miércoles, 3 de agosto de 2011

EDUCACIÓN: ÉTICA


"Más educa el ejemplo que la palabra" es un axioma que en materia educativa no tiene objeción alguna, nada es más importante en la vida de las personas que su conducta, su comportamiento, sus acciones, el cómo procedemos o actuamos, eso es lo que nos dibuja de cuerpo entero frente a la sociedad, por ello la educación debe tener como principal preocupación y propósito el formar buenos (as) ciudadanos (as) para el futuro, ese proceso formativo tiene que comenzar por una orientación donde la moral sea la premisa sobre la que se construye una personalidad, lo que es hecho incorrecta y deshonestamente carece de valor, podrá dar réditos o beneficios circunstanciales a quienes lo promueven o practican, en la medida que se oculta lo incorrecto, pero no se debe olvidar que "más rápido cae el mentiroso que el ladrón", desafortunadamente el poder de la corrupción es tan elevado que es capaz de comprarlo todo, sobre todo a juzgadores, funcionarios o jueces deshonestos, de ahí se deriva la impunidad, esto es la falta de sanción para quienes delinquen o infringen la ley, eso contribuye eficazmente a que el pícaro de alguna manera sienta que la sociedad tolera su actitud reprochable, con el agravante que los picaros de "mayor nivel", los llamados "ladrones de cuello blanco" saben algo mas, "poderoso caballero es don dinero" y todavía conocen otro detalle "por la plata baila el perro y por el oro, perro y perra". Si a la actitud del sinvergüenza le añadimos que desgraciadamente el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente, al deshonesto sabe que tener influencias o conexiones políticas es una garantía para cometer sus fechorías con holgadas garantías.

De lo antes afirmado queda claro que es fundamental una formación basada en principios morales en todo lo que significan procesos educativos, esos principios responden más al fuero interno de las personas, no pueden ser apreciados por los sentidos pero sí por la conciencia, son reglas o normas que influyen en la actitud de las personas frente a la sociedad o consigo mismo, el estudio de los valores morales corresponde a la Ética como ciencia, la existencia de acciones Y actividades susceptibles de valoración moral se fundamentan en el hombre como sujeto de actos voluntarios, por lo tanto la moral se relaciona con la libertad y abarca la acción del hombre en todas sus manifestaciones.

Entre los conceptos más importantes sobre este tema de la moral se encuentra el de Kant que distancia y separa la moral con la legalidad, es decir la no conformidad de los principios morales con las leyes y costumbres establecidas, el concepto de Hegel, establece una distinción entre moral subjetiva y objetiva, lo cual nos lleva a sostener que mientras Kant valora la moral como la intención de realizar un acto bueno por encima de la legalidad, Hegel da prioridad a la moral objetiva considerando que las costumbres y leyes de un pueblo son una manifestación del espíritu objetivo, que no tienen forzosamente que mantener una conformidad con la moral, es decir sostiene que los preceptos legales están por encima de lo moral. De estos dos criterios que tienen mucha fundamentación desde el punto de vista de la lógica, es necesario advertir que lo legal que debería tener un inseparable componente moral no siempre lo tiene, las Leyes producto del artificio humano y no siempre quienes legislan lo hacen con inseparables actitudes éticas, aquello hace que la tesis de Kant que antepone lo moral a lo legal tenga el suficiente asidero en la medida que de esta reflexión surge la disyuntiva, que existen situaciones que son legales pero no legítimas, esto es no tienen el soporte de una acción correcta y compatible entre las aspiraciones del ser humano y lo que el legislador decide al margen de un soporte ético, lógico y socialmente deseable.

Es necesario destacar que en el ámbito teológico la moral es una sola por ser universal y por ser única la forma de vida dispuesta por Dios, la ética no dice si Dios se aleja del hombre o no, en cambio la moral teológica es la doctrina que enseña al hombre a comportase sin observaciones conforme a la voluntad divina, que tiene en cuenta al mismo tiempo el cambio de las situaciones de la historia profana en todas las dimensiones del hombre sin convertirse por ello en ética de una situación determinada.


EDUCACIÓN Y RELlGIÓN
Cuando hacemos un análisis de los principios morales no se puede prescindir de referirse a la religión en cuanto tiene como punto de partida la creencia de lo divino que genera el reconocimiento de un poder sobrenatural y un sentimiento de dependencia a esa divinidad. Hay religiones monoteístas y hay religiones politeístas e incluso existe el henoteísmo (culto a un dios nacional). Han existido y existen religiones como el budismo, el brahmanismo, el confucianismo, el taoísmo, que son más bien sistemas filosóficos¬-morales que tienen como base de sus preceptos una religión primitiva basada en los buenos hábitos y modales.

La religión implica una obligación de conciencia, el cumplimiento de un deber, hay en el fondo un prevalencia de lo espiritual, del fuero interior, por encima de expresiones materiales externas, lo religioso tiene como sustento, el culto a lo sagrado, es un homenaje reverente que a través de actos y ceremonias el ser humano ha rendido y rinde a la divinidad en la que él cree, a los santos, a los ángeles, a los que los católicos y otros creyentes expresan su admiración, lo cual incluye manifestaciones de sacrificios, procesiones, cantos, ofrendas. Se debe aclarar que la palabra culto también se usa para referirse a quien tiene un elevado conocimiento de cultura o una buena instrucción, también se lo utiliza en los actos funerarios.

De este culto que se rinde a las divinidades surge el dogma, como una verdad inamovible o como axioma indiscutible, que en el ámbito religioso surge de lo que sostiene o afirma la iglesia como verdad absoluta y es intransigente con quienes tienen una doctrina o creencias distintas, es una preposición de que sus aseveraciones sean tenidas como algo en la que no cabe discusión alguna, en las que hay que tener fe, como inseparable compañera de su creencia, por supuesto en casos como el cristianismo (mayoritario en nuestro país) tiene en respaldo de sus preceptos toda una doctrina.

Es verdad que las creencias y/o dogmas religiosas motivan en muchos adherentes actitudes de fanatismo e intransigencia con los postulados de la religión en la que creen, pero al margen de aquellos excesos nacidos de una fe de la que se deriva una confianza a toda prueba de lo que sostiene la Iglesia a la que pertenece, lo importante en el tema que analizamos es que lo religioso contiene en sus principios filosóficos un código de principios morales que privilegia los valores fundamentalmente que debe observar el ser humano en su conducta frente a la vida, que conduce a lo que debe ser la actitud de ese ser humano, que busca fortalecerlo interna y espiritualmente para que escoja una ruta ajena a desviaciones incorrectas, por ello no es exagerado ni atrevido afirmar que la Biblia como el texto que recoge todas las vicisitudes que puede enfrentar o sufrir una persona en la vida, contenga la respuesta a cualquier situación que provoque incertidumbre, desasosiego, tristeza, haciéndole notar a los seres humanos que todo en su vida depende de sí mismo, de su vigor interior, de sus propios decisiones, en las que no deben existir vacilaciones cuando se acude a los principios bíblicos, por todo ello la Biblia termina siendo el libro de la sabiduría, lo cual no tiene nada que ver con quienes como en todas las actividades vitales, toman como escudo o manto de protección a la religión para esconder sus fechorías o sus hipocresías para explotar la buena fe o credibilidad ajena.

Para terminar es válido hacer mención a cuáles son los principales valores que debe practicar un ser humano y sin duda debe comenzarse por la honestidad, no sólo en cuanto significa no apropiarse de lo ajeno, sino el de obrar de una manera consecuente con lo que se predica, es decir proceder con sinceridad, con transparencia, sin cálculos ni segundas intenciones, de tal manera que la honestidad es un concepto muy amplio que comienza y termina por tener una armonía entre lo que se dice y se hace y jamás cometer fraude con nadie. Otro valor o virtud humana es el desinterés, no se puede actuar buscando lo que conviene en el plano personal, que provecho o ventaja se obtiene con lo que uno hace o deja de hacer, hay quienes recurren al halago o al adulo para obtener beneficios de otra persona, son como la hiena que muestran los dientes a su víctima cuando la va agredir o atacar, un valor que no puede dejar de ejercerse en lo que decimos o hacemos es la responsabilidad, la acción realizada sin responsabilidad, no es ética, el irresponsable al no medir los efectos o consecuencias de sus actos expone a sus semejantes a situaciones molestosas, por eso se habla de la ética en la responsabilidad, ser en consecuencia irresponsable no es ético. Otra de las virtudes es la generosidad, aquella actitud en la que nos preocupa y agrada como hacer algo o mucho por los demás, el generoso da todo lo que puede sin pedir nada a cambio, es quien sirve o ayuda a cuanta persona le sea posible, pero nos referimos al generoso con lo suyo, con lo que tiene, con su voluntad de dar intelectual o materialmente, no al dadivoso con recursos públicos o con recursos de terceros, el generoso da todo lo que puede sin hacer ostentación alguna, por ello el gran escritor Ernesto Sábato en uno de sus certeros juicios nos advierta que en la bondad se concentran todas las virtudes humanas, el generoso es lo contrario del mezquino, del egoísta. Otro de los valores que no puede excluirse en el comportamiento humano, es el respeto a los demás, a su dignidad, a sus derechos, a su opinión, obviamente debe entenderse que es a una opinión de buena fe y no aquella que busca causar daño, aquella maldad propia de personas pervertidas o perversas que inversamente solo causan perjuicio con lo que dicen y hacen, lo generoso en definitiva se refiere a las buenas acciones que son propias de personas de bien; otro de los valores a destacar en la conducta humana es la ecuanimidad, la acción equitativa, la que no conoce de prejuicios, la que le da la razón a quien la tiene, el ecuánime no conoce de actitudes torcidas, valora en su justa dimensión y medida lo bueno o mal del otro, no trafica con sus intereses y conveniencias, reconoce y valora los méritos de otros y censura lo injusto de un proceder que no tienen justificación.






EDUCACIÓN Y CONSUMISMO
El consumismo es una expresión que toma fuerza en la pleamar de una teoría de un liberalismo económico extremo, la tesis de que el mercado es el gran regulador de la economía tiene mucho de apego a la realidad, pero esta tesis económica fue deformada por la ambición ilimitada de quienes solo piensan en la acumulación de grandes riquezas, para lo cual reclaman la mayor liberalidad de parte del Estado, olvidando los más elementales sentimientos de solidaridad humana, lo importante en la vorágine del consumismo es vender y vender todo lo que se pueda sin observar ningún control de calidad, para ello se recurre a la publicidad, al marketing, a ofertar un producto no por su contenido nutricional sino por su envoltura, por su empaquetamiento, a manera de ejemplo no se vende agua, sino una botella plástica de mala calidad que es lo que cuesta, el agua puede ser incluso impura, ni siquiera tratada, igual situación se observa con los bienes que se ofertan, la presentación atrae al consumidor, que se ve seducido por lo que le ofrecen y le queda poco tiempo para pensar qué es lo que está comprando y la afectación que aquello puede tener para su economía personal y familiar, aquel fenómeno del consumismo explica el nacimiento de grandes fortunas concentradas en megaempresas que cada vez representan un porcentaje más minoritario, que no excede del 2 o 3 % de la población, frente a una pobreza que crece porcentualmente, pues lo que antes se llamó clase media se ha ido empobreciendo y las políticas estatales apuntan a favorecer al pobre- pobre que antes se lo consideraba realmente como una persona de economía paupérrima, de tal manera que ese importantísimo segmento social de la llamada clase media alta, media o media baja, sin llegar a la llamada pobreza extrema, cada vez tiene menos ingresos que le son insuficientes, para llevar una vida sin tantas limitaciones o apuros.

