posición es contraria a la esencia de un Estado democrático, que se sustenta en la división de poderes, se caracteriza por tener instituciones vigorosas, en el que existe respeto a las ideas y opiniones diversas. En ese Estado democrático no existe el caudillo, debe existir un gobernante, un líder, que al amparo de una doctrina e ideales (no de aspiraciones personales) ejerce su autoridad y criterio, con el cual dirige y toma decisiones, en un ámbito de respeto a las atribuciones de las instituciones y a los derechos fundamentales de las personas.

Desafíos del siglo XXI
No existe discusión que el escenario social del siglo XXI es distinto al de los siglos XIX y XX, en el que prevalecía el desarrollo industrial. El desarrollo tecnológico sobre todo en materia de comunicaciones hace que el mundo esté interconectado, la economía, las relaciones internacionales son interdependientes, eso obliga a que los países se fortalezcan
internamente para ser competitivos internacionalmente, aquello requiere construir una infraestructura que permita dentro del país, subsistir con algún nivel de bienestar del conjunto de su población, que lo vuelva atractivo a la inversión, sino existen seguridades para la inversión, no queda duda que ese país se rezagará históricamente y sus posibilidades de crecimiento y desarrollo serán muy reducidas. Es verdad que en el mundo actual existen dificultades, pero hay que enfrentarlas, hay que trazar una hoja de ruta y apostar por un proyecto donde la producción y la generación de riqueza siempre tengan como principal destinatario al conjunto de habitantes del país, solo así será posible no naufragar en una sociedad en la que hay que admitir, la inversión en materia de tecnología, juega un papel fundamental para alcanzar un mayor bienestar. En esa sociedad del conocimiento una buena educación es indispensable, sin ella, al no contar con ciudadanos bien preparados, sin tener el principal recurso que es su capital humano, colocaría a ese país en una indiscutible desventaja frente a otros, en definitiva, sin estar conscientes y admitir la realidad del escenario social en el que vivimos, las posibilidades para poder subsistir en condiciones de un mínimo de desarrollo son muy limitadas, con el agravante que otros países que si advierten esa realidad, estarán con mayores opciones para alcanzar mejores niveles de vida, y a eso no puede ni debe renunciar ningún país, grande o pequeño, rico o pobre.

Queda un interrogante que nos invita a meditar, es un axioma en la vida, que quien no aprende a respetar tiene que obedecer, me pregunto, los pueblos latinos necesitan ser tratados por líderes enérgicos, duros, al no tener clara conciencia democrática del respeto a la ley y pretender que solo somos titulares de derechos, pero no sujetos de obligaciones, por
ello resulta difícil vivir en libertad y democracia. Solo la educación nos hace más conscientes de nuestros derechos y deberes, no existe otra vía, pero debe ser una buena educación.

Abril /2012

martes, 24 de abril de 2012

Ecuador: rumbo a lo incierto



 
Que el mundo desarrollado o subdesarrollado está en crisis, es lamentablemente  en lo único que existe coincidencia, solo voces aisladas pueden sostener lo contrario, el afán desmesurado de una minoría sin pudor por enriquecerse, acumular bienes o dinero,  los ha llevado  a perder de vista  que quien se enriquece perjudicando a los demás, solo consigue generar malestar social  y eso es lo que existe en  países grandes o pequeños, grandes o pequeñas empresas,  a unos pocos (no más del 2%) les sobra el dinero, al restante 98% les falta dinero para satisfacer sus necesidades o completar su presupuesto personal o familiar.