El afán de hacer dinero a como dé lugar, para tener un determinado status social, ha impulsado la corrupción, ha recapitulado los valores tradicionales de las buenas Costumbres que han sido excluidos del comportamiento humano, lo que importa es hacer dinero sin importar como se llega a obtener, en ese ambiente la crisis se vuelve inmanejable, cada cual mira individualmente como adquiere todo lo que puede y para ello se aboca a buscar dinero a como dé lugar, sin duda el gran reto de la humanidad es como enfrentar este desenfreno, que se traduce en buscar tener una moneda sana aunque las grandes mayorías estén enfermas de ansiedades, de incertidumbre, de angustias, de necesidades, de carencia de recursos para una subsistencia digna, esa preocupación por sobrevivir lo lleva a cometer actos incorrectos aunque para ello deba afectar o atropellar a terceros, cual es el mecanismo para contrarrestar esa creciente desigualdad que provoca conflictos sociales, hay que privilegiar la producción, hay que proteger al consumidor y hay que desalentar el desorbitado crecimiento mercantilizado, no todo en la vida puede ser dinero, lo primero es estar tranquilos con la conciencia, sentir que no se ha defraudado a sí mismo, saberse que se ha actuado en la vida con dignidad, vivir con dignidad es gratificante, vivir sin dignidad es una carga demasiado pesada para ser llevada, por eso sostenemos que el consumismo desbordado ha influido penosamente en la progresiva pérdida de practicar los valores morales.


UNIVERSIDAD – VERDAD


Si algo debe caracterizar a un ente académico de nivel universitario, es su apego a la indagación de la verdad, de la ciencia, del conocimiento, el compromiso inquebrantable de descubrir o encontrar las vías objetivas y pertinentes que contribuyan a construir una mejor realidad, de aquella afirmación se infiere que la verdad es producto de aquello que puede ser demostrado racional y lógicamente, por eso también es incuestionablemente válido admitir que nadie es dueño de la verdad, pero tiene toda justificación investigar lo que es verdadero, lo que realmente es cierto, lo cual no puede ser producto de lo que uno piensa o cree, sino que existen hechos, acontecimientos, indicios, documentos, testimonios, que así lo demuestran, esa actitud que corresponde a una Universidad no puede limitarse a establecer la realidad de lo que acontece o ha acontecido, esa comprobación de una determinada situación debe tener como propósito transmitirnos lo que es creíble y no meramente especulativo, en base de antecedentes que nos conduzcan inequívocamente a estar conscientes del entorno que nos rodea y en el que habitamos, que nos permita establecer sin confusiones los pasos o decisiones que damos en la vida.

Pero esa verdad que perseguimos conocer, no se puede reducir a un ejercicio retórico sin destino, debe tener como finalidad que el colectivo social esté debidamente informado de lo que acontece en el ambiente social en el que vive, para evitar ser víctima del engaño y de la utilización indebida de quienes buscan aprovecharse de su desconocimiento, por eso lo opuesto a la verdad es la mentira, el engaño, esa verdad de la que la Universidad debe ser su incondicional aliada, es aquella que está al servicio del bienestar general, la que aporta al conocimiento y solución de los diferentes, complejos y heterogéneos problemas sociales, la ciencia y la tecnología no pueden ser utilizados sin tener como su ineludible finalidad contribuir a investigar con el apoyo de la razón, del análisis crítico y objetivo, cuál es la mejor de las rutas a transitar para vivir en una sociedad más justa, libre, fraterna y solidaria.

La verdad nos hace Iibres reza el precepto bíblico y aquello es indudable, sin conocer la verdad seremos esclavos y víctimas de la incertidumbre, de la desorientación, de la posibilidad de desviar nuestra conducta, sin conocer lo verdadero seremos ciegos instrumentos de la equivocación, de caminar por la vida deambulando en las penumbras de un oscuro y nublado sendero que no tiene metas, ni siquiera propósitos de largo, mediano y corto alcance o plazo, es transitar por un callejón sin salida, aquel que no nos deja avanzar, progresar, desarrollarnos, realizarnos como seres humanos, por todo ello, Albert Camus, tenía razón, el único y auténtico acto revolucionario es el de decir la verdad, sin temor ni favor, ahí radica el más elevado compromiso de una Universidad que cumpla su irrenunciable misión y rol social, no hacerlo es traicionar su condición de entidad donde el pensamiento autocrítico, la inteligencia, el conocimiento, tienen su sede, para servir de guía conductora de esas grandes mayorías colectivas que requieren de una voz, de un criterio que alumbre el camino que transita, esa institución que está llamada a ser la conciencia de la sociedad, el cerebro de la colectividad a la que se pertenece y donde ejerce sus actividades.



Hay muchos criterios sobre la verdad, no existen reiteramos verdades absolutas, todo en la vida es relativo, nadie discute que la verdad es la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas tiene la mente, una conformidad de lo que se dice con lo que siente y piensa, la verdad por lo tanto no puede ser subjetiva, uno puede creer e incluso afirmar lo que desee, pero si ese pensamiento o criterio no se compadece con la realidad no tiene nada que lo aproxime a lo verdadero, no existen saberes completos, acabados, es ahí donde la investigación y el estudio tienen la oportunidad de aproximar lo investigado a situaciones reales, existentes, factibles de convertirse en propuestas o tesis que viabilicen la atención de una demanda o aspiración social, es como lo definieron los griegos, algo que se desvela, se descubre, por ello en un análisis lógico no existen verdades inútiles, lo que se descubre, inventa o innova, tiene que tener aplicabilidad en la práctica, lo contrario es formular una simple apreciación personal, a lo sumo un enunciado, que sólo tiene valor para quien lo sostiene, todo lo expresado nos llevaría a una conclusión, hay que empeñarse en conocer todo lo que sea posible, la verdad de lo que se investiga o se indague, para que las conclusiones sean lo más parecidas posible a lo que existe en la vida, hay que admitirlo, todo interactúa, todo está interrelacionado, lo solitario y/o aislado es socialmente irrelevante, cuando se acude a exhibir apreciaciones personales de hechos y acontecimientos, en ese escenario surgen ópticas o visiones parciales de un hecho o de un acto, de ello se deriva la frase un tanto socarrona, "en este mundo nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira".

Tan importante es aproximarnos a la verdad, a demostrar que lo que decimos o hacemos es cierto y no falso, que resulta indiscutible que si algo es muy duro y valiente en la vida es decir la verdad, muy duro y difícil para el que la investiga y termina siendo mucho más dura para quien no quiere oírla porque lo afecta, a manera de ejemplo a un pillo no le gusta que se lo digan y se irrita si le dicen que lo que tiene es mal habido, que ha sido obtenido ilícitamente, perjudicando a unos o a todos, se podría desde otra perspectiva conocer con exactitud cuál es a manera de ejemplo el factor que influye en un deficitario suministro de aguas para consumo humano, si es verdad que la mayor cantidad de agua dulce se la emplea en actividades industriales, ó si es cierto que las aguas con las que se irrigan ciertos vegetales que consumimos son regados con aguas de ríos con elevados niveles de contaminación, que arrastran en su cauce todo tipo de desperdicios, incluyendo aguas servidas, todo lo cual perjudicaría la salud de las personas, para eso está el estudio serio, responsable, veraz, científico, contextualizado que con el auxilio de la técnica, deben efectuar los centros de educación universitaria y politécnica.

Claro que la verdad es duro decirla, más cómodo es callar, pero hay que vencer el temor o el miedo para decirla, para eso no se requiere ofender ni acanallar a nadie, hay que ser francos y frontales pero no imprudentes, la verdad está cercanamente emparentada con una de las principales características que debe poseer un dirigente, un líder, debe ser auténtico, es decir no ocultar lo que uno es, lo que ha sido, su ancestro, lo que uno piensa, lo que uno siente y sobre todo no renunciar a sus ideales, nada favorece más la actitud de una persona que decir en voz alta cuales son sus ideas, lo censurable es acomodar el pensamiento, las ideas, nuestras convicciones, a las conveniencias transitorias, el buen delincuente tiene sus códigos y los respeta y práctica, el falso y sinvergüenza busca aparentar lo que no es y oculta sus verdaderos pensamientos, sus sentimientos, su forma a proceder en la vida, por eso se sostiene con sobrada certeza que las apariencias engañan" . Aquella verdad tan necesaria y útil para el bien común debe ser dicha con toda claridad y seguridad, no se trata de buscar minimizar e injuriar a nadie, se trata de que se diga la verdad sin ambages, sin protocolos, aquello no implica ser grosero, no observar el necesario fundamento en lo que decimos y hacemos, lo que no se puede es "tapar el sol" con un dedo, lo malo es malo, lo negativo es negativo, en la misma medida que lo que está bien, está bien, y lo que es constructivo y positivo es saludable para la sociedad, la verdad no se contrapone con las normas de respeto que debemos tener hacia los demás, hay que observar las denominadas "reglas del trato social", decir lo que existe es menos laborioso que fabricar mentiras y falsificar lo inexistente, todos nos percatamos o al menos intuimos cuál es la realidad, en definitiva para decir la verdad no hay necesidad de ser agresivo, ese lenguaje lo utilizan los que carecen de razón para sostener o defender lo que afirman por conveniencia y porque no sean capaces de presentarse tal como son, por eso recurren al agravio, a tratar de atemorizar a quienes obran en buena fe, la vida no es un pugilato entre buenos y malos, es una lucha y un sueño diario por edificar un mejor futuro para todos y todas.





ACADEMIA-SOFISMA
Cuando se habla de Universidad se menciona el término Académico, en estricto uso de la palabra, la Academia se refiere al lugar que escogió Platón para enseñar a sus discípulos, en un jardín cercano a Atenas que había sido protegido por el héroe Academo. La Academia en general es conceptuada como sociedad científica, literaria o artística, es un establecimiento dedicado a la enseñanza de un arte, profesión o carrera, por eso existió posteriormente en Florencia la Academia de los Médicos dedicada a la enseñanza del platonismo, el nombre Academia es también el que da origen al nacimiento de la Real Academia Española dedicada a definir palabras, conceptos, a cuidar el buen uso de vocablos.

Como expresión de una Escuela dedicada a crear la "habilidad" artificiosa con la que se buscaba en base a una argumentación errónea, engañar al interlocutor usando la retórica, el arte del buen hablar para persuadir a otros, surge en Grecia con la Escuela de los Sofistas, su objetivo fue capacitar a los hombres para los quehaceres políticos, para ello buscaban una mayor intervención del ciudadano libre en el quehacer del Estado, procuraban enfrentar el ideal de la verdad en la que no creían, con el de la utilidad, su creencia es que no existe un conocimiento universalmente válido y necesario, eso los llevaba a una ruptura con todas las formas tradicionales y a un proceder cuyos propósitos estaban orientados al logro de ventajas sin importar los mecanismos utilizados para lograrlo, aquello da origen a lo que luego se convertiría en un axioma en política" el fin justifica los medios".

Por lo expresado no deben quedar dudas que estas 2 Escuelas sostienen 2 tesis contrapuestas, la Academia que apunta a la búsqueda de la verdad frente a la Sofista que persigue lo útil, aunque para ello utilice cualquier argucia, falseando propuestas o planteamientos, empleando la mentira que implica manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa, induciendo a error a los demás, por eso los politiqueros deforman el concepto de una verdadera gestión política, utilizando como estrategia el tratar de hacer creer a los demás lo contrario de lo que ellos piensan y aspiran, a eso pretenden llamar "habilidad".








Educación y política
Establecido el origen más remoto que diferencia y distancia la actividad educativa de la política, la primera empeñada en investigar causas, efectos, circunstancias, factibilidad y solución a los problemas sociales, a partir de utilizar mecanismos o recursos que conduzcan a establecer la debida conformidad entre lo que se piensa y realmente existe, en la política se busca obtener lo que se desea sin que sea importante si aquello es o no exactamente lo verdadero y conveniente para la sociedad, esa forma de concebir la política es la que motiva que se genere desconfianza, falta de credibilidad, de sentir desengaños entre los miembros de una colectividad, intuyen que quienes buscan un cargo de carácter político lo que les interesa es su beneficio personal, no interesa el bienestar común, inversamente en educación, lo que importa es el medio que se utiliza para alcanzar un logro, como ejemplo, no es admisible que un estudiante obtenga una nota copiando a un compañero o trayendo escrita la respuestas a un cuestionario, es decir cometiendo fraude, eso es inaceptable y sancionable.