Qué condujo al mundo a esta preocupante  situación donde el avance  de la civilización y el desarrollo de la ciencia y la tecnología no se han  detenido, sin duda la ambición descontrolada por lograr poder o dinero, la falta de sanción e impunidad de los corruptos, el auge del tráfico  de drogas  y  armas, que  asesinan sin compasión a amplios sectores sociales, un consumismo que con el aporte del marketing y la publicidad utiliza medios tecnológicos para aumentar necesidades, la calidad del producto no importa, se vende lo que atrae la vista, la envoltura de presentación y no el contenido es lo que cuenta, incluso las mujeres exhiben cada vez más atributos aparentes, que son fruto de la cirugía plástica. El plástico y lo plástico se imponen, con el agravante que su uso no es biodegradable, aumentando la contaminación que afecta la salud de las personas, en ese ambiente no es de extrañarse que existan mercaderes  que no estén satisfechos con el deterioro del medio ambiente y  busquen mecanismos para negociar la “otra mitad” del medio ambiente, el oportunismo politiquero y las ansias de dinero no tienen límites, a veces hay que pensar que no  es lejana la tesis que la sabiduría está siendo  desplazada por el atrevimiento irrespetuoso de “los sabidos”, a los sinvergüenzas nada los detiene ni los inmuta, la frase del tirano Luis XIV de Francia “après moi, le déluge”, (después de mi, el diluvio) ha invadido el pensamiento y la conciencia de  personas ambiciosas, primero yo, el resto no me importa, cada uno cree que lo que  piensa, llega a saber o desea, es lo único que existe, no entienden que los intereses comunitarios prevalecen sobre los personales o de grupo, ese es el problema a resolver, la irresponsabilidad social crece inefrenablemente, el individualismo es actualmente una norma de comportamiento  que prevalece en el colectivo social, no importa lo que los demás piensan, necesitan o anhelan, si con una mezquina actitud yo me beneficio, qué importa lo que los demás  sufran.

Los sistemas político-económicos ultristas, de libertad económica o empresarial han  fracasado, así mismo se derrumbó  el imperio de los países   detrás de la  “cortina de hierro”, la tesis  de la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas y sus países aliados fracasó con la propuesta de tener un partido único, un Estado policiaco que todo lo controlaba y decidía. Hay que comprenderlo bien, el Estado es un medio de organización pero no puede arrogarse  el  rol de ser actor y juez  de todo lo que sucede  en la sociedad, ha sido creado para beneficio de sus asociados,  no para volver esclavos  a sus habitantes, frente al fracaso de ese modelo estatista se optó por la tesis opuesta,  dejar que el mercado sea el regulador de todo lo económico, en ese ambiente  “el pez grande termina comiéndose a los peces pequeños”, comenzaron a crecer los meganegocios liquidando a los pequeños, el llamado “capitalismo salvaje” o “neoliberalismo” condujo a la humanidad a pensar  que todo es negocio, lo lícito  y lo ilícito, ni la imagen mítica del “Che” Guevara escapó a la estrategia de  venta de camisetas con su efigie. Como consecuencia de todo esto el mundo se acerca a un abismo económico, a un estallido social, cuyas consecuencias son imposibles de  prever, comienzan a aparecer los primeros vestigios de ese descontento: “los indignados “ y “kbreados” que se agrupan por la falta de empleos y oportunidades, perciben que políticos y financistas se aprovechan de lo que la sociedad produce, frente a ello  urge  estructurar  un modelo alternativo, un sistema democrático en libertad, con un Estado que controle, promueva, facilite, que sea árbitro  del desarrollo y bienestar, pero no todo poderoso, eso despedaza las instituciones y con ese concepto se afectan los derechos de las personas.



 

“Ahora quién podrá defendernos” exclamaba con su reconocido humor el actor mexicano  Roberto  Gómez Bolaños, por méritos homenajeado  hace pocos días, con jocosidad  simplista nos hacía notar  que su oferta de ayuda  o salvación  era una broma, existía impotencia en quienes nada podían hacer para defenderse de agresiones o injusticias, el inolvidable  Mario Moreno “Cantinflas”, nos deleitó  instruyéndonos que la farsa, la mentira, el discurso enredado, la retórica efervescente  y hueca, la pillería es la que más practican los demagogos  de una politiquera que agrede a la verdad y fabrica sofismas, falsedades, engaños, promesas: digo y hago lo que me conviene, los  intereses personales no conocen de consideraciones  y respeto a los demás, para qué preocuparse de la tragedia humana, si lo cómodo  y rentable es vivir de la comedia humana, Charles De Gaulle el gran gobernante francés lo decía, “los políticos son los primeros sorprendidos de la facilidad con la que los  pueblos creen en sus promesas falsas”, pero esa no puede ser la vida, de hecho  es algo más que eso, es poder sentirse útil  a la colectividad, “el que no vive para servir, no sirve para vivir”, es respetar el derecho de los otros (as), es obrar honradamente,  trabajar esforzadamente, buscar la armonía no la discordia,  esa debería ser la motivación  permanente que nos estimule en el día a día, si es que  llegamos a entender que la felicidad no se logra  con  cosas  materiales  sino con la inmensa alegría de contribuir a que otros sientan la alegría de vivir, ser individualmente feliz es infinitamente  inferior a ver a muchos felices, hay que aprender a compartir, nada más vivificante que compartir con nuestras familias, nuestros amigos, nuestros compañeros, con quien quiera compartir, con quienes todavía disfrutan del placer de interrelacionarse personalmente, desventuradamente las relaciones interpersonales están siendo remplazadas por mensajes de textos a través de la telefonía móvil, del internet, es correcto utilizar  la tecnología para facilitar  nuestras  actividades, pero no volvernos dependientes de ellas, el número de adictos  dependientes de objetos tecnológicos también  va incrementándose en  el ámbito   de las relaciones sociales.

Hace más de 2.000 años Cristo predicó: “amaos los unos a los otros”, “hay que amar  al prójimo como a uno mismo”, demandaba una mayor preocupación por los pobres, de ellos “será el reino de los cielos”,  era un convencido de que lo espiritual y ético  debe prevalecer  frente a las ambiciones materiales, la verdad era su bandera, esa fue su predica, su enseñanza, no creía en la conflictividad, la violencia,  ni en el uso de la fuerza como mecanismo para vivir en paz, en armonía social, para alcanzar una mejor calidad de vida. Era opuesto al revanchismo, a la venganza, al odio, por predicar estos preceptos y esa filosofía de vida fue crucificado, dejó lecciones de vida  que cultivaron muchísimos seguidores, desgraciadamente no fue bien entendido,  ni siquiera  por los miembros del clero, algunos de ellos engolosinados  por su poder eclesiástico le pagaron a Dios con la misma tesis  que él concibió “quiso hacer a los seres humanos a su imagen y semejanza”  muchos de los que se dicen creyentes “hicieron a Dios a su imagen y semejanza”, tan incomprensivos somos los seres humanos, que Martin Luther King, en días cercanos a su asesinato, exclamó, “me niego a creer que la aurora radiante  de la paz  no sea posible”, pacifistas como Mahatma Gandhi,  murieron luchando  por el ideal de la paz, Bolívar solo atinó a decir en la nostalgia de su enfermedad terminal, “si mi muerte contribuye a que cesen las facciones  y se consolide la unión yo bajaré tranquilo al sepulcro”, Alfaro creyó en el perdón y el olvido cristiano, quienes discreparon con él, lo odiaban o no lo toleraban,  lo masacraron bárbaramente, por eso hay quienes afirman  que “los monos son demasiados buenos, como para que el hombre descienda de ellos”.