Pero es necesario precisar, en un centro de educación se forman los nuevos ciudadanos, los nuevos dirigentes del futuro, de tal manera que es en el escenario sobre todo universitario, donde se forman los futuros políticos, donde aprenden sobre las distintas doctrinas, ideas, creencias, procesos históricos vividos por la humanidad, sobre la forma y métodos en que aplicando las ideas en las que se cree, pueden servir para lograr una sociedad con mayor bienestar, con mayor igualdad, con más justicia, con más garantías a las personas, pero esa política que persigue el bienestar colectivo, que exige especial capacidad y conocimiento de realidades para poder aplicar con eficacia lo que uno anhela o piensa, lamentablemente es el proceder excepcional de un dirigente o líder político, lo que generalmente se pretende es alcanzar el poder para disfrutar junto a amigos y partidarios de las ventajas del ejercicio de ese poder, lo cual incluye beneficiarse económicamente, priorizando sus conveniencias o influencias con quienes detentan un determinado cargo público, pero esa actitud que desafortunadamente es la conducta de una buena parte de quienes se dedican a la actividad política está muy lejos de ser lo que científicamente significa una actividad política en su verdadero concepto, en cuanto es arte y ciencia de gobernar para convertir en realidad los ideales que uno profesa, esa es la diferencia entre lo que es hacer política y lo que es politiquear, en esta última predomina el engaño, la carencia de ideales, la inexistencia de un proyecto de beneficio para el país, se busca solo como sacar provecho de una oportunidad. Esta triste realidad es lo que provoca que los grandes líderes políticos que son los que lucharon por ideales, fueran traicionados por los que creen que el poder es para obtener provechos y beneficios personales o familiares, ejemplo de esos líderes con ideales que trascienden históricamente en nuestro país, son los casos de Eloy Alfaro, de Simón Bolívar, que lucharon por contribuir al bien de la patria, primero el interés de todos, después lo que ellos deseaban, lo importante para ellos fue legarle a la patria mayor unidad, más identidad, más democracia, más libertad, el imperio del derecho sobre las opiniones o apetencias personales, en síntesis, mejor calidad de vida para el conjunto de habitantes del país.
Lo antes expresado nos obliga no confundir conceptos, la Ley de Educación Superior vigente prohíbe el proselitismo político y/o religioso al interior de los predios universitarios, ese proselitismo está referido a que ningún partido o grupo político puede pretender convertir un predio o local educativo en una especie de central o comité electoral, lo que no excluye que un dirigente político puedan exponer sus ideas o puntos de vista con entera libertad y garantías, por ello un centro educativo y especialmente los de educación superior deben tener como línea invariable de acción una postura pluralista, democrática, ajena al monopolio de la tesis de un sector o grupo político.

Finalmente hay que insistir que en el plano educativo no pueden haber posiciones en las que se utilice fraudulentamente una exposición o conferencia para engañar o seducir a los jóvenes o adolescentes, abusando de su buena fe y desconocimiento, debe expresarse lo que racional, objetiva y científicamente se ha obtenido como conclusión de un estudio o investigación efectuada, reflexionar sobre lo que es erróneo y lo que es cierto. En todo caso la educación debe ser para enseñar a pensar, a reflexionar, analizar lo que se escucha o lee, constatar lo que se ha llegado a saber, a manera de ejemplo si se cree en todo lo que dicen los médicos se creerá que todo daña la salud, si se cree todo lo que dicen los teólogos, se llegará al convencimiento que todo es pecado, si se cree todo lo que dicen las fuerzas que controlan el orden y la seguridad, se llegará a la conclusión que nada es absolutamente seguro, hay que aprender a entender qué está bien o qué está mal, qué es verdad o mentira, qué es conveniente o inconveniente, qué es justo o injusto, qué es real y qué es aparente, hay que meditar sobre antecedentes y acciones de las personas, aprender de las lecciones que recoge la historia, no la de fábulas o leyendas, sino aquella que relata con fidelidad lo que realmente aconteció en un determinado tiempo y lugar.

En definitiva la verdad debe ser compatible con la realidad y no al revés, nuestras ideas y pensamientos por valiosos que sean o parezcan, pueden ser afirmaciones o criterios, para de ninguna manera se pueda pretender reivindicar como verdadero lo que no existe y no puede ser demostrado.

El legado de Hélive Angulo




El Libro titulado "El Marco Jurídico Portuario del Ecuador y su realidad frente a los retos de modernización de los Puertos Públicos ecuatorianos", es sin duda uno de los más importantes aportes que se han hecho desde una óptica analítica y objetiva de lo que ha sido y es la actividad portuaria del Ecuador, lo que ha significado particularmente esta actividad en la vida y desarrollo de Manta, cuya construcción de sus instalaciones portuarias, entre las décadas de los años 50 y 60 del siglo XX, constituye un hito histórico de los más relevantes en el auge de Manta, como urbe convertida en la más pujante ciudad de Manabí y una de las de mayor crecimiento en el país en los últimos años, en otras palabras una ciudad con condiciones para un gran despegue en el siglo XXI.

En efecto el autor del texto, Dr. Hélive Angulo Jara, lamentablemente fallecido de manera prematura y cuya muerte constituyó una gran pérdida, no sólo para Autoridad Portuaria, sino para Manta, Manabí y el foro de Abogados, por su notable formación de jurista, su sólida formación ciudadana y profesional, permitieron comprender con clara inteligencia y demostrado conocimiento de la ley, la realidad portuaria del país, en la que hace un recorrido histórico de la misma, efectuando un puntual señalamiento de la situación de los puertos y su desafío frente al actual mundo internacionalizado en que vivimos, escenario en el que el comercio internacional es cada vez más intenso, amplio y gravitante en la economía de los distintos países del mundo, en ese ámbito los puertos tienen un papel protagónico que asumir y cumplir, es ahí donde hace énfasis el texto que me honro en presentar.

Para arribar a las certeras conclusiones a las que llega el autor del libro, nos hace notar que los puertos en sus inicios fueron parte de los instrumentos mercantilistas que utilizó la colonia española, posteriormente en una equivocada concepción, las autoridades del país consideraron los puertos públicos como infraestructura estratégica de defensa nacional, desconociendo su condición de plataformas vinculadas al desarrollo económico, esto hizo que durante ese período fueran realmente décadas perdidas para los puertos públicos del país, aquello explica la proliferación de terminales privados que al año 2004 (según el autor) llegaron a dieciocho, aparte de que existen tres terminales petroleras.

En la completa investigación jurídica que realiza el autor Dr. Angulo Jara, enfatiza que desde el 15 de Abril de 1976 se encuentra en vigencia la Ley Nacional de Puertos, lo cual convierte a dicha legislación en obsoleta y desactualizada, habiéndose dispuesto como una especie de medida "salvadora", dada su mala administración, que los mismos sean concesionados y el resultado es que de las tres concesiones que se hicieron sólo la de Guayaquil se mantiene, las de Manta y Esmeraldas fracasaron, lo que demuestra la escasa claridad de ideas y poca visión de futuro con que se ha manejado el aspecto portuario del país, la concesión como un camino para impulsar los puertos no es criticable, algo falló en el camino.

En todo caso por Decretos Ejecutivos del 15 de Enero de 2007 y de 27 de Mayo de 2008 se desvitalizaron los puertos y se crea un nuevo organismo regulador de actividades portuarias la Dirección Nacional de Espacios Acuáticos que tendría un control parcial de los puertos, pues la DIGMER que antes era el organismo de control portuario pasó a depender de la Subsecretaría de Puertos, por ello insiste el Dr. Angulo en la necesidad de reformar el Código de Policía Marítima que rige desde 1960.

Resalta también el autor algunas disposiciones del Código Civil, que son pertinentes, que disponen que naves nacionales o extranjeras no podrán tocar ni acercarse a ningún paraje de la playa, excepto a los puertos que para este fin haya designado la ley. El autor también señala lo que debe contener un modelo portuario, cuyas características deben ser: flexibilidad, rapidez, seguridad, calidad del servicio y economía, aquello configuraría una buena organización y eficiencia en la administración portuaria.

El autor se detiene en el análisis de la que fue la fallida Concesión de la administración del puerto de Manta, para ello parte de la oferta de un plan de negocios propuesto por el Concesionario que es el que en definitiva despierta el interés de la entidad Concedente, plan que contó con la mayor libertad para decidir la contratación.

En ese comentario hace énfasis en establecer las posibles sanciones por incumplimiento de un Concesionario, que parten de la negligencia en la conservación de la obra, el retraso en la ejecución, la interrupción total o parcial del servicio, cobro de tarifas superiores a las autorizadas, cualquier otro incumplimiento de obligaciones y plazos pactados, precisando que de acuerdo a las faltas se graduarán las sanciones y esas sanciones aplicadas deben ser cumplidas por el Concesionario en el plazo de treinta días, cumplido el cual se podría dar origen a la posible terminación del contrato, para cuyo efecto debe comenzarse por una negociación directa entre las partes y de no haber acuerdo se podrá recurrir a la mediación o arbitraje, arbitraje que no se afecta aún si se ha recurrido a la justicia ordinaria.

Especial mención se hace en el libro de lo que significa el abandono de la prestación de servicios por parte del Concesionario, lo cual da origen a la intervención que puede hacer la entidad Concedente, como medida cautelar para que el Interventor cumpla las obligaciones de la Concesionaria, salvo las de reducir el nivel tarifario, establecer excepciones a favor de algún usuario, así como tampoco gravar o enajenar bienes de la Concesionaria en forma alguna.

Al margen de que en el Contrato se pueden incorporar controles externos, como auditorías de firmas especializadas en el conocimiento de esta temática, lo cual debe ser facilitado por la Concesionaria, el autor en el completo estudio de este caso de tanto interés para la Autoridad Portuaria de Manta, hace notar la falta de controles internos de la Compañía Concesionaria por parte de Comisarios de la misma, como lo dispone la Ley de Compañías, lo cual pudo haber transparentado en su debido tiempo al incumplimiento contractual de la misma.

El autor sostiene y aquello no es cuestionable, que considera procedente que en la administración de un puerto se incorpore una cultura comercial de orden privado (figura de la Concesión), lo cual puede ser útil a una entidad de servicio público, y puntualiza es "un modelo de alto valor para modernizar a los puertos públicos, como está ocurriendo en otros entornos competitivos de la región", de aquello no existe duda, aunque hay dos hechos que conspiraron contra la Concesión del puerto de Manta, el uno, que el Estado ecuatoriano y la Autoridad Portuaria de Manta se hayan comprometido a realizar una inversión de cincuenta y cinco millones de dólares, eso desnaturaliza la Concesión, pues si bien el Dr. Angulo Jara afirma que aquello es posible, deja precisado que puede hacérselo para mejoras en su estructura, dragados, etc., eso era factible antes de la Concesión, lógico, lo que no se puede olvidar o ignorar es que en una Concesión el riesgo de la inversión lo asume el (la) Concesionario (a) ésa anómala situación jurídica, explica que cuando Autoridad Portuaria no hizo efectiva la transferencia de ese aporte, la Concesionaria abandonó la misma. El otro factor es que la Concesión estaba condicionada a que el volumen de carga aumentase durante la Concesión, es decir la Concesionaria se cubrió de cualquier riesgo o contingencia que pudiera haber afectado sus intereses.

Concluyo felicitando esta publicación, enriquece la historia de Manta y su condición de ciudad portuaria, el lamentable fallecimiento del autor doctor Hélive Angulo Jara, nos invita a enriquecer su texto y adecuarlo a futuras circunstancias, pero su análisis constituye un legado fundamental para que el Ecuador expida una legislación en materia portuaria que apuntale y proteja su desarrollo.

martes, 17 de mayo de 2011

Universidad - agua - biodiversidad



No puede existir la más mínima discusión o duda que las Universidades dentro de sus fines y funciones como centros de investigación científica y tecnológica, como sede de la razón y el conocimiento, deben realizar estudios y formular propuestas orientadas a la solución de los complejos y heterogéneos problemas y anhelos sociales, su análisis sazonado con el aval de la ciencia y el apego a la verdad, deben ser guía orientadora para que la sociedad disponga de la mejor información para definir su desarrollo y destino histórico.

A partir de la premisa antes señalada, compete a las Universidades efectuar un exhaustivo estudio sobre el más importante elemento que incide en la vida de las personas, que es el agua, considerado como se lo afirma comúnmente como el líquido vital, que contribuye a la existencia de la vida de todos los seres que habitan la tierra, si es que no ignoramos el hecho que las cuatro quintas partes de la superficie de la tierra es agua y que en el cuerpo humano el 70% del mismo es agua, de tal manera que si la naturaleza nos provee de una gran cantidad de agua y el ser humano necesita para subsistir de una imprescindible dosis de agua, resulta lógico que debe existir la más dedicada preocupación por el manejo, canalización, conducción, cuidado, suministro, tratamiento, cloración y utilización de tan importante recurso, para la supervivencia de los seres humanos y en general para los seres vivientes que residen a lo largo y ancho del mundo.

En la actual Constitución Política vigente en el Ecuador, que propone como objetivo para lograr una mejor calidad de vida y un mayor bienestar de los ecuatorianos (as), el denominado •"buen vivir", concibe al agua como un derecho humano fundamental e irrenunciable y agrega que constituye patrimonio nacional estratégico de uso público, inalienable, imprescriptible, inembargable y esencial para la vida, aquello impone que las instituciones del Estado sobre todo aquellas vinculados al manejo, regulación y administración de los recursos hídricos, tengan la mayor dedicación y prioricen todo lo que tiene relación con el encausamiento, distribución y uso del agua, de tal manera que exista un racional y suficiente suministro, que el agua sea apta para el consumo humano y que evidentemente el recursos sea preservado y entregado con equidad y oportunidad, para efectos de que el conjunto de la población goce de la posibilidad de un consumo y/o uso del agua que llegue al usuario en las mejores condiciones sanitarias para que no afecte la salud, dada la incuestionable contaminación que tienen las aguas, en lagos, lagunas, ríos, embalses, etc., convertidas en muchos casos en verdaderos depósitos de todo tipo de desechos, por ello se debe tener clara conciencia que incluso las aguas lluvias en su caída arrastran una importante cantidad de partículas de polvo y gases, que van portando materias orgánicas en descomposición, objetos contaminados de diversa naturaleza, sales diversas y numerosas bacterias, que son las que generan posteriormente las corrientes de aguas que después van formando arroyos que al final desembocan en ríos, lagos, lagunas e incluso en el mar, es decir el agua no llega a su destino pura, es necesario someterla a tratamiento y purificarla.

Hay que señalarlo, la justicia en la distribución del agua es desigual, los barrios periféricos de las ciudades y los sectores rurales no reciben un suministro de aguas para su uso debidamente tratadas, mucho menos potabilizada, amplios sectores sobre todo en el campo se abastecen de aguas crudas, es decir de aquellas que tienen un alto grado de turbiedad por toda la cantidad de impurezas y objetos o animales en descomposición que arrastran en sus cauces.

Pero es necesario advertir que el agua es un recurso natural, un bien público, por ello unido al cuidado del manejo del recurso agua, hay que considerar la biodiversidad en cuanto la misma se refiere al total de las especies que existen en un ecosistema y a la resultante de una complejidad real que se estructura a partir de las interacciones entre ellas, lo cual en definitiva define la riqueza de una comunidad ecológica, es decir si no cuidamos y conservamos los seres y elementos naturales que concurren en el ambiente, simple y llanamente estamos conspirando contra toda posibilidad de tener una vida sana y saludable, aquello explica el porqué esta palabra BIODIVERSIDAD ha proliferado en revistas y noticias a partir de la "Cumbre de la Tierra" promovida por las Naciones Unidas celebrada en 1992 en Río de Janeiro-Brasil, hay que recordar que se calcula que a lo largo de la existencia de la vida en la tierra, la evolución ha producido entre 8 y 10 millones de especies singulares e irremplazables, habiéndose producido a lo largo de milenios, una moldeada de fuerzas que han provocado una selección natural ejercida por unas especies vivas en combinación con el ambiente inanimado, de ahí la necesidad de que todo lo que existe naturalmente tiene su razón de ser, el mundo supervive y respira como consecuencia de una trama que se ensambla a través de formas de vidas interdependientes cuyas interacciones las preservan mutuamente, el resultado es un tejido ambiental multiforme que se autoabastece Y complementa para su propia supervivencia.





Al participar en el ciclo natural del agua, oxígeno y nutrimento, se producen los subsuelos fértiles que al volverse fértiles en la superficie contribuyen también al sostén de la vida humana, todos en su conjunto son los que hacen posible producir bienes alimenticios, de tal manera que el concepto de biodiversidad surge como resultado de nuestra creciente preocupación por la pérdida de incontables formas de vida, son las que le dan sustento a la vitalidad, fatalmente el ser humano provisto de razón utiliza la sinrazón y parece destruir todo cuanto puede, su ambición egoísta por el dinero o el poder, lo lleva a sacrificar equilibrios ecológicos para tener un mejor estándar de vida, eso es lo que mueve a la tala indiscriminada de bosques, de recursos naturales que no subsisten por capricho de ellos, sino porque la sabiduría de la naturaleza provee a los habitantes del planeta de un ambiente propicio para que pueda mantenerse con vida, no se puede desconocer que el mantenimiento de una confiable biodiversidad se convierte en fuentes potenciales de medicina, alimentos y materias primas para la industria.

En pálida compensación a la capacidad destructora de la que hace gala el ser humano, existen programas de reforestación y alternativamente de la siembra de árboles, cuya madera reproduce también de manera generosa alta rentabilidad económica, concluyo en este punto que lo que es natural, hay que respetarlo, conservarlo, usar la inteligencia humana para obtener un mejor provecho de esos recursos, sin destruirlos y mucho menos extinguirlos, como ya ha sucedido con seres vivientes y otros recursos de la naturaleza, que son parte de añoranzas y recuerdos, sin duda la naturaleza ha sido permanentemente atacada principalmente por los seres humanos que fomentan la construcción de selvas de cemento sacrificando la selva natural, hay que tomar conciencia, la naturaleza se venga con el tiempo de las cosas que le hacen sin su consentimiento.

En este comentario no se hace mayor referencia a las aguas del mar, porque aquellas no son aguas que están disponibles para su utilización en estado natural, no obstante que existe la alternativa de poder utilizar el agua de mar mediante técnicas desalinizadoras, a través de plantas construidas para dicho efecto, lo cual en definitiva podría contribuir a un mejor y más seguro abastecimiento de aguas purificadas para el consumo humano, que son las que tienen el carácter de prioritarios, pues se descartaría el uso de esta agua para riego por el alto valor que tendría su procesamiento, lo cual encarecería costos del agua a irrigarse y por ende para la producción de cualquier bien alimentario que sea factible cultivarlo en la tierra.

Tampoco se incluye en el análisis lo que significan las corrientes de aguas que se deslizan a través de esteros, quebradas u otras corrientes de aguas similares, que se forman y son captadas dentro de un determinado predio y que son de uso del propietario del mismo, pues el Código Civil vigente en el Ecuador norma única y exclusivamente las corrientes de agua de uso público como el caso de los ríos, donde el propietario del predio por el cual atraviesa el cauce del río como bien de uso público, está obligado a permitir que las personas puedan acceder al uso de dichas aguas e inclusive permitirles la utilización de riberas para fines específicos de tareas relacionadas con las acciones que están realizando en las aguas del río. Se prohíbe expresamente que mutuamente se hagan daño entre los vecinos, como el represar las aguas perjudicando el uno al otro.

De otra parte ha hecho bien la actual Constitución del Ecuador en incluir el respeto a la naturaleza, pues al margen de creencias de quien creó el Universo, lo que no puede dudarse es que la naturaleza precedió a la vida de los seres vivientes, esa irrefutable realidad nos impone cuidar y conservar la naturaleza con todos sus recursos, son ellos los que producen el equilibrio ecológico necesario para una vida más sana y saludable, los ecologistas de la Universidad de Stanford, Paúl y Anne Ehrlich, comparan la pérdida de cualquier elemento de la biodiversidad con la pérdida de un remache de las alas de un avión, hay quienes sin meditar creen que hay demasiados remaches que pueden ser prescindibles, hasta que después no tienen otra opción que ser testigos de su trágico error, eso nos invita a no eliminar los elementos que integran la naturaleza, evitar causar el más mínimo daño y/o contaminar el ambiente, por eso científicamente se exige procurar que coexistan producción y protección al medio ambiental, lo contrario es envenenar el aire que respiramos, afectando e infectando nuestro organismo y en definitiva muestra calidad de vida, una buena vegetación conserva mejor los suelos y con buenos suelos hay mejores posibilidades de mejorar la productividad, hay que cultivar la tierra pero no se justifica agredir la corteza terrestre para pretender obtener una mejor cosecha, aquello puede traer ventajas transitorias pero a largo plazo el deterioro del suelo perjudica a quienes lo utilizan y necesitan.

Situado el contexto del tema planteado en sus diversas aristas, factores y contingencias que confluyen en el mismo, debemos concluir que el agua y la biodiversidad deben ser cuidadosamente preservados y utilizados por los seres humanos, uno y otro son fundamentales para la supervivencia de los seres que tienen vida, uno y otro se complementan, ambos deben ser entendidos en su misión de garantizar la propia vida de los seres humanos, el agua hay que conservarla, canalizarla, tratarla, para que esté al servicio de un consumo humano garantizado y ser utilizada en el riego en las zonas donde se la requiere, para ello deben manejarse racionalmente las que provienen de fuentes naturales, (ríos, lagos, lagunas e incluso del mar), aquellas que provienen de aguas lluvias, las que brotan del subsuelo, para ello hay que mantener en permanente vigilancia las corrientes de agua, no dejar que se deslice descontroladamente, hay que desazolvar los cauces de los ríos para impedir que se embanquen, hay que evitar transformar en depósitos de desperdicios las aguas de lagos y lagunas, hay que construir canales para transportarlas a los sitios donde se la requiere, de igual manera no se puede abusar del uso de químicos para el cultivo y tratamiento de la tierra, no se puede continuar con la tala indiscriminada de árboles y bosques, por ello surgen la necesidad y conveniencia de la orientación técnica-científica que proporciona la Universidad como la gran guía de un desarrollo humano para que ésta sea sustentable.

Finalmente hay que admitir que después de catástrofes que han sacudido la conciencia mundial como los casos de Chernóbil, los tsunamis de Indonesia y el ultimo de Japón, el cada vez más creciente criterio del deterioro de la capa de ozono, existen avances en el cuidado de la tierra y del medio ambiente, tratando de sustituir el uso de energía no renovable por el uso de energía renovable, de persuadir a las empresas de su responsabilidad social que incluye proteger el ambiente, el utilizar desmesuradamente fungicidas que son totalmente nocivos para la salud humana, es decir hay en definitiva que promover que el día de la tierra no sea sólo el 25 de Abril de cada año sino todos los días del año.