El presente es fruto del pasado, la historia nos enseña, nos entrega antecedentes de lo acontecido,  hay que preguntarse, cuál es “el punto de quiebre” para construir una mejor sociedad, sin duda está en luchar  por la plena vigencia de los derechos humanos, porque se respeten las garantías fundamentales de las personas, el primer artículo de su histórica declaración que costó siglos de lucha y millares  de muertes, invita a la fraternidad, ese es el camino, camino que hay que transitarlo  con la sana compañía  de personas  que no causan daño a los demás, “el  mal del mundo  es no combatir lo malo”, no se puede ni siquiera cristianamente estar conviviendo con Dios y con el Diablo, el deshonesto que roba al otro, no puede ser invitado a compartir una causa de gente honesta, un criminal que asesina  a sus semejantes,  no puede ser convidado a compartir con quienes  respetan la vida de los demás, un desleal no puede formar parte del  grupo de apóstoles de la justicia, de la verdad, de la libertad, su condición  de Judas ensucia  y contamina cualquier ambiente, lo vuelve promiscuo, hay que aprender a escoger compañeros de ruta, no hay que olvidar el axioma  “dime con quien andas y te diré quién eres”, “hay que poner de moda la honradez”, nos pedía Séneca, sin valores y virtudes no es posible ninguna convivencia saludable, apostemos por escoger el difícil reto de desafiar la farsa, la corrupción, la falta de escrúpulos, la impunidad, hay que  ser firmes en nuestros superiores anhelos humanos, mantengamos la legitima aspiración de pensar que el imperio de la justicia sí es posible,  que dar la razón a quien la tiene no es difícil, que no cuesta nada ser respetuoso del derecho ajeno, que tampoco es difícil despreciar al sinvergüenza, al insolente, al que se aprovecha de la buena fe de los otros, tengamos ideales, principios, aprendamos a vivir sin perturbaciones, tengamos la inteligencia mínima  de entender que vamos en la misma nave, y para no naufragar  en una sórdida batalla  de intereses que se contraponen,  rememos en una dirección que posibilite con la practica de  las virtudes  y al amparo de  principios inclaudicables e intransigibles, alcanzar los más altos anhelos de una vida tranquila y feliz, sin pensamientos atropellados por nuestra propia descomposición  y ambiciones bastardas, recordemos permanentemente que el que vive sin tratar de alcanzar poder, de acumular  fortuna, el que práctica el desinterés, ese vive feliz, vivamos vigilantes del comportamiento y actitudes de las personas, de sus acciones, las palabras que no van acompañadas de conductas y acciones coherentes, son solo  eso,  palabras.




Futuro inseguro e imprevisible
El poeta español Félix María de Samaniego estuvo acertado en su frase “hay que entender que si el presente no está seguro mucho menos lo está el futuro”, no es alejado de la realidad sostener que el mundo asiste a un cambio  de civilización, los modelos políticos y económicos que hemos vivido están agotados, el sistema comunista se derrumbó junto con el reprochable muro de Berlín que dividió infamemente una ciudad y un país: Alemania, su modelo capitalista está cada día más agrietado, hay males sociales que avanzan, el narcotráfico  y con ello el crimen organizado , el tráfico  de armas sigue siendo un buen negocio y con ello los vientos  de una nueva guerra soplan con posibilidades de convertirse en un remolino de devastadoras consecuencias, Estados Unidos y Europa, ven tambalear su  antigua supremacía, las democracias van  cediendo terreno a las autocracias, en fin, el panorama es sombrío y el futuro asoma nublado.

En nuestro pequeño Ecuador no existe un proyecto de país de largo aliento, lamentablemente se  mantiene una cultura política que prioriza  la inmediatez, lo coyuntural, lo mediático, lo electoral, en definitiva no se piensa en las nuevas generaciones sino en las próximas elecciones, con excepción de la Revolución Liberal Alfarista  que buscó construir un país para el futuro, en los restantes gobiernos civiles o militares (incluyendo el largo  periodo de García Moreno 1861-1875, y la dilatada influencia de  Velasco Ibarra  1932-1972) no existió un plan orientado  a sentar bases sólidas para edificar un mejor país para el futuro, plan en el que sin duda el  factor confianza se constituye  en el soporte fundamental,  para ello hay  que privilegiar el interés nacional por encima de intereses  de grupo  y facciosos, sean estos de  índole político o económico,  para que esto sea factible debe pensarse en la unidad del país en  base a objetivos nacionales identificables, definidos. Aquello llevó a Alfaro a construir una red de ferrocarriles que uniera las distintas  regiones  del país, que nos  hiciera sentir que somos parte de una misma patria, que tenemos intereses  comunes, que todos somos iguales ante la ley, que no pueden existir ni privilegios ni abusos, que no deben haber tratos discriminatorios en razón de edad, sexo, raza, condición social  o económica, es en este aspecto que  garantizar el pleno ejercicio de los derechos humanos se vuelve un imperativo, para que ello sea viable, es necesario contar con una administración de justicia recta, independiente, autónoma económicamente,  transparente, que aplique la ley sin temor ni favor, ajena a influencias de gobiernos de turno,  con jueces  impermeables al soborno y al tráfico de influencias.