Ponencia en Seminario - Iberoamericano de Periodismo Científico
Quito, Abril 27/2011

martes, 5 de abril de 2011

Universidad = élite




La palabra elite es un galicismo (francés o galo) con el que se refiere a un grupo selecto de personas, que sabe y conoce bien la actividad, profesión u oficio que realiza, es decir son los que tienen un mejor dominio de lo que hacen, saben lo que quieren, cómo lograrlo y lo que hacen lo hacen bien, esta es la verdadera definición de lo que significa una elite que puede ser parte de la gestión política, económica, financiera, educativa, técnica, etc., es decir, se puede hablar de elites en las diferentes actividades del quehacer humano.

Surge la pregunta debe o no debe una Universidad formar los mejores técnicos o profesionales que le sea posible, debe una Universidad formar elites o contentarse con otorgar títulos a ciudadanos comunes y corrientes, con conocimientos superficiales, la respuesta no admite vacilaciones ni dudas, esa es su obligación y responsabilidad, no se trata de formar profesionales o técnicos en abundancia, se trata de formarlos de la mejor calidad que sea posible, con un adecuado bagaje de conocimientos, que estén debidamente orientados y preparados para la vida, no se puede sacrificar calidad por cantidad, primero en educación universitaria es lo cualitativo y después lo cuantitativo, los méritos, las virtudes, la dedicación, la vocación, las aptitudes, las habilidades, las destrezas, forman parte del deber ser en la formación profesional en una Universidad, lo contrario es apostar por la mediocridad y eso está lejos de ser la función de una entidad de educación superior, no se puede olvidar que en la histórica Declaración de los Derechos Humanos se estipula que a la educación universitaria se accede por méritos, lo cual es igualitario, lo alternativo es tratar por igual al que se esfuerza, al que estudia, al que procura superarse, al inteligente, al que se esmera, con aquel que sólo le interesa ocupar su tiempo concurriendo a la Universidad u obtener un título que no tiene la suficiente base en su formación profesional, aquello le impedirá ejercer su profesión con la solvencia y eficacia que la sociedad demanda.

Lo antes expuesto nos conduce a sostener que una Universidad debe fomentar o estimular la superación de sus estudiantes, tratar de que sean profesionales y/o ciudadanos del más alto nivel, una Universidad está para preparar futuros dirigentes o líderes en las distintas actividades humanas, para que eso sea factible debe formarlos en los mejores ambientes o condiciones posibles, para ello debe contar con todos los insumos para hacerlo, buenos docentes, talleres o laboratorios para prácticas, no tiene ningún sentido que una Universidad a pretexto de ser democrática o popular forme a sus futuros egresados sin que aprendan a diferenciar lo que vale de lo que no vale, es prepararlos para alcanzar un buen nivel de vida, eso se lo logra familiarizándolos con los más exigentes y mejores ambientes y lugares, lo contrario es acostumbrarlos o habituarlos a frecuentar sitios que van incidiendo en el proceso formativo de su personalidad y se van acostumbrando a ser personas que se contentan con ser de niveles inferiores, aquello a su vez crea resentimientos que en nada ayudan a construir un mejor país, no hay que olvidar que el ser humano es un ser cuyas costumbres van incidiendo en su mentalidad y se constituyen en parte de su personalidad y estilo de vida, o nos preocupamos para ser parte de lo más selecto de nuestra actividad o pasamos a formar parte de una masa donde no cuentan los méritos, pasamos a ser parte de un grupo humano que abandona su derecho a pensar, a razonar, a ser autocrítico y crítico, lo que no nos permite aportar a la solución de los complejos y heterogéneos problemas de una sociedad, nos constituimos en una especie de personas arrebañadas que siguen a quien más grita o es más audaz y/o insolente, es un espacio donde la razón no tiene cabida y eso es lo opuesto a lo que debe aspirar un ser humano que se respete así mismo, sobre todo si ostenta la condición de profesional.

LAS ÉLITES EN UNA DEMOCRACIA
Etimológicamente democracia es el gobierno del pueblo, (demos=pueblo, cracia=gobierno) un gobierno elegido o escogido por el pueblo, tomando esta palabra en su más amplio significado, en el sentido que todos los que formamos una sociedad somos parte del pueblo o población, todos(as) somos parte de un país, no hay razón para tratar peyorativamente a parte del conglomerado social y ponerle la etiqueta de pueblo. En teoría los griegos concibieron a la democracia como el mejor sistema de gobierno de una colectividad, entendiendo la democracia como aquel sistema altamente participativo, que se gobierna en beneficio de todos y todas, es un sistema en el cual los ciudadanos deben ser considerados y respetados en el goce pleno de todas las garantías y posibilidades de ejercer sus derechos, para que eso sea posible se debe tener no sólo la formación y conocimientos para demandar la aplicación, el uso y usufructo de sus derechos humanos, alcanzadas a través de dilatadas e históricas luchas de siglos libradas por la humanidad, aquella demanda debe hacérsela sin temores, sin sentirse inferior frente a quien dirige su petición, la misma debe efectuarse al amparo de tener plena conciencia de la igualdad de derechos y oportunidades, sin lastimar derechos ajenos sin perjudicar a nadie, en este ámbito no existen distinciones por razones étnicas, religiosas, económicas, políticas, sexuales, etc. en este escenario no hay duda que quien prevalece es quien más sabe o conoce, quien más conocimientos tiene de la problemática social en todas sus aristas y complejidades, ahí reside el privilegio de los mejores y eso es justamente lo más democrático posible, los méritos, la capacidad, los que más dominio poseen de su profesión u oficio siempre deben prevalecer sobre los mediocres, deben estar por encima de todo lo que signifiquen sofismas, mentiras, suposiciones, retórica vacía de sustento, no se puede olvidar lo que sostuvo filosóficamente Ortega y Gasset, “la democracia no es otra cosa que un sistema donde las mayorías quedan sujetas a las decisiones de la minoría que gobierna”, para que aquella afirmación filosófica sea pertinente, debe entenderse que en una auténtica y real democracia, quienes ejercen el poder son los que más conocen de las necesidades y anhelos sociales, los que perciben con mayor claridad y sensibilidad el interés común, deben ser aquellos que sean conscientes que por elevada que sea su función, están subordinados a la normativa jurídica que regula las relaciones entre las personas y entre estas y la sociedad, que se debe respetar a las instituciones creadas por ley, la ley es la que protege de cualquier tipo de abusos o excesos de autoridad, la ley es la llamada a resolver las controversias que se producen entre personas y/o entidades que conforman un Estado, la Ley estará siempre sobre los caprichos y autoritarismo del gobernante, en la democracia el soberano es el colectivo social, ese es el mandante, el gobernante es el mandatario y por eso en un régimen presidencial como el que existe en el Ecuador, el Presidente de la República (forma como se gobierna en una democracia) se convierte en el primer mandatario.

DEMAGOGIA vs. ÉLITES
Si admitimos que elite es una expresión que se refiere a los mejores, y más capaces, a los que más merecimientos han acumulado y han demostrado tenerlos, hay que aceptar concomitantemente que los enemigos de los más capaces son los demagogos, los que practican la tesis de lograr lo que se proponen sin importarles los medios utilizados para alcanzar lo que desean, la máxima “el fin justifica los medios” se la practica torcidamente sin considerar ningún parámetro, por ello utilizan inescrupulosamente cualquier mecanismo para obtener provecho que los favorezca individualmente, en ese ambiente la deslealtad, la farsa y la impunidad resultan expresiones de “habilidad”, ser indignos no los afecta, inversamente se sienten glorificados, sus afanes de aprovechamiento o enriquecimiento no justificado los hace que obren ilícita e inmoralmente, esa conducta ni siquiera los incomoda o afecta, se sienten “exitosos” y disfrutan de sus mal habidos logros aunque con sus actos causen daño o perjuicio a cualquiera que se oponga a sus tropelías, lucran de la buena fe y credibilidad ajena, su frase y actitud preferida es aprovecharse de los demás, son los que se autotitulan que son “vivos”, pero que no pasan de ser sinvergüenzas, desvergonzados, es lo que en Ecuador se conoce como “viveza criolla”, son personas peligrosas por el mal que causan a la sociedad, no conocen de valores, no entienden de ideologías, o más claramente expresado su ideología es el arribismo aunque para ello deban atropellar amigos y familiares, es buscar tener dinero o poder aunque sea en niveles medios sin observar ningún pudor, pretenden hacer de la vida política un circo que para desencanto social no deja el sabor de la alegría, hacen del circo una comedia agresiva, agria, ácida, de mal gusto, por eso queda después de la función la sensación amarga del desengaño, del resentimiento, ellos forman parte del grupo de los demagogos, que disfrutan utilizando la buena fe, ingenuidad o ignorancia ajena, creen que engañar es ser hábiles y hasta se creen inteligentes, hay que admitir que existen por excepción demagogos ilustrados, pero generalmente los demagogos exhiben una rústica formación.

En este contexto queda claro que la demagogia es la expresión degenerada de una democracia, que en uso y abuso de la libertad buscan confundir lo que está bien con lo que está mal, saben que en río revuelto hay ganancia de “vividores”, en la demagogia tienen cabida la mentira, la promesa incumplida, en el imperio de la demagogia se dice y hace lo que conviene en beneficio personal y no lo que debe hacerse en beneficio de todos, lamentablemente en democracias donde la sociedad ignora los tejidos y manejos del poder, las mayorías marginales gustan oír y escuchar no lo que debe ser escuchado sino lo que conviene oír en un determinado momento y circunstancia, lo que aparentemente los favorece eso es lo atractivo, posteriormente la vida futura les pasa una costosa factura de sus equivocaciones pero ya es demasiado tarde, el demagogo en fin de cuentas explota el sentimiento o resentimiento social, en ese contexto lo racional, lo lógico, lo verdadero, no tienen posibilidad de ser escuchados, en síntesis un buen ejercicio democrático y por ende el gobierno de los mejores está muy distante en sociedades sin una buena educación, algo más triste, cuando prevalecen la mentira y la deshonestidad, las personas honradas y dignas evitan ser parte del espectáculo circense de los “dimes y diretes”, de los insultos y ofensas, con el que entretienen los falsos y mediocres “dirigentes” a la sociedad, dilatando u ocultando la solución de los problemas que la afectan o agobian, son sembradores de ilusiones como esos predicadores con el que estafadores de baja calaña convocan a los ingenuos que se quedan boquiabiertos escuchando la palabrería gaseosa, hueca y sin ningún sentido para “entretener” a los incautos, en ese escenario la verdad lamentablemente termina siendo apabullada, sólo queda espacio para la ira, el lamento y la pálida luz de una esperanza distante, por eso el gran líder argentino Faustino Domingo Sarmiento tenía toda la razón cuando sostuvo “si el pueblo es el soberano, hay que educar al soberano”, no hay que olvidar que al corrupto sólo es posible enfrentarlo cuando se llega a saber y ellos también lo llegan a saber, que la sociedad no ignora las fechorías que cometen y la falsedad de lo que dicen, por ello las personas docentes tienen el deber de evidenciarlos en lo que realmente son y no en lo que aparentan ser, la sanción cívica del desprecio es una de las medidas que históricamente utilizó la sociedad para defenderse de los pícaros y falsos dirigentes, la justicia desgraciadamente siempre fue lenta, parcial y relativa.

Concluyo en esta parte haciendo una reflexión, hay hechos sociales que aparentan ser populares y son antipopulares, defender privilegios de unos en perjuicio de otros parece ser popular, a manera de ejemplo si abogamos por una buena remuneración para quienes laboran en una determinada actividad, en la que la principal y prioritaria preocupación debe ser cuidar y atender el interés social, (sectores petroleros, eléctricos, seguro social, entidades autónomas), resulta injusto y antipopular beneficiar sólo a las personas que laboran en esa actividad, lo correcto es abogar en beneficio de todo el sector público, oponerse a que se beneficien a esos sectores aparenta en la forma ser impopular, lo “popular” es apoyarlo, pero en el fondo es antipopular, lo auténticamente popular es que lo que hacemos lo hagamos con el ánimo y finalidad de que se favorezca a todos igualitariamente, la justicia debe ser para todos, la justicia debe aplicarse por igual a ricos o pobres, si sólo es rigurosa con los que no tienen influencia es simple y llanamente injusticia, si se tuerce la aplicación de la Ley se convierte en injusticia y mucho más si se afecta a un inocente, por eso quien juzga debe revestirse de la mayor imparcialidad, ecuanimidad y serenidad, actuar sin prejuicios, sin afectos o desafectos, ser injusto además de ser una vileza, es un acto de perversidad y crueldad humana, una persona de bien debe ser justa, reconocer las virtudes y meritos de quien los tiene en la misma medida que no debe ser complaciente con quienes con falsedades y bravuconadas nos perjudican a los demás.

LA EDUCACIÓN vs. LIMOSNA
La educación forma y prepara para la vida, dota al ser humano de los conocimientos, de los saberes, de la técnica, de las destrezas, para realizar bien su trabajo, para ejercer eficientemente en la vida una profesión u oficio, los provee de una personalidad que les posibilita valerse por sí mismos en el emprendimiento de cualquier actividad, los fortalece para sentir confianza y seguridad en lo que hacen, los impulsa a vencer obstáculos, escollos, dificultades, si la educación dota a los seres humanos para que con sus propios medios e ideas encuentren una hoja de ruta en la vida y transiten por el camino que estimen más conveniente y correcto, aquello los hace libres, si eso es así, es lógico que el ser humano no se educa para vivir a expensas de la ayuda o auxilio de otras personas, pretender que vivir de la buena voluntad ajena es lo adecuado, es colocar a las personas en la triste situación de depender de terceros, de sentirse incluso inferiores a la persona(s) de quien recibe ayuda generando en el fondo un renunciamiento a ser independientes y aquello sin duda disminuye a una persona en su autoestima y termina por desmejorar su calidad de vida.

Es cierto que hay sectores sociales que merecen tratamiento especial de la sociedad, niños (as), adolescentes, discapacitados o minusválidos, adultos mayores, sectores sociales marginales como las comunidades campesinas (indígenas, afroecuatorianos) que han sufrido históricamente tratos discriminatorios, tanto por cuestiones de carácter étnico como por la lejanía que tienen del poder al vivir en lugares periféricos, lo cual los ha colocado en una ancestral marginación, pero esos sectores antes citados que están en inferioridad de condiciones frente a otros sectores sociales, deben ser atendidos con programas estatales concebidos específicamente con la finalidad de incorporarlos íntegramente a una vida en sociedad sin discriminaciones, no justifica el considerar que la alternativa es la compasión, la limosna pública o privada para hacerlos sentir que hay preocupación por ellos, aquello no es la solución al problema, puede llegar a ser un paliativo y no es censurable, pero no puede ser elevada a la categoría de una política de Estado, para pretender ser la solución de un problema de hondo contenido humano.

La creación en el Ecuador del bono de desarrollo humano al que acceden más de 1´000.000 (un millón) de personas, ayuda a los beneficiarios que sin duda experimentan la satisfacción de recibirlo, pero si esa medida la analizamos comparativamente con medidas adoptadas en países desarrollados, vía seguridad social, programas de vivienda, socialización de la atención a la salud, suministro de medicamentos, hay que convenir que el seguro social ha fallado en el Ecuador, que justamente se nutre de aportes solidarios de afiliados (as) para cubrir contingencias, riesgos, imprevisiones, accidentes, vejez, cesantía, enfermedades de todos (as), por ello la alternativa es una política integrada de carácter social por parte del Estado eso es lo aconsejable, para que vía programas de salud, educación, vivienda, asistencia social, control de la inflación, favorecer el pleno empleo, promover al ahorro y la inversión, protección del medio ambiente, contribuyan a lo que sí es deber de la sociedad, darles atención especial a grupos sociales que por diversas circunstancias se colocan en la imposibilidad o inferioridad de facultades para ser autosuficientes.

Esa falta de adecuadas políticas de Estado han profundizado la marginalidad de los sectores antes mencionados, lo cual ha dado origen a labores de voluntariado o actos de filantropías de sectores privados o de personas o grupos particulares que atienden a estos sectores vulnerables, eso es ponderable, pero termina por crear una cultura de acostumbrarse a vivir de la limosna, de la dádiva, de la buena voluntad de terceros, de abandonarse al ocio en espera del auxilio o ayuda de personas pudientes y bondadosas, aunque hay grupos que para realizar su “obra social” lo que hacen es pedir ayuda a otros, buscando “hacer el bien” con aportaciones ajenas, lo realmente preocupante de este comentario es que se crea una especie de costumbre peligrosa de considerar que si el gobierno o los actores políticos son dadivosos es bueno y hay que ser gratos y recíprocos electoralmente con los mismos, si no son dadivosos hay que censurarlos, por ello el vivir de la buena o mala voluntad de terceras personas no es lo que aspira una sociedad individual o colectivamente considerada, esta costumbre social es la que da origen al clientelismo electoral y convierte en falsos dirigentes a quienes son “generosos” con dinero o bienes de terceros, con recursos públicos que le pertenecen a todos (as), el lema “hacer el bien sin mirar a quien” y agregaría sin ostentación y desinterés, debe ser la conducta a observarse desde un punto de vista auténticamente humano.

Reafirmamos que lejos de que se priorice una política donde prevalezca la compasión, hay que instrumentar políticas que contribuyen al bienestar general, hay que formar no seres que se contenten con recibir ayuda de terceros, sino personas preparadas para la vida, principalmente altamente especializadas, profesionales de alto rendimiento, líderes que conozcan la problemática social y sus soluciones, no hay alternativas o alentamos el alto rendimiento o alentamos la actitud dadivosa que entrega remanentes de ingresos a favor de personas necesitadas, vuelve a ser necesario recordar a Confucio “no me regales un pez con ello comeré un día, enséñame a pescar y comeré toda la vida”, ahí queda sintetizada la bondad de la educación como la única vía para un verdadero desarrollo humano sustentable, prepararse para ser autosuficiente, depender de su propia capacidad laboral, aprender a vivir comprendiendo la realidad de la vida en todas sus facetas y enigmas es el desafío a emprender.

POPULISMO, ÉLITES, OLIGARQUÍA
Nos referíamos anteriormente a un hecho real, hay situaciones en que lo que se pide o decide es antipopular, aunque parezca popular, no es justo favorecer a un grupo y perjudicar a todos(as), desagraciadamente la estructura de organización de una sociedad basada en la información de grupos con poder político, obliga al resto a ser dependientes de la toma de decisiones, que pudieran causar más daño que el que se trata de remediar, a manera de ejemplo el Estado importa combustibles, quienes se benefician más de aquello, son quienes más consumen y quien más consume es el que más tiene, en esa línea de pensamiento el país subsidia al que posee mayores bienes o riquezas y eso es socialmente injusto, lo pertinente es buscar mecanismos que beneficien a todos (as) equitativamente.

En ese clima social en el que no existe la suficiente transparencia, el populismo encuentra un espacio propicio para aparecer reivindicando el derecho del “pueblo”, reivindicando que las cosas no se encarezcan, debiendo advertirse que el populismo usa esas prácticas para procurar sacar ventajas del apoyo popular y/o electoral a favor de los intereses del grupo político al que se pertenecen, el populismo utiliza la emotividad popular que gusta oír falsas promesas antes que verdades, en ese estado de desconocimiento reiteramos que quienes más provecho obtienen y más ventajas sacan son los que carecen de dignidad, los que sin inmutarse les meten las manos a los recursos públicos, que saben perfectamente que en el imperio de la mentira y la impunidad existe un terreno abonado en el que disfrutan los nuevos ricos salidos de la nada, que les incomoda justificar como se enriquecieron, se atreven incluso a hablar de honestidad, saben que un pueblo confundido al no tener una buena formación e información, ya no distingue entre quien miente y quien dice la verdad, por ello no resulta extraño que a gente honesta se la trate de hacerla aparecer como beneficiaria de actos irregulares, la audacia es el juego, “si no puedes convencer, confunde”, ese es el lema de los politiqueros, con esa lamentable praxis en países sin una buena formación educativa, los falsos dirigentes se pasean con la impunidad de sus fechorías, saben que con el dinero con el que se enriquecieron llegan hasta comprar información en los medios de comunicación, a través de seudos periodistas que venden sus conciencias con cualquier gratificación o dádiva que los pícaros con el dinero mal habido los sobornan, para que digan o escriban cualquier noticia que los promocione socialmente, pero hay algo que los delata, su enriquecimiento rápido e injustificado, la ostentación de sus mansiones y vehículos de lujo, ahí falla la sociedad que como lo afirmamos anteriormente lejos de despreciarlos por sus pillerías, hasta los considera “exitosos”, hasta sirven de “ejemplo” de cómo llegar a tener una mejor nivel de vida, el interrogante es, que queda ante esa innegable realidad, el hombre digno y honrado no debe claudicar en sus principios, al contrario debe ser firme en sus convicciones de personas correctas, después de todo los pueblos no son ingratos y en su mayoría reconocen las acciones que en su beneficio han hecho quienes no los han defraudado y han sido honestos, leales, generosos y sinceros con sus aspiraciones.

En definitiva al populismo sólo le preocupan las próximas elecciones y no las próximas generaciones, son esencialmente mediáticos, les interesa el momento y no el futuro, con esa actitud van causando daños que después resulta difícil enmendarlos o corregirlos, por ello hay que luchar por una democracia transparente y para que aquello sea posible hay necesidad de educar, educar es formar y preparar para la vida, es aprender a distinguir lo verdadero de lo falso, lo correcto de lo incorrecto, lo real de lo aparente, lo que es demostrable de lo simplemente hipotético ó del sofisma.

En el escenario populista el gran beneficiario es el sector oligárquico, aquel que sólo le interesan sus negocios, “ganar o ganar” es su axioma, aunque ello cause hambre y sufrimiento en amplios sectores sociales que carecen de ingresos para satisfacer sus necesidades, lo cual trae como consecuencia el que crezca la brecha entre los pocos que tienen mucho y los muchos que tienen poco o no tienen nada, la oligarquía es el gobierno de pocos que teniendo poder económico gobiernan para su beneficio personal, eso es antidemocrático, si es que no olvidamos que la democracia es el gobierno que naciendo de la expresión popular beneficia a todos, es el gobierno que nace del pueblo para el pueblo y no de unos pocos para unos pocos. Por eso conviene aclarar la confusión que existe entre lo que en el más estricto sentido significa la palabra aristocracia, que es el gobierno de los más capaces, no por razones de abolengo sino por sus conocimientos, por su profesionalismo, por su formación técnica, la oligarquía es justamente la degeneración del gobierno aristocrático o de las elites, de la misma manera que el populismo que usa la demagogia es la expresión degenerada de la democracia, lamentablemente el ser humano es proclive a unirse por vicios y no por virtudes, por ello es el pionero en la destrucción de la naturaleza, de los otros seres vivientes e incluso de su propio hábitat.

Regresamos al punto de partida de nuestro comentario, la educación debe ser de buena calidad para que forme buenos ciudadanos, buenos dirigentes, que comprendan la realidad humana, que aprendan a ser personas de bien, correctas, que sepan cómo hacer las cosas y hacerlas bien, el que no conoce simplemente sabrá lo que existe, pero no sabrá cómo hacer las cosas para solucionar los complejos problemas de la sociedad, en síntesis hay que saber lo que se hace y no hacer lo que se llega a saber, el que sabe lo que hace lo hará siempre bien, sin llegar a la perfección (lo perfecto es enemigo de lo bueno), sabe por dónde transitar en la vida, por eso tendrá mínimas posibilidades de equivocaciones, no hay que olvidar el axioma “zapatero a tus zapatos”, hay que hacer u opinar sobre lo que uno sabe y/o domina, es oportunidad para recordar esta frase atribuida a un ex–Presidente .español antes de la Guerra Civil de la década de 1930, “si la gente opinara de que realmente sabe, habría un gran silencio nacional”.