Democracia  real  o formal
Para  comprender lo que es una democracia es indispensable pensar en el origen etimológico de esta palabra, tan usada y tan poco practicada, demo=pueblo y cracia=gobierno, es decir gobierno del pueblo, de tal manera  que una democracia  existe solo en la medida que se gobierna para el conjunto de la población  de un país, en una democracia el pueblo elige a sus gobernantes y esos gobernantes se deben al pueblo, es el gobierno nacido del pueblo,  y debe ser ejercido para el pueblo, por eso en una democracia el gobernante es el mandatario y el pueblo, el mandante,  que incluso puede revocar el mandato dado al gobernante. Simón Bolívar definió a un gobierno democrático como aquel que es capaz de darle  a su colectividad  la mayor estabilidad, seguridad o tranquilidad y el mayor bienestar posible, esos indicadores  no están  cerca de ser conseguidos y disfrutados en el Ecuador, es verdad que el gobierno del Presidente Econ. Rafael Correa Delgado, ha logrado controlar la inestabilidad política imperante, ha construido un liderazgo robusto,  esos son sus principales logros, aunque para ello, en el ejercicio de su gobierno  haya exhibido actitudes  con una dosis de autoritarismo y sembrado algún nivel de temor,   de miedo,  de percibirse que existe represión. En todo caso, en cuanto  a estabilidad el balance  es positivo, no se puede afirmar lo mismo  en cuanto a tranquilidad pública, la seguridad ciudadana sigue siendo una asignatura  pendiente, la delincuencia no ha sido detenida, incluso hay ascenso del crimen organizado, pandillas de sicarios originadas por el crecimiento del narcotráfico  que va penetrando en cada vez más amplios sectores sociales. Desde el punto de vista  económico tampoco existe tranquilidad, al asumir el gobierno excesivas facultades provoca que unos puedan disfrutar del uso del poder con la mayor discreción y amplitud posibles, y otros, la mayoría, deban someterse a lo que decidan los funcionarios con  atribuciones para tomar decisiones, eso genera incertidumbre, intranquilidad, desconfianza en quienes no tienen acceso  a los círculos cercanos del  gobierno. 

Cómo medir el bienestar,  para ello hay necesidad  de considerar una serie de  factores que confluyen al logro del mismo, entre ellos el que la población goce de garantías  respecto de sus derechos individuales y colectivos como son: la libertad, el respeto a la dignidad y la honra, a la privacidad  de sus comunicaciones, a transitar por el territorio nacional, a entrar y salir del país, el derecho a un debido proceso, a estar informados  de los acontecimientos que se suceden en el país o en el exterior, a gozar de derechos políticos  para elegir y ser elegidos a cualquier cargo público. A ello habría  que agregar el tener la posibilidad de una vida confortable, que incluya acceder a una buena alimentación, con ingresos que permitan financiarla, lograr una plaza de trabajo, un empleo, que existan garantías para la inversión  a través del ahorro  o de la inyección de capitales internos  y externos, una confiable atención a la salud, a una buena educación, programas de vivienda social para tener un hogar confortable, una seguridad social que posibilite estar cubiertos en momentos en que disminuye la capacidad de autogestión, como los casos de vejez, viudez, cesantía, invalidez, programas de  ayuda especial para los niños, adultos mayores, discapacitados,  minorías étnicas, programas de crédito para pequeños productores, sobre todo en el campo agropecuario y pesquero, para el sector artesanal, para el microempresario, en definitiva  hay que procurar que todos tengan una vida sin apremios y digna, que existan  buenos servicios públicos, entre estos contar con suministro de agua potable, alcantarillado sanitario, luz eléctrica,  telecomunicaciones, vías de comunicación, cuando se apunte a lograr toda esta gama de servicios públicos se puede hablar de la existencia de un buen nivel de bienestar compartido.