EDUCACIÓN Y EL BUEN VIVIR
La Constitución vigente en el Ecuador desde Octubre del año 2008 tiene como sustento de orientación social el denominado régimen del “buen vivir”, tanta inclinación tiene este propósito u objetivo constitucional que en el texto se lo repite en dos capítulos, como derechos del buen vivir y régimen del buen vivir, entre los derechos para alcanzar este objetivo se enumeran el disfrutar del recurso publico del agua, el acceso a la alimentación, vivir en un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que garantice el buen vivir, el denominado en dialecto quichua el “Sumak Kawsay”, el derecho a una comunicación libre, participativa, diversa, el acceder a una información universal a través de tecnologías, a tener una identidad cultural, a gozar de la recreación, del esparcimiento, del tiempo libre, de la práctica deportiva, a gozar del progreso científico y saberes ancestrales, a tener educación, atención a su salud, derecho al trabajo y seguridad social, al hábitat y vivienda, el capitulo del régimen del buen vivir desarrolla estos derechos y establece una normativa expresa para hacer efectivas estas garantías.

Cuando el Legislador regula el régimen del buen vivir ubica en primer plano a la educación, cuya finalidad es la de desarrollar capacidades y potencialidades individuales y colectivas de la población, que posibiliten el aprendizaje, la generación y utilización de conocimientos, técnicas, saberes, artes y cultura, esta concepción del legislador constituyente deja en claro que sin la utilización del conocimiento es imposible el desarrollo individual y colectivo de las personas y en consecuencia el buen vivir se convertiría en un simple enunciado que estaría muy lejos de convertirse en realidad, en definitiva sin educación no se puede aspirar a un mayor bienestar y mejor calidad de vida.

Con las anotaciones y reflexiones antes señaladas, debemos concluir reiterando que el goce de los derechos no es posible sin una buena educación, es un imperativo favorecer una educación por competencias, que permita al ciudadano (a) un conocimiento con el cual pueda lograr un manejo holístico y completo de los diversos factores, sectores y actores, que influyen en la vida de una sociedad, la suma de saberes de toda la gama de circunstancias y reacciones que confluyan o inciden en la vida de una sociedad, es lo que se denomina formación por competencias, esto es ser competentes en el ejercicio y práctica de las actividades que efectuamos, lograr lo que nos proponemos porque tenemos conocimientos y sabemos cómo hacer lo que aspiramos o deseamos y en el escenario social en el que actuamos, en la formación por competencias el conocimiento parcial es insuficiente, lo competente es llegar a saber las diferentes vertientes que influyen o confluyen para que suceda un determinado acontecimiento o alguien tenga una determinada actitud.


La educación: un desafío permanente

Los antiguos axiomas de “no hay mejor herencia que los padres puedan dejar a sus hijos (as) que la educación” o la célebre frase de Confucio “no quiero que me regales un pez, con ello comeré un día, enséñame a pescar y comeré toda la vida”, serían suficientes para convenir que la única forma que podemos garantizarnos una vida digna, que nos permita transitarla con la menor cantidad de errores, poder superarnos, alcanzar una mejor calidad de vida y lograr las metas u objetivos que nos propongamos, es la educación, sólo a través de ella es posible adquirir una conciencia plena de lo que significan nuestros derechos y nuestras responsabilidades, advertir sobre lo que es justo o injusto, real o aparente, verdadero o falso.

El Libertador Simón Bolívar expresaba con mucha razón que la ignorancia es un instrumento ciego de la propia destrucción de un pueblo, agregaba, sólo la educación nos hace libres, con lo que nos hacía notar la enorme importancia que tiene la educación considerada desde un punto de vista individual y colectivo, pero es necesario precisar que la educación no es una palabra para ser utilizada ligeramente, tampoco puede limitase a ser meramente instructiva, transmisora de conocimientos, la verdadera educación debe ser orientadora, formativa, constructora de una personalidad con un amplio bagaje de nociones de los múltiples factores que inciden en nuestra vida, en lo que es nuestra profesión u oficio, inversamente una mala educación o un mal educado termina siendo nocivo para la sociedad, por ello sostenemos que toda educación para que tenga validez y sea socialmente productiva debe tener como soporte fundamental el cultivo de valores, si no nos educamos para ser buenos ciudadanos o ciudadanas, éticos y responsables, no estaremos contribuyendo a lo que también resulta axiomático, “buenos y buenas ciudadanos constituyen el cimiento indispensable sobre el que se edifica un buen país”.

La educación en una democracia

La democracia como sistema de gobierno se sustenta en el respeto a un ordenamiento jurídico que consagra los dogmas y principios sobre los cuales pueden obrar los habitantes de un país, establece también las instituciones con las que se organiza ese mismo país, sus atribuciones y deberes, estableciendo claramente derechos de gobernantes y gobernados, normando como se deben encauzar las relaciones interpersonales y entre las personas y la sociedad, el derecho se convierte en consecuencia en un imperativo a ser observado por el colectivo social para que no sufra fisuras el régimen democrático y se pueda vivir y convivir en libertad y con libertad.

En este contexto de la necesidad de conocer el ordenamiento jurídico sobre los que se organiza un Estado en democracia, resulta imprescindible, que las personas tengan la suficiente capacidad de raciocinio, de reflexión, de criticismo y de conocimientos, para que puedan hacer uso y no abuso de sus derechos y garantías fundamentales, entre ellas el derecho político de elegir, que obliga a las personas a meditar racionalmente en lo que conviene y no conviene al bienestar de la sociedad en la que habita y de la que forma parte, todo aquello sólo es posible lograrlo a través de la educación, en definitiva no puede haber una sólida democracia sin una buena educación generadora de una clara conciencia social.






La cívica materia básica

Una buena formación ciudadana nos posibilita conocer los beneficios que nos proporcionan derechos fundamentales como la libertad, atributo que no puede ser desprendido del ser humano, negársela es reducir a la persona a un objeto que deambula sin estímulos para superarse, que lo vuelve temeroso, que se siente coaccionado, que percibe se le bloquean iniciativas, todo aquello lo desmotiva y lo reduce a ser un simple espectador callado de lo que sucede en su entorno, envejece con sus opiniones que no se atreve a difundirlas, se limita a observar como se desenvuelven los acontecimientos sociales, intuye que está encerrado en un ambiente en el cual su pensamiento, su opinión, sus ideas no cuentan, queda limitado a vivir atemorizado y sin ningún objetivo que lo impulse a buscar con sus propias capacidades y esfuerzos como mejorar su estándar de vida. Pero esa libertad que nos deben garantizar quienes gobiernan y no arrebatárnosla, tiene que ser bien usada, desafortunadamente mal utilizada degenera en libertinaje, eso nos conduce a pretender decir lo que se nos ocurre y hacer lo que nos da la gana o nos parece, lo cual es sin duda también perjudicial para la colectividad, de esa libertad que nos permite gozarla en una democracia nace el derecho y el deber de trabajar y de hacerlo con esmero y responsabilidad, para no cometer el error de contribuir a crear un ambiente que limite las fuentes de trabajo, una auténtica democracia es la que nos permite el derecho a la libertad de opinión y expresión, el derecho a estar informados, de comunicarnos libremente, el derecho a la vida y a no ser objeto de torturas, el derecho a nuestra intimidad personal, a transitar libremente, a entrar y salir del país, justamente para tener un cabal conocimiento de estos derechos, es que es indispensable la educación, la falta de conciencia plena sobre lo que son nuestros derechos y nuestros deberes sólo termina por afectar nuestras legítimas posibilidades de alcanzar los mayores niveles de satisfacciones personales, familiares y comunitarias.

Los nuevos paradigmas de la educación

Si bien es verdad los principios y valores, las buenas costumbres, no deben estar sometidos a cambios noveleros, tampoco puede dejar de advertirse que siendo la educación una actividad eminentemente social, debe ser concebida como una actividad o gestión que debe ir acoplándose a las propias dinámicas de la sociedad, si es que aceptamos que es indiscutible que las sociedades humanas están en permanente mutación como lo decía Heráclito de Efeso hace 2.500 años, quien nos hacía notar que las sociedades humanas son como un río cuyas aguas corren y nunca podemos bañarnos dos veces con la misma agua, por ello en educación se deben ir estableciendo y revisando permanentemente los principios rectores, los modelos que deben observarse en todo proceso o proyecto educativo, si es que meditamos que el propio avance de la ciencia, como producto del conocimiento que proporciona la educación o las experiencias que se recogen como consecuencia de vivencias pasadas, van inyectando nuevas ideas, realizando aportaciones creativas, renovando conceptos, nos van proveyendo de invenciones, de innovaciones, de nuevos recursos o instrumentos que facilitan realizar de una manera más eficiente y eficaz el proceso enseñanza–aprendizaje, para que este alcance los logros que se propone. Hoy nuestra actual Constitución Política, establece que la educación debe tener como principales paradigmas la calidad y la implementación de un modelo de carácter andragógico, en virtud del cual el estudiante pasa a ser el gran actor y principal sujeto del proceso educativo, a dedicar una parte de su tiempo a una educación autónoma, sin que aquello exima al docente de ser el guía, el facilitador, el orientador, el tutor del alumno, tener claro que debe educar con el ejemplo, pues tanto en materia educativa como en toda actividad humana las acciones valen mucho más que las palabras, teoría y práctica se yuxtaponen y complementan, la una no es viable sin la otra.

Si nos apegamos a los paradigmas antes señalados, debe enfatizarse que cuando se habla de calidad, los centros educativos están en el irreversible deber de proporcionar una educación en un ascendente proceso de mejoramiento, tanto del contenido como de los mecanismos y ambiente en el que se desenvuelve dicho proceso, que permita obtener los mayores beneficios posibles en la etapa que esta se efectúa, en la que en fin de cuentas lo que debe perseguirse es que el estudiante logre adquirir un acerbo no memorístico sino consciente de conocimientos, que lo lleve a lograr la mejor formación humana que sea posible, a conocer todas las múltiples variables y aristas que inciden en el engranaje en el que se desenvuelve una sociedad.