Por qué sostener que existe un futuro incierto, porque el país depende   cada vez más del precio del petróleo, que a su vez depende de la economía externa, porque hay un país con un creciente  gasto público corriente, el cual  es muy alto  en relación a su Producto Interno Bruto, la deuda pública externa y la interna principalmente con el IESS crecen,  eso solo contribuirá a deteriorar a futuro las condiciones de vida de la población, la inversión es escasa, aunque hay que destacar la alta inversión en proyectos de generación eléctrica, eso es positivo, sin embargo en el contexto de una visión de país, el crecimiento económico es de baja expectativa, la ecuación crecimiento económico frente a la inflación se neutraliza, estamos lejos de lograr consensos mínimos para definir objetivos nacionales de largo aliento, frente a ese panorama solo queda esperar que los recursos naturales que no son renovables,  sigan brotando de las entrañas de una tierra que ha sido siempre generosa en todos sus aspectos, la explotación minera  comienza a ser de gran atracción  y  potenciará los ingresos públicos. No quedan dudas, el país siempre fue como una nave “al garete”, su riqueza natural y diversa  hizo flotar la nave del Estado, por eso no hemos naufragado.

Corolario
Sin que esta sea una visión pesimista de la realidad presente y futura, es indiscutible que el individualismo, el consumismo y la tendencia a lograr con facilidad lo que debe ser obtenido con esfuerzos y sacrificios, ha  destrozado toda tabla de valores,  más  allá de los cambios climáticos y las sequías, de las inundaciones y contaminaciones ambientales, el mundo está  sumergido en un oleaje de una irrefrenable corrupción  y en ese ambiente solo existe una posibilidad: el deterioro de las condiciones de vida del conjunto de la población, no hay que olvidar: el que se enriquece deshonestamente perjudica a todos.

jueves, 12 de enero de 2012

Entrega de Acuerdo de Asamblea Nacional Legislativa



He preferido escribir unas cuantas líneas para expresar lo que un hombre digno y honesto debe hacer, ser grato con quien con su deseo, con su decisión, con su gran generosidad, es la que ha hecho posible este acto, la doctora Marllerly Vásconez, para ella mi gratitud de siempre, decirles también gracias a ustedes amigos y amigas que me honran y enaltecen con su amistad y que han querido acompañarme en este especial momento de mi existencia, que se han robado unos momentos de su agitada y ocupada agenda, para asistir a esta sencilla pero no menos emotiva ceremonia. Soy consciente que nada gratifica ni recompensa más en la vida, desde un punto de vista dialéctico, que el reconocimiento, no para decorar las paredes de un cuarto u oficina, sino como estímulo a lo que significa el recorrido de un ser humano por la vida, aquello nos alegra mucho más, cuando es fruto como en este caso, del gesto espontáneo, noble y desprendido de una Asambleísta Nacional, afortunadamente nacida en Manabí, quien a nombre y en representación del más alto foro de una democracia, como lo ha sido y es el Poder Legislativo de una República, como es el caso del Ecuador, me hace entrega de tan especial Acuerdo, en este anochecer de inicios de este nuevo año.

Recibo esta nueva distinción alentado por el que ha sido el más encendido placer de mi vida, el de ser útil a los demás, sé que eso fue lo que siempre quise hacer , procurar ser útil a los demás y no utilizar a nadie, el verbo pedir jamás fue parte de mi léxico y obrar cotidiano, preferí sin pausas ni falsas modestias, buscar como dar y hacer todo lo que me fue posible por la juventud, por Manta, por mi provincia, por mi país, aquello explica el haberme dedicado a esa ocupación tan hermosa que es la de ser docente, esa fue mi vocación no mi profesión, que es la de Abogado, ni es mi actividad ancestral que es la agropecuaria, el ejercicio de la cátedra me ha hecho sentirme permanentemente joven, nunca dejó de palpitar en lo más hondo de mi pensamiento y mis sentimientos, el obrar con el entusiasmo, la ilusión, el optimismo del adolescente del Colegio, del joven de la Universidad, por ello me siento espiritualmente joven con muchas vivencias y algo de experiencia, por eso sigo apostando por una sociedad donde la libertad, la igualdad, la fraternidad, la justicia, no sean una quimera, he soñado y sigo soñando con una sociedad en la que seamos conscientes de nuestros derechos y de nuestras responsabilidades, donde prevalezca lo real sobre lo aparente, en la que la sinceridad sepulte a la farsa, donde la solidaridad eclipse el egoísmo y la mezquindad, una sociedad en la que la verdad resplandezca y la mentira sea socialmente despreciada, una vida en que la ciencia y la experiencia se complementen, todo ello sin dejar de entender que existen utopías y realidades, sin olvidar que mi padre me enseñó que existen leyes para proteger el derecho a defenderse del más avezado de los delincuentes, pero no existen leyes para proteger las tonterías de un iluso, el ilustre profesor Albert Einstein nos repitió “no olviden que la estupidez es lo que más libremente circula por el mundo”, por eso me tiene contento en la vida el saber que comprendí el profundo e inigualable filosofar de los griegos en su época de oro, que nos enseñaron que solamente gozando de salud, tranquilidad y buen ánimo, es posible sentirnos muy bien, si a eso se añade el pensamiento aristotélico, que sólo con la práctica permanente de las virtudes humanas seremos felices, puedo decir con la más certera convicción, que vivo una vida feliz, sin perturbaciones anímicas, que he aprendido y eso es bastante, a apreciar el lado bueno de la vida.

Lo antes expresado no me hace ignorar que la vida constituye un proyecto en permanente construcción, un constante aprendizaje, el saber rectificar errores se convierte en un imperativo axiomático, la perfección sólo es admisible en la fe que se tiene en los seres y creencias divinas, aquello nos impone como seres humanos saber escoger una ruta de vida que debemos transitarla con apego a nuestros principios o valores, a los dictados de nuestra conciencia, sabiendo que no somos átomos dispersos en la inmensidad del cosmos , somos parte de un planeta en el que tenemos el privilegio de tener el uso de la razón, que podemos y debemos utilizarla para obrar con sensatez, para conocer y comprender las contradicciones de la vida, para entender que debemos respetar a la sociedad y nuestros semejantes.

Pero el escogitamiento de esa ruta debe ir acompañada de la necesaria seguridad y confianza que nos evite zozobrar en el pleamar de los adelantos científicos y tecnológicos del mundo de nuestros tiempos, en los retos y desafíos que se nos presentan, debemos aprender a superar los escollos que inexorablemente van apareciendo en el caminar de nuestra existencia, ésa seguridad y confianza sólo la proporciona el conocimiento que tengamos de nosotros mismos y del escenario social en el que desenvolvemos nuestras actividades, aquello sólo es factible conseguirlo con educación, por eso ésta se convierte en el más importante factor formativo de una persona, sólo así estaremos en condiciones de no caer en tentaciones que nos vuelva permeables a las señales de desvíos que se nos presentan en nuestro peregrinaje vital.