La educación en la sociedad del conocimiento y/o la información El mundo vive la llamada era del conocimiento, si esa verdad nadie la desconoce ni la discute, todo el arsenal de esfuerzos que realice un país por mejorar las condiciones de vida de la población debe priorizar la educación, la buena educación, de sus niños, adolescentes, jóvenes, adultos, si es que reconocemos que países que privilegiaron la educación como Finlandia, Singapur, Dinamarca, Corea del Sur, entre otros, alcanzaron altos coeficientes de desarrollo humano, gracias a una bien entendida planificación educativa. Como conseguir esos estándares de una buena calidad de vida, no hay lugar para vacilaciones, aplicando lo que señaló la UNESCO con ocasión de la Primera Conferencia Mundial de Educación Superior de París en 1998, hay que aprender a ser, aprender a hacer, aprender a conocer, aprender a convivir, ese aprendizaje demanda dedicación, sacrificios, esfuerzos, recordemos a Sócrates “para llegar a la isla de la sabiduría hay que atravesar un océano de aprendizaje”, esto nos señala y hay que entenderlo, que sólo en la medida que nos preparemos y capacitemos sin pausas, podemos llegar a conocer, a entender que las innovaciones tecnológicas nos suministran insumos que nos facilitan el aprendizaje, el internet, un proyector, una pantalla, nos ayudan a usarlos para los fines que nos interesa y conviene, sin cometer el error de volvernos dependientes de ellos, a veces la televisión, el llamado teléfono inteligente, nos absorben tanto, que en vez de ser medios de comunicación se convierten en instrumentos de incomunicación, nos dedicamos tanto a ellos que no nos queda tiempo para conversar y dialogar, para disfrutar de compartir, estos aparatos producto de la investigación científica, y el desarrollo tecnológico, han sido concebidos para facilitar nuestras vidas no para ser esclavos de ellos y/o para volvernos adictos de los mismos y no poder hacer nada sin esos novedosos y cada vez más sofisticados objetos comunicacionales. En resumen debe destacarse que la sociedad del conocimiento nos invita a ser parte de ella, vía adquisición de una cabal comprensión del escenario en que vivimos, el desarrollo tecnológico nos convierte al instante en espectadores de todo lo que sucede a nivel mundial, ha transformado a la tierra en una aldea global, vivimos en un mundo internacionalizado e interdependiente, eso nos obliga a ser competentes y competitivos nacional e internacionalmente, el intercambio de bienes y servicios ha tenido una aceleración vertiginosa, el comercio de bienes y servicios son los sectores económicos que mayor dinamia han tenido y tienen en las últimas tres décadas, aquello provoca migraciones del campo a la ciudad, los porcentajes con los que han crecido uno y otro factor o sector son similares, ese es el escenario mundial y tenemos que educarnos para el mundo del presente y del futuro, sería un contrasentido educar para el pasado, las propuestas educativas deben renovarse constantemente, deben visualizar el mañana y ese enfoque no puede ser soslayado, minimizado y peor ignorado. La competencia en materia educativa nos impone tener conceptos amplios e incluyentes, en el mundo laboral, familiar, en economía, en política, en psicología, de todo lo que forma parte del heterogéneo tejido social, aferrarse a percepciones parciales y subjetivas equivale a tener información incompleta y renunciar a educarnos para la vida. No hay como confundirse, o el docente está bien preparado o corre el riesgo de ser desbordado por el conocimiento del alumno que tiene en la actualidad a su alcance una cuantiosa información que les permite acceder a conocer mucho de lo que desean saber, el internet y el intranet nos permiten investigar y compartir información ilimitadamente, esa es la esencia de la sociedad del conocimiento o de la información, el desarrollo tecnológico ha eclipsado la era industrial, la época bucólica es parte del recuerdo, sin que ello signifique que hay que minimizar la producción económica primaria y secundaria, sin ella no existe generación de riqueza y en consecuencia no sería posible un mayor bienestar compartido, hay que buscar los medios que permitan que coexistan producción, circulación o comercialización y consumo de bienes y servicios, son elementos económicos complementarios, ninguno es superior al otro, los tres tienen que confluir para que el andamiaje de la economía sea sustentable.
Cómo mejorar la calidad de la educación

La calidad es una palabra que todos la entendemos como algo bien realizado o concebido, es decir es algo que se destaca cuando juzgamos, evaluamos o formulamos una apreciación sobre alguna cosa, sobre algún hecho o sobre una persona. Hay quienes son más exigentes en la utilización del vocablo y estiman que la calidad es igual a cero defectos, de tal manera que si algo o alguien tienen alguna falla aquello ya no es de calidad.

En materia educativa la educación debe ser entendida como aquel proceso en el que de manera continua y progresiva buscamos niveles de excelencia u optimizamos la utilización de los elementos que intervienen en el proceso educativo, esta situación nos lleva a la inevitable conclusión que la calidad demanda permanentes análisis que nos conduzcan a contar con un conjunto de conocimientos e insumos, (bibliográficos, tecnológicos, programas curriculares flexibles, etc.) que posibiliten que el sujeto que aprende, es decir el estudiante, tenga a su alcance la posibilidad de llegar a tener un acerbo de saberes que lo vuelvan un ser competitivo y para ser competitivo se requiere poseer una suma de nociones básicas en las distintas áreas y ámbitos de la ciencia, que al interrelacionarlas nos permitan no sólo llegar a formular opiniones y criterios, sino conocer causas y efectos de un hecho o de un suceso, pues resulta incuestionable que en una sociedad todo interactúa, todo tiene vínculos que influyen en la producción de una tesis o propuesta o en todo lo que acontece. Siendo verdad que en todo hecho social concurren una serie de factores, poseer criterios claros sobre esos factores es lo que nos facilita realizar planteamientos consistentes, lo cual nos permitirá poder proponer con razones y argumentos debidamente sustentados, lo que en un momento dado sostenemos, defendemos y perseguimos.

A partir de lo antes expuesto no queda duda de que la única vía hacia una educación de calidad, es la del estudio y la investigación permanente, reafirmamos que el conocimiento está en permanente evolución y si no actualizamos lo que sabemos a realidades presentes, cada día sabremos menos, por todo ello resulta incuestionable comprender que la vida es en definitiva un aprendizaje permanente y sólo en la medida que aprendamos todos los días podemos sentir que somos dueños de un conocimiento que al menos reduzca las posibilidades de equivocarnos, eso nos hará sentir seguros de lo que decimos o hacemos, adquirimos confianza y ese es un requisito fundamental para obrar bien, sin vacilaciones ni temores, como consecuencia de aquello escogemos una ruta por la que transitamos, en esa senda cualquier dificultad o escollo que encontremos en el camino es posible superarlos. La calidad no es un simple enunciado, la calidad como todo lo que es racional y científico hay que demostrarlo, en educación eso se expresa en un axioma, que es el demostrar en la práctica que no decimos lo que sabemos sino que sabemos lo que decimos.

De la dirección y evaluación de la educación en el Ecuador

Debe quedar claro que todo proyecto de cualquier naturaleza que sea, debe comenzar por tener una organización consistente que no sea permeable a circunstancias coyunturales, debe tener objetivos definidos permanentes, sólo si se cuenta con esa visión, se puede hablar de la educación como política de Estado.

La anterior reflexión nos conduce a una lamentable realidad, respecto a lo que ha sucedido frecuentemente en el Ecuador, la mayoría de directivos de la política educativa no han sido educadores, el Ministerio de Educación ha tenido como Ministros a muchos(as) ciudadanos(as), que no han estado vinculados a la actividad educativa, ha sido un Ministerio que se lo ha utilizado para cumplir compromisos o acuerdos políticos, eso a su vez ha traído como consecuencia que el nombramiento de docentes haya estado sujeto al tráfico de influencias, el cargo de profesor ha sido el más ofertado para atender demandas de empleo en los gobiernos de turno, se convirtió en consecuencia en un espacio que pasó a ser ocupado por personas sin la suficiente base de conocimientos profesionales para optar por el cargo, de ahí nace el principal elemento que ha incidido e incide en la baja calidad de la educación en el país.

Al margen de correctivos que haya que realizar en el acceso a la docencia, lo importante y prioritario es precisar cómo debe organizarse el sistema de educación en el Ecuador, y en este aspecto nos encontramos que es indiscutible que en el Ecuador existen claramente separados dos subsistemas educativos, el llamado de la educación inicial, básica y de bachillerato, y el de la educación superior que comprende la educación técnica y tecnológica, la profesional y la de posgrado.

El primer subsistema está dirigido desde la Función Ejecutiva por el Ministerio de Educación, cuya máxima autoridad es el Ministro de Educación, el segundo subsistema tiene dos organismos nacionales que se encargan, en el un caso, de planificar, regular y coordinar internamente la gestión de las entidades que conforman este subsistema, organismo que además es el que debe coordinar las relaciones de las entidades de este subsistema con la Función Ejecutiva, debiendo precisarse que las Universidades y Escuelas Politécnicas son personas jurídicas que gozan de autonomía en lo orgánico, académico, administrativo y financiero, aquello explica el porqué se condensan facultades en el referido organismo denominado en la Ley de Educación Superior, Consejo de Educación Superior, para que sea a través de este organismo de carácter nacional que las entidades de educación superior coordinen sus relaciones con la Función Ejecutiva, el otro organismo, es el de Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de las instituciones, programas y carreras de las entidades de educación superior, este organismo que controla la calidad no puede estar integrado y esto es lógico, por los representantes de las Universidades, Escuelas Politécnicas e Institutos Técnicos y Tecnológicos, para que no sean juez y parte de la calificación o estímulos que reciban por la gestión que realizan, debiendo precisar que los Institutos Técnicos y Tecnológicos no gozan de autonomía, dependen directamente del Consejo de Educación Superior.

Como organizar una política educativa integral que cohesione la gestión de todas la entidades responsables de la educación en el país para que esta responda a objetivos nacionales permanentes, a políticas de Estado, a un proceso continuo de mejoramiento de la calidad de educación, en este punto el Legislador Constituyente en el Art. 344 de la Constitución Política del Estado, no redacta con precisión cómo debe entenderse y debe desenvolverse una política educativa uniforme, como coordinar y articular los dos subsistemas antes referidos, pues en este artículo le encarga la rectoría del sistema a la autoridad educativa nacional, pero al mismo tiempo lo manda a que articule sus gestiones con el sistema de educación superior, cuando la propia Constitución en el Art. 353 establece que los organismos que rigen el Sistema de Educación Superior son los organismos ya citados anteriormente (Consejo de Educación Superior y el de Acreditación y Aseguramiento de la Calidad de la misma) y el Art. 351 de la misma Constitución dispone que sea la Ley la que establezca los mecanismos de coordinación del Sistema de Educación Superior con la Función Ejecutiva, estas imprecisiones del texto constitucional, ha traído como consecuencia que en la Ley de Educación Superior se injerte la creación de una todo poderosa Secretaria Técnica de Educación Superior, a lo que se le otorgan inconstitucionalmente, facultades de rectoría del Sistema de Educación Superior, convirtiendo a esta Secretaría en la instancia que asume funciones informadoras, controladora y es la que en definitiva tiene que opinar previamente sobre lo que puede hacer, no hacer, o decidir en el Consejo de Educación Superior, reduciéndole las potestades que le otorga la Constitución.

En este panorama lo que sería pertinente si se respeta la Constitución y se quiere realmente buscar medios de mejoramiento de la gestión y calidad de la educación, es darle vida al Consejo Nacional de Educación, siempre que se lo integre por los distintos actores y sectores que realizan actividad educativa en el país, el Ministerio de Educación, las Universidades y Escuelas Politécnicas, los Institutos Técnicos y Tecnológicos, la Unión Nacional de Educadores (los docentes), la educación intercultural bilingüe, la educación particular, es decir que sea un organismo integrador y con capacidad para realizar propuestas y tomar decisiones que contribuyan a fortalecer la política educativa a nivel nacional, respetando el ámbito que le compete a cada subsistema y a los distintos actores vinculados a la educación en el país, incluso se podría incorporar al mismo a un representante de la ciudadanía que debería ser un padre de familia y a un representante de los graduados de las Universidades o Politécnicas.

Adicionalmente la Constitución en su Art. 346 crea un organismo autónomo para evaluar integralmente los procesos educativos a lo interno y externo del sistema, es decir tanto el subsistema educativo hasta el nivel de bachillerato, como el subsistema de la educación superior, cuya finalidad es la de promover la calidad de la educación, este debía ser el organismo que debió plantearse legalmente se lo cree, que asuma las funciones o atribuciones que se le han conferido de manera ilegítima y atropellada a la llamada Secretaría Técnica de Educación Superior, Ciencia Tecnología e Innovación, este organismo sería el que estaría monitoreando permanentemente el desempeño docente, los planes de estudio, los programas curriculares, los diseños del perfil del ciudadano y/o profesional a formarse, en fin sería el organismo educativo técnico que promueva la buena calidad de la educación.

En síntesis sin una organización participativa y corresponsable que incorpore a todos los sectores y los actores de la educación en el país, es imposible articular un buen plan nacional de educación, que debe contar con el soporte de una evaluación técnica y permanente de pares académicos, para que existen los controles adecuados del proceso educativo, la educación no puede ni debe ser controlada políticamente, debe ser controlada por quienes sepan de educación, por los más solventes e idóneos educadores o académicos.