Soy un hombre de ideales sólidos y eso me acerca a convivir con la esperanza, sigo creyendo que la lucha porque brille la justicia debe ser un anhelo y una lucha sin plazos, sin desmayo, sin vacilaciones, sin prisas ni arrebatos, creo en la posibilidad de una convivencia civilizada en que el respeto y la decencia no sean estropeados por la patanería insolente y tosca, de los que usan la violencia y el insulto agresivo para alcanzar sus torcidos propósitos, eso es contrario a la racionalidad, la prepotencia únicamente logró por enseñanzas que nos facilita la historia, envanecer el ego del aspirante a brabucón, pero jamás ayudó a mejorar las relaciones interpersonales en las que busquemos compartir halagos y dificultades, a escucharnos mutuamente en diálogos que nos comuniquen, que en fin de cuentas se convierten en el sustento indispensable para alcanzar una vida en común que aporte a la solidaridad, al bienestar compartido y al imperio de la paz, fin ulterior de una vida en sociedad, lamentablemente el galopante avance de la tecnología y de los medios de comunicación, están logrando que cada vez nos comuniquemos menos de una manera interpersonal y directa, los mensajes vía telefonía móvil, se van convirtiendo en un medio de comunicarse entre los seres humanos.

El otro día miraba en televisión algo que graficaba la actual vida familiar, padre, madre e hijos, estaban con su celular leyendo mensajes, la empleada doméstica les habló que estaba lista la comida, todos siguieron concentrados en sus teléfonos, la empleada doméstica entendió lo que pasaba, les puso un mensaje múltiple diciéndoles que la mesa estaba servida, todos al recibirlo se levantaron al instante.

Soy un convencido que solamente la educación nos hace libres e iguales, hay que hacer todo cuanto se pueda por fortalecerla, por mejorarla, en el balance final únicamente somos dueños de lo que sabemos, del acervo de conocimientos adquiridos en y durante la vida, cualquier bien material que poseamos por valioso y fuerte que sea, siempre será fungible, nada garantiza su existencia ilimitada, todo es transitorio en la vida, incluso nuestra vida es frágil y se acaba, porque tengo esas convicciones, he apoyado una reforma educativa que tenga como ejes y preceptos fundamentales la calidad y la equidad, ésos son los pilares insustituibles sobre lo que se debe edificar un proceso educativo que busque alcanzar un excelente nivel de conocimientos y una definida inclusión social, con igualdad de oportunidades para todos y todas, que estimule la dedicación al estudio, la investigación, que nos sirvan de transporte para hurgar en las entrañas de la ciencia, que nos aliente en los afanes de realizarnos en nuestras aspiraciones humanas, esos son los insumos que nos facilitarán formar mejores ciudadanos y ciudadanas que nutran de civismo al colectivo social, ellos y ellas son los cimientos sobre los que se puede edificar una mejor patria, cuyos sagrados intereses no pueden servir de pretexto para promover slogans, que sólo sirven para un mercadeo artificioso de productos, incluyendo el de mediocres u oscuros personajes.

Se me ha conferido la presea Vicente Rocafuerte, ilustre patricio que nos enorgulleció como país en las Cortes de Cádiz en España, no sólo nos representó también fue un enviado plenipotenciario de México, con su elocuente oratoria hizo flamear el nombre de nuestro país, su defensa de la independencia de las diversas colonias americanas, no conoció de claudicaciones, su apasionada lucha por la libertad lo convirtió en abanderado de la revolución civilista del 6 de Marzo de 1835, que nos permitió terminar con el dominio del militarismo venezolano representado en aquella época por Juan José Flores, fue un defensor del orden, de las finanzas del Estado, de la instrucción pública, porque comparto esas tesis, es que asisto a esta ceremonia con plena conciencia de que este acto no es incompatible con mi forma de ser y pensar, por ello termino estas frases, diciéndole a usted Doctora Marllely Vásconez, que así como hay que olvidar lo desagradable e ingrato de la vida, deben recordarse y no deben olvidarse gestos que como el que usted ha organizado, está revestido de una desbordada calidad y calidez humana.
Muchas gracias

(Palabras pronunciadas tras el reconocimiento otorgado por la Asamblea Nacional, el lunes 9 de enero de 2012 en el campus de la ULEAM, en Manta